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No se ilusione con pagar menos por la televisión si “corta el cable”

AWaldraff

Tras el evento reciente de Apple, los rumores ahora se han concentrado en el lanzamiento de un nuevo Apple TV. Dicen los sitios especializados que Apple va a lanzar un nuevo dispositivo con aplicaciones, y un servicio de televisión embebido, en el próximo Worldwide Developers Conference.

El negocio de la televisión y las implicaciones de una posible disrupción son un tema que me apasiona. Como he explicado en el pasado, el potencial para generar caos en un negocio dominado por unos productores codiciosos es gigante. El problema en esencia es que estamos obligados a comprar miles de horas de programación que no nos interesa para poder acceder a unas pocas horas de lo que si nos interesa. En principio un servicio de programación a la carta podría solucionar el problema.

Quienes están familiarizados con la teoría de ”la cola larga” entienden el potencial. Con un espacio limitado en la vitrina, los almacenes tienden a mostrar solo el 20% de los productos. Aquellos que tienen mayor movimiento. El restante 80% queda escondido. Las vitrinas ilimitadas de Amazon, permitieron que ese 80% de los productos pudieran ser encontrados por los consumidores y generaron un potencial mayor de ingresos para Amazon, contra el que los almacenes no podían competir.

La televisión funciona de manera similar. Allí el límite no lo imponen las “vitrinas” (canales), sino los horarios. Solo hay 24 horas y en realidad la audiencia se concentra en una franja corta de unas 4 o 5 horas diarias. Es en ese horario, llamado “prime time”, que los productores muestran su mejor contenido, para atraer a los anunciantes. Los servicios como Netflix ponen de cabeza el modelo, pues al servir bajo demanda los contenidos, son los oyentes quienes arman su propia programación durante su horario “prime time” personal. Obviamente estamos limitados por la selección de contenidos disponibles en el servicio, que, al menos en el caso de América Latina, es extremadamente limitado. Es decir que la vitrina sigue estando limitada.

La posible llegada de un Apple TV de las características que se rumora, podría causar aún mas caos. El secreto del éxito estaría en las aplicaciones. A través de ellas, los productores independientes tendrían finalmente espacio en la vitrina. Es el mismo efecto que vimos aparecer en las aplicaciones de Android e iOS. desarrolladores mas pequeños con menso recursos pudieron hacer mella en los grandes desarrolladores mas reconocidos, cuando los consumidores lograron encontrarlos. El modelo, sin embargo no está exento de problemas.

Sin el esquema de subsidios, donde el atractivo de los contenidos mas populares paga por los contenidos de nicho, los costos al consumidor podrían incrementarse. Si bien la expectativa es que al cortar el cable los costos disminuyan, el últimas este tipo de disrupción simplemente reparte los recursos de una manera diferente, sin llevarle ningún ahorro al consumidor. Los proveedores de servicio por cable cambian el ingreso de televisión por productos de mejor margen como el internet de banda ancha. Los canales pierden su valor completamente, que en principio pasaría a manos de los productores sus “depredadores” en la “cadena alimenticia de la televisión”.

Obviamente Apple se quedará con 30% del ingreso que el consumidor pague por el acceso a los contenidos (aplicaciones). Y la torta sin duda tendrá un mayor tamaño, pues los contenidos ya no serán únicamente programas y eventos. Uno esperaría que lleguen nuevos tipos de servicios y contenidos impulsados por la innovación de quienes hoy no tienen acceso a la vitrina. Aplicaciones de productividad y entretenimiento que hoy no tienen cabida, conformarán gran parte del menú disponible para los consumidores. Posiblemente estemos dispuestos a pagar la diferencia por recibir una mayor diversidad de contenidos y una mejor experiencia de uso. ¡Amanecerá y veremos!