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Apple Watch LTE – una libertad inesperada

Apple Watch LTE – una libertad inesperada
Samir Estefan

He sido usuario del Apple Watch desde que salió en Abril de 2015 (aquí está mi review original). En los más de 3 años que lleva en el mercado lo he usado todos los días y debo confesar que me encanta la facilidad de ver y despachar las notificaciones que uno recibe, enviar y recibir mensajes de forma rápida y sencilla (casi siempre usando Siri) y cuidar mi salud gracias a la aplicación de ejercicio y los retos que esta incluye.

[Hemos escrito mucho sobre el Apple Watch. Si quiere leer los artículos siga este link]

Sin embargo, cuando la compañía anunció la llegada de la versión con conectividad celular el año pasado (el Serie 3) no encontré una razón para invertirle el dinero adicional por el LTE (partiendo de la base que eventualmente mi operador celular lanzaría el servicio de eSIM) y me compré el modelo de GPS, el que se conecta vía Wifi y Bluetooth a mi iPhone.

Ha pasado un año desde entonces y en las últimas 2 semanas he estado probando el Series 4 con el servicio de LTE que Claro ha lanzado recientemente. Y debo confesar que algo extraño ha pasado:

He encontrado una “libertad” que no me esperaba

Apple Watch Series 4 LTE con el Servicio de Claro Sync


No, no estoy hablando de la posibilidad de salir sin el celular y saber que puedo recibir llamadas, mensajes de texto y de iMessage, o las notificaciones de lo que pasa en mis redes sociales*. 

Tampoco estoy hablando de poder pedir un Uber directamente desde el reloj o de poder abrir la puerta de mi casa y prender y apagar las luces desde mi muñeca sin necesidad de tener el celular cerca. 

Ni de lo chévere que es salir a pasear los perros o a hacer ejercicio sin tener que llevar – y pensar en – el teléfono (que es cada vez más grande), incluso cuando uno quiere oír música o un Podcast que no está almacenado en el reloj (y el cual se consume vía streaming).

Adiós a las excusas…

Estoy hablando de algo mucho más significativo y profundo: me he liberado de la excusa que he creado para justificar el por qué necesito tener siempre mi iPhone conmigo, con el inevitable efecto de andar distraído constantemente, perdido en su pantalla a cada rato. 

El hecho de saber que si “pasa algo” (que es la excusa que nos inventamos) mi familia me puede ubicar sin problema, pero no tener el efecto distractor del teléfono en el bolsillo o en la mano es, sencillamente, liberador.

Los 2 fines de semana que he hecho el experimento de dejar mi iPhone en casa y salir solo con el reloj han sido como 2 fines de semana de detox tecnológico

Estoy disponible, en caso de ser necesario, pero lejos de la pantalla. Y tengo más tiempo para compartir con mi familia y amigos y, a la vez, menos tiempo para andar distraído en el ciberespacio.

Y ha sido tan chévere que le he bajado al uso de mi smartphone, incluso cuando lo tengo conmigo.

La verdad no me lo esperaba y ha cambiado – para bien – la forma en que percibo el dispositivo. Y reitera lo que vengo diciendo desde hace años: para entender el impacto y los casos de uso de la tecnología hay que probarla.