12 noviembre, 2018

Telefonos doblabes. Meh.

Como ya deben saber, gracias a nuestro articulo sobre el Samsung Developers Conference, Samsung anunció su nuevo ‘Infinity Flex Display’, una pantalla dobladle que va a incluir en sus nuevos smartphones.

Esto es algo muy innovador, aunque el día anterior Royole, una compañía china, anunció el de ellos y se dice que Huawei también esta trabajando en uno.

La idea de de una pantalla que se dobla parece interesante, pero ofrece en realidad alguna experiencia que la justifique? Realmente va a traer una revolución tecnológica como la que generaron las pantallas táctiles? Cambiará radicalmente el panorama de la categoría como lo hizo el iPhone en su momento? Cuál es ese killer-feature que lo “cambiará todo para siempre”?

Personalmente no lo veo y creo que los modelos de dispositivos doblables que hemos visto hasta ahora serán como los televisores 3D, un producto que parecía prometedor pero murió fácilmente.

Sí, el Infinity Flex Display y sus otros contrincantes en el mercado de smartphones doblables van a estar en el centro de los titulares de los periódicos por un par de años, y el CES y el MWC y el IFA estarán inundados de ellos. Pero el mercado nunca va a crecer.

Muchos se pueden estar preguntando: Pero porque dice esto? No le parece muy util poder cargar una pantalla grande en un espacio pequeño?

Y mi respuesta es: realmente, no.

Para empezar, el screen ratio de los teléfonos que mostró Samsung es muy extraño. Cuando se desdobla (que es lo que estamos considerando aquí) es o un teléfono muy grande o un tablet muy pequeña. En ambos casos con una pantalla cuadrada, al estilo de ese blackberry que no vendió ni 1 millón de unidades porque no servía ni para ver videos ni para escribir mensajes instantáneos. Entonces, por el lado de la pantalla, ya vamos perdiendo.

Mi segundo punto viene en los usos. Para empezar, no puedo pensar en NADA que me haría decir: “Oiga, ojalá tuviera una pantalla grande para hacer esto” pero al mismo tiempo: “Prefiero hacer esto en una pantalla, no tan grande como la de una tablet, pero no tan pequeña como la de un smartphone”.

Mi tercer punto tiene que ver con la fragmentación del mercado. Si hoy por hoy Android es el sancocho de versiones, resoluciones, tamaños y ratios que es hoy – y que llevan a que la adopción de las nuevas versiones y la actualización de las anteriores sea más lento que pedir una devolución de impuestos – imagínese lo que tendrán que hacer los desarrolladores para que sus aplicaciones cambien del formato rectangular que llevamos 10 años usando a este formato cuadrado que, por ahora, tendrá una baja penetración.

Dead. On. Arrival.

No creo que este formato pueda competir con la resolución y casos de uso de pantallas del Mate 20 Pro, el Note 9 o el iPhone XS Max (de los cuales Felipe prepara una comparación bien chévere). Y no creo que la gente, por querer usar una pantalla cuadrada en ciertos momentos esté dispuesta a mantener el bolsillo un celular que es realmente gordo.

Ahora bien. Esto no significa que la tecnología de esta pantalla doblable sea inútil. Eventualmente alguien encontrará una manera de usarla que sea innovadora, y realmente útil para el usuario. Algo como una gafas inteligentes, que gracias a estas pantallas, puedan ser arregladas para tener aumento. O una pantalla flexible que se pueda adherir al brazo del usuario o se pueda enrollar en diversas superficies. O un modelo que no implique un lado tan gordo cuando esté cerrado. Creo que estos prototipos son eso: prototipos. Pero no creo que estén listos para salir al mercado.

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