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Qué tanto se puede hacer al viajar con un iPad Mini?

Felipe Lizcano
Después de ver algunos de los recientes artículos de mi colega Andrés (“Tim Cook hace el 80% de su trabajo en un iPad. ¿A quién le importa?” y “¿Ahora nadie quiere tener un iPad?”), me quede pensando, ya que en el preciso momento en el cual aparecieron dichas publicaciones en TECHcetera, me encontraba viajando y de hecho había llevado conmigo un iPad Mini para consumir contenidos primordialmente y, en caso de ser necesario, hacer las cosas urgentes de productividad que salieran sobre la marcha.

Puedo decir que el experimento salió bastante bien aunque olvide algunas cosas que podrían haber mejorado la experiencia (las cuales voy a mencionar en el presente artículo). Para iniciar aclaro que al igual que Andrés, creo que “no hay dispositivos malos, todo depende del caso de uso de cada quien”. En lo personal, el iPad Mini e inclusive el iPhone me sacaron de la mayoría de apuros que se me presentaron durante el viaje, aunque siendo muy sincero, acepto que en contados casos llegué a usar un computador, más por comodidad que por necesidad (aquí un claro ejemplo de un momento donde preferí usar un PC para generar el pasabordo).
Antes de salir de viaje, lo primero que hice fue preparar los dispositivos y aplicaciones que iba a cargar conmigo para mejorar la experiencia de consumo y productividad con el iPad Mini. Así pues procedí mentalmente a analizar la mayoría de los escenarios que podrían llegar a ocurrir (obviamente como no soy adivino y olvidé algunos que voy a resaltar “para que no le pase a usted”). Después de un rato, el inventario de las cosas a llevar o de las aplicaciones que debía tener instaladas resultó ser algo parecido a lo siguiente (salvo la explicación que hago para que todo aquel que no esté familiarizado con un determinado ítem, pueda entender la razón de su inclusión en la lista):

Para consumir contenidos:

  • Disco duro Wi-Drive cargado de archivos y películas: este adminiculo me permitió expandir temporalmente la memoria del iPad e incluso compartir contenidos con otros de mis familiares (el mismo archivo que estaba viendo o cualquier otro archivo que se encontrará compartido en dicho disco duro externo, sin tener que usar cables ni cambiar mi actividad).
  • Cargador portátil y cables de conexión: cuando los planetas se alinean y la mala suerte ronda para que el avión no tenga entradas USB disponibles en un viaje de más de 10 horas, este adminiculo “ha puesto su granito de arena”, salvándome del aburrimiento al permitirme cargar más de un dispositivo al tiempo.
  • Convertidor de voltaje y/o enchufe con el formato correspondiente a la zona donde iba a estar temporalmente: para nadie es una novedad que en muchos países “al otro lado del charco”, las patas de los enchufes dejan de ser planas y empiezan a ser redondas, todo comienza a cambiar, hasta el voltaje.
  • Reservaciones de hotel y tours: para esto fue súper útil usar la aplicación de iBook.
  • Material de lectura para tiempos muertos en el avión o en noches de insomnio: en dichos casos las aplicaciones de Kindle, Offline Reader y nuevamente iBooks llegaron a “salvar la patria”, matando el aburrimiento en momentos donde no se podía contar con una conexión a la red. En los casos donde no se me antojaba leer, aplicaciones como Deezer (que tiene un muy buen catálogo de música en español), TED Talks y ACE Player me proporcionaron mucha alegría gracias a la capacidad para desplegar contenidos multimedia sin necesidad de conectividad.
  • Contenidos multimedia en el aire (en el avión): aquí estuvo el “talón de Aquiles” de la lista, aunque lleve unos muy buenos audífonos con la capacidad de aislar el ruido (ya que generalmente el ruido del motor, las turbinas del avión y algunos pasajeros ruidosos como los niños, hacen que se deba usar el iPad a un volumen bastante alto y perjudicial pero, al aislar el ruido externo, el nivel de audio se puede manejar a un menor volumen). Lastimosamente en este punto, olvide llevar el adaptador para poder usarlos en modo estéreo con la entrada del sistema de entretenimiento a bordo del avión.
  • Contenidos online: cada vez que se podía contar con una conexión a internet el VPN entraba en escena permitiéndome visualizar contenidos multimedia (películas y series) en aplicaciones como Netflix, y Crackle y/o sin VPN, leer buenos artículos en Flipboard y Pulse. 

Estoy consiente que dejé para el final la parte de productividad dado que el viaje al que hago referencia era de vacaciones, por lo mismo, intenté alejarme un poco del trabajo, pero igual, algo tuve que hacer:

  • Llamadas: para esto llevé el manos libres del iPhone que funciona perfectamente en el iPad. En general Skype y Viber suplieron mis necesidades pero, noté que me hizo falta configurar el IP Phone de la oficina, el cual usa el app de 3CXPhone (será para la próxima).
  • En el caso de los detalles de cada proyecto o prospecto del mismo, resultó muy útil usar Evernote y Goodreader. Lamentablemente, sobre la marcha me di cuenta que me hizo falta la aplicación de “Jira” (sistema usado para revisar las incidencias y el avance de cada proyecto por parte del equipo) por temas de una actualización que, por esa época, en la oficina se estaba adelantando para mejorar las funcionalidades del sistema.
  • Para compartir y revisar archivos grandes: fue muy útil usar Box y Dropbox, los cuales inclusive me han servido a nivel personal (usando otras cuentas separadas) para compartir el álbum del paseo. 

En general, el iPad Mini respondió como se esperaba, a la altura! Demostrando la versatilidad del caso. Pero aquí entre nos, lo que desde determinado punto de vista me falló, fue la planeación. Olvide empacar algunos accesorios, instalar y configurar algunas aplicaciones (ya que el iPad la había cambiado por la versión “retina” hace pocos meses). Por lo mismo, creo que “el problema fue de indio más no de flecha”!