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Sobre la privacidad y los wearables regalados

Sobre la privacidad y los wearables regalados
AWaldraff

Hace pocos días leía que empresas como Amgen Inc., DaVita Healthcare Partners, Inc. y Lockton Cos. están entregando Apple Watch a sus empleados por 25 dólares. La única condición: Deben usar el reloj para medir su actividad física y cumplir con las metas preestablecidas por la compañía. También encontré que los asegurados de John Hancock Financial podrán recibir descuentos en sus pólizas si cumplen con las metas impuestas por la compañía aseguradora.

El objetivo es claro, tener empleados o asegurados sanos, en el largo plazo se convierte en un aumento de productividad y reducción de costos que pagan con creces el valor del dispositivo. Pero el asunto crítico tiene que ver con la privacidad de los usuarios. ¿Es válido entregar datos sobre nuestro comportamiento de esta manera? En Holanda piensan que no.

La autoridad de protección de la información personal de Holanda, multó recientemente a dos compañías locales por usar la información de dispositivos vestibles entregados a sus empleados, para su propio beneficio.

En este particular caso, las compañías monitoreaban patrones de sueño y movimiento de sus empleados. La agencia determinó que “la data sobre el movimiento y sueño de un individuo es información personal sensitiva, que tiene requerimientos legales estrictos”. El veredicto pone en peligro esta práctica en el resto de Europa y posiblemente en otras regiones, como Latinoamérica, donde se han adoptado regulaciones de privacidad basadas en las leyes europeas.

Recordemos que en Colombia y otros piases de la región, los datos sensibles no pueden ser compartidos públicamente bajo ninguna circunstancia, y se necesita autorización expresa del dueño para usar datos públicos y personales.

Así, el “ser cuantificado” para las empresas queda en grave peligro de desaparición. El efecto podría tener importantes consecuencias para empresas como Facebook y Google que usan este tipo de información para dirigir campañas de publicidad con mayor especificidad.

Mi opinión esta divida en este sentido. En el pasado he argumentado que la conveniencia recibida al entregar nuestros datos a terceros, supera con creces los peligros de entregar parte de nuestra privacidad. No obstante, cuando hablamos de datos médicos, la publicación de esta información podría significar ser apartados o recibir precios absurdos en servicios médicos o de aseguramiento.