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Huawei: la década en retrospectiva

Huawei: la década en retrospectiva
Samir Estefan

Este artículo hace parte de una serie que analiza lo ocurrido con las principales compañías y tecnologías durante la década. Lo invito a que lea el artículo base y el resto de las notas asociadas al especial. 


Devuélvase, por un momento, a Enero del 2010. Es el comienzo de la década y, a menos que usted trabaje en un operador de telefonía móvil, usted no ha oido hablar nunca de Huawei. 

El mercado de celulares está dominado por Nokia y Blackberry, seguidos de Apple quien con su iPhone ha comenzado a poner en aprietos a la compañía Canadiense. 

Huawei no sale en la tabla pues tiene un tímido 1,2% del mercado, casi todo derivado de ventas en el Sudeste asiático.

Su negocio, el que le trae plata y en donde es realmente bueno, es de las redes de telecomunicaciones, vertical que representa casi el 70% del total de ingresos de la compañía. 

Demos un salto hasta finales de 2018: las ventas de la compañía se han casi que cuadruplicado y el negocio de consumo -en el que están incluidos desde chips y procesadores para dispositivos móviles hasta smartphones, wearables y computadores- representa casi la mitad de todos los ingresos.

El negocio no es sólo más grande y más rentable… 

… es también más complejo. 

 

El Back End

Con la llegada de la década comenzó el despliegue, a nivel mundial, de las primeras redes LTE y los requerimientos de actualización de varios de los componentes de redes actuales.

Para entonces, Huawei ya había demostrado que su tecnología estaba a la par de los nombres tradicionales del mercado (Nokia y Ericsson). En el evento del CTIA Wireless en Las Vegas a mediado del 2010 la compañía recibe el reconocimiento como “Significant Progress for a Commercial Launch of LTE by a Vendor” y unas semanas más tarde, en el LTE World Summit es nombrado como “Best Contributor to Research & Development for LTE”.

Pero, a diferencia de sus competidores, sus precios eran mucho más accesibles, lo que la hizo especialmente interesante para los pequeños y medianos operadores de Estados Unidos y para las empresas de telecomunicaciones de los países de la ex-Unión Soviética. 

Mientras que su negocio dentro de China crecía por debajo de 10% anual, las ventas internacionales -lideradas por estas 2 regiones- lo hacían a tasas de 33%. 

Y para cerrar con broche de oro, la compañía es incluida, por primera vez, dentro del Global Fortune 500. 

Así comienza la década que pondría a Huawei en boca de todos (para bien y para mal).

Un década que termina con un dominio absoluto: En el mercado global de equipos de redes Huawei tiene 29% de participación de mercado (su siguiente competidor tiene la mitad de eso). 

Global Telecom Equipment Market Share

Y a pesar de la presión del gobierno norteamericano para que ningún país utilice los componentes de Huawei en la construcción de las nuevas redes de 5G, la compañía ya tiene más de 60 proyectos de implementación en todo el planeta. 

¿Cómo puede Huawei estar tan adelante de la competencia? 

Parte de la razón es porque la tecnología de 5G de Huawei está 2 o 3 años adelante de la que ofrecen sus competidores. 

Y la razón es por el foco en investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías que ha tenido la compañía.

 

Investigación & Desarrollo

La I&D ha sido su foco desde sus inicios, en 1987, cuando Ren Zhengfei -su fundador- creó la compañía con el fin de hacer ingeniería reversa de tecnología proveniente de occidente y ayudar así a modernizar la infraestructura de telecomunicaciones de China y disminuir su dependencia en componentes foráneos. 

Luego de varios pequeños éxitos, la compañía capitalizó el esfuerzo cuando, 10 años más tarde, el Gobierno restringió el acceso de componentes extranjeros a las redes de telecomunicación de todo el país y Huawei se apoderó del mercado interno. 

A hoy, Huawei invierte cerca del 14% de sus ingresos anuales en Investigación & Desarrollo y 45% de sus 190 mil empleados están dedicados exclusivamente a este tipo de labores. 

Labores que incluyen el desarrollo de nuevos productos, pero que en la mayoría de los casos corresponde a investigación pura. 

Investigación que le ha permitido a Huawei obtener más de 88 mil patentes y cuyos frutos se ven, por ejemplo, en que su tecnología 5G está 2 o 3 años más avanzada que la de sus principales competidores o en que 1 de cada 3 conversores de energía solar que se usan en el mundo utilizan su tecnología. 

 

El mercado de consumo

Primero fueron los dispositivos “marca blanca”,  esos que tenían la marca de su operador móvil y que pocos relacionaban con Huawei. 

Pero poco a poco, entre el 2011 y el 2014 las cosas empiezan a cambiar, la marca comienza a aparecer y sus equipos comienzan a competir -y a arrasar- en las gamas medias y bajas del mercado. 

Tal y como dijimos en el 2014 “de la China viene una aplanadora llamada Huawei”, una aplanadora que duplica sus ventas vs el año anterior y comienza a comérsele el market share a Samsung. 

Tal vez el momento más interesante de la ascendente carrera de Huawei en el mercado de smartphones ocurre en Septiembre de 2015 cuando Google lanza su Nexus 6P, el cual es fabricado Huawei. 

