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Apple Card: más que lo obvio

Apple Card: más que lo obvio
Samir Estefan

Notarán que me he tomado mi tiempo en hablar de cada uno de los lanzamientos del evento de Apple del Lunes pasado. La verdad es que quería poder analizar con calma lo anunciado por Tim Cook & Co sabiendo que el futuro de la compañía está en los servicios.

Ya les conté sobre Apple News+, sobre  Arcade y sobre los 4 anuncios asociados al video que hizo la compañía. Pero el anuncio del Card es, en realidad, el que más me ha puesto a pensar y el que creo tiene más “de fondo” que lo uno puede captar inicialmente.

Es claro que con su propia tarjeta Apple quiere una porción más grande de los ingresos que obtiene de las cerca de 10 mil millones de transacciones que se harán a través de Apple Pay este año (se dice que Apple gana solo USD 0.15 por cada USD 100 gastados vía Apple Pay).

Y también es claro que “prestar la plata” a tasas que oscilan entre el 13 y 24% en dólares (la tasa en Estados Unidos depende de la calificación de riesgo de los usuarios) es mejor negocio que los rendimientos de esa plata en el banco (no se le olvide que Apple cerró el trimestre anterior con un Net Cash Balance de USD 130.000.000.000 y que tiene en el banco USD 44.771.000.000 así que mover mil millones trimestrales no lo ponen en peligro pero le puede generar una plata interesante).

Hasta ahí es un no-brainer.

Pero creo que el tema va mucho más allá….

Tiene que ir mucho más allá porque Apple sabe que el éxito de Apple Pay se debe a la adopción que del sistema hagan tanto los bancos -que permiten la integración de sus tarjetas con el sistema- como los comercios y pasarelas de pago que lo reciban.

Y aunque en Estados Unidos Apple Pay ya es recibido en el 70% de los comercios (y en Australia el número es 99%)*, la verdad es que falta MUCHO para que el sistema tenga un alcance global y sea un medio ubicuo de pago.

¿Y entonces?

Por un lado creo que Apple sabe que tendrá un nivel de acogida interesante por lo que representa la marca para un número importante de sus fans. Apple siempre ha sido una marca aspiracional y sus productos han sido símbolos de status.

No en vano de la noche a la mañana todos los audífonos pasaron de ser negros a ser blancos, todos los celulares “tomaron inspiración” en el look-and-feel del iPhone luego de su lanzamiento (y otra vez con el lanzamiento del notch) y los Airpods, a pesar de no ser los mejores audífonos del mercado, estuvieron agotados por cerca de 18 meses (y los nuevos parecen ir por el mismo camino).

¿Qué puede ser más cool, más wow que esto (hecha de titanio, sin números, fechas o códigos)?

Fácil! Esto…

https://www.youtube.com/watch?v=HAZiE9NtRfs

Una tarjeta digital, segura, que le de plata de vuelta todos los días, que le permita ver en línea cómo va su consumo, que le permita pagar cuando usted quiera (y no en la fecha que el banco impone arbitrariamente), sin tarifas adicionales y que viva en su iPhone pero que pueda usar en línea o en físico.

Una tarjeta SOLO para los Apple fans que consumen productos y servicios directamente de Apple (y no a través de un tercero como Amazon, por ejemplo) porque se gana “un descuento” de 3%. En iPhones, en MacBooks, en Apple Music y en los nuevos servicios que lanzará la compañía este año.

Ahora piénselo al revés. Y hágalo con el tema del “ecosistema” en la cabeza. Si ya hoy es medio caótico salirse del ecosistema Apple porque todas sus cosas digitales -música, fotos, chats, etc- están ahí piense lo que será tratar de moverse a Android y tener que cancelar una tarjeta de crédito que vive dentro de (y gracias a su) iPhone. Eso sí es lo que los analistas llaman lock-in! Y más si esa tarjeta sirve como dice Cook que funcionará el servicio.

Súmele seguridad. Apple está uniendo los beneficios de una tarjeta física que vive virtualmente en su dispositivo con un código de seguridad que rota (piense que el CVV de su tarjeta cambiara aleatoriamente) con una validación biométrica de usted como usuario. Las posibilidades de fraude con una tarjeta así son una fracción de lo que son con las tarjetas actuales.

Y encímele una aplicación de well-being financiero, que están super de moda, que le permita, a partir de información real, confidencial y fácil de digerir, tomar mejores decisiones. Como lo que ha pasado con la información de pasos y calorías que nos da el Apple Watch o del uso que hacemos de nuestros dispositivos con Screen Time pero para sus finanzas.

Doble No-Brainer.

Ahora bien. ¿Para donde va el tema?

Imagínese que Apple logra lanzar esta tarjeta en varios países. Que la integra con iMessage (como ya está integrado Apple Pay). Que los establecimientos – físicos y digitales – se montan al bus por el tema de seguridad. Que los usuarios también lo hacen porque es cool, barato, confidencial, transparente y fácil de usar. ¿Sabe que logra Apple? Volverse el WeChat de Occidente con un sistema end to end de mensajería y pagos sobre el que pueda construir una red de servicios -sobre el App Store- en el que gana porque sí y porque no.

Y ahí, a menos que Elizabeth Warren los desmembre, la capitalización de mercado de un billón parecerá un juego de niños.

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