Esto hace que muchos consumidores, que ven en la línea Nexus el referente de hacia dónde va Android, se fijen en Huawei. Y Huawei, aprovechando el trabajo que ha hecho con Google, aprovecha para comenzar a producir equipos de mejor calidad, de gamas más altas y con mejores especificaciones

Hoy Huawei es el #2 del mercado (aunque depende del trimestre es posible que Apple lo pase temporalmente). Y lo es por una sencilla razón: Huawei no vende sus equipos en Estados Unidos, un mercado que representa para Samsung cerca de 1/3 de sus ventas.  Sin ellas, Samsung sería un distante #2 a las más de 200 millones de unidades que vende Huawei en el resto del planeta.

Ah. Y ha escalado a la posición #61 del ranking de Fortune.

 

La paranoia de los norteamericanos

Huawei ha estado inmerso en controversias asociadas al robo de propiedad intelectual desde sus comienzos. Disputas con Cisco, T-Mobile y Motorola marcaron el comienzo del Siglo. 

Pero la paranoia del gobierno norteamericano con Huawei tiene otra razón: la seguridad nacional. 

Para nadie es un secreto que la tecnología y las telecomunicaciones son el motor actual de la economía. Y que con la llegada de la 4ta Revolución Industrial las redes de telecomunicaciones serán el equivalente a lo que fueron las vías ferreas en la época del Gold Rush en Estados Unidos. 

¿Qué pasa cuando toda la información -pública y privada- pase por esas redes de telecomunicaciones?

¿Qué pasa cuando todos los aspectos de las ciudades estén conectados a internet? 

¿Qué pasa cuando el siguiente paso en la economía está basado en el Internet de la Cosas? 

El riesgo de que alguien con acceso a esas redes pueda escuchar y verlo todo es real. El hecho de que ese alguien pueda, por ejemplo apagar una ciudad, detener todos los vehículos autónomos o crear caos y accidentes, es latente.

Y si ese alguien es “parte del aparato militar” de su principal “enemigo”, el tema se pone más complejo. 

Pero, ¿de dónde sacan los estadounidenses esas ideas? De la experiencia. De lo que han hecho. De sus propias acciones. 

La principal razón por la que Estados Unidos ha prohibido la compra y utilización de equipos Huawei (y de otros fabricantes chinos) por parte de los operadores móviles y de internet norteamericanos, y por la que ha hecho todo el lobby posible para que otros gobiernos del mundo no utilicen la tecnología de Huawei en la construcción de las nuevas redes de 5G es porque “Huawei podría compartir la información que pasa por dichas redes con el ejército de la República Popular China”. 

La palabra importante -porque los norteamericanos no han podido probar nada- es  P O D R Í A.

Y lo es porque la preocupación parte de la suposición de que Huawei podría hacer para los Chinos lo que las compañías norteamericanas de internet y telecomunicaciones han hecho por años con la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) bajo programas como PRISM (¿se acuerda de Edward Snowden y de lo que reveló? Es esto). Como dice mi mamá: “el ladrón juzga por su condición“.

La segunda razón es porque un día los norteamericanos se levantaron y se dieron cuenta que se quedaron atrás en desarrollo tecnológico y que su fascinación con las redes sociales, los America’s Got Talent, las Kardashian y Trump desviaron su atención de tecnologías estratégicas como la Inteligencia Artificial, en las que empresas como Huawei son la razón por la que China es hoy líder en su desarrollo, implementación y presentación de patentes.

Y porque en su batalla comercial con China, Huawei es la cereza del pastel. Con las medidas que ha tomado, el gobierno de Trump busca darle aire a las empresas norteamericanas mientras que utiliza la política como arma comercial para frenar a quien es hoy el líder más importante en el mercado de las telecomunicaciones. 

 

Un Huawei sin Google y sin componentes norteamericanos

Al cierre del año -y de la década- Huawei sigue creciendo (26% en los primeros 3 trimestres del año a pesar de las sanciones impuestas por el Departamento de Comercio de los Estados Unidos) pero seguro no será #1 en el mercado de smartphones este año (creo que lo hubiera sido sin la intervención de los gringos).

Su negocio de redes de telecomunicación está disparado y lidera en la implementación de redes de 5G con contratos estratégicos en Rusia, el Reino Unido, China e incluso Alemania. 

La compañía ha logrado eliminar los componentes físicos de origen norteamericano de sus equipos, algo que le costará millones a dichas empresas y que ha beneficiado, principalmente, a fabricantes europeos. 

Pero el fantasma de Google y de Android sigue presente.

Aún no hay claridad sobre qué ocurrirá con las restricciones impuestas a mediados de año por el Departamento de Comercio de Estados Unidos, que han sido aplazadas ya en 2 ocasiones. Restricciones que obligarían a Google a dejar de entregarle a Huawei componentes claves de Android para su funcionamiento en occidente como Gmail, Google Maps y la tienda de aplicaciones, entre otros. Pero que harían también que aplicaciones como Facebook, Instagram, WhatsApp y Office no puedan ni estar preinstaladas en los dispositivos Huawei ni estar disponibles para su descarga de manera “natural”.

Huawei ya hablado de su Plan B: Harmony OS. Un fork de Android (Android es open source y por ende puede ser utilizado y modificado por quien quiera) que podría incorporar servicios alternativos a los de Google sin problema. Servicios y aplicaciones para las cuales Huawei está destinando mil millones de dólares para crear un ecosistema robusto, completo e independiente de Google. Y en la que las aplicaciones de un Android “normal” funcionarán sin problema (si logra instalarlas).

La pregunta es si la gente -por fuera de China- se montará en ese bus. La pregunta es si Google permitirá que ello ocurra. La pregunta es si los Norteamericanos y los Chinos no podrán llegar a un acuerdo. Pero esos son temas para la próxima década.