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Y este producto pa qué (uso)? O pa quién (usuario)?

Felipe Lizcano
Recientemente me encontré en una situación un poco compleja con un equipo de desarrollo, situación en la cual adelantábamos el proceso de aterrizar una idea para volverla un producto. Allí los desarrolladores querían volver un proyecto rápido en toda una tesis de grado que requería meses de documentación y una validación digna del mejor método científico.

Por eso invoqué la figura del “producto mínimo viable” que, como su nombre lo indica, es: “la versión más básica de un nuevo producto que permite hacer las comprobaciones del caso con clientes potenciales, con la finalidad de recolectar, con el menor esfuerzo posible, la máxima cantidad de conocimiento ”.

Después de varias discusiones, logré poner de acuerdo al equipo que durante el proceso aseguraba que las grandes compañías como Google hacían extensos estudios de factibilidad, mercado y demás, antes de desarrollar cualquier cosa, lo cual aunque quedó en “entredicho”, no impidió proseguir con el desarrollo del “producto mínimo viable”, el cual ya tenía bastantes “Beta-Testers” o usuarios potenciales de prueba, sedientos de una solución a un problema interno que para ese momento estaba afrontando la compañía.

Días después de sacar adelante la idea y de verla reflejada en un incipiente desarrollo, que suplía las necesidades básicas insatisfechas de gestión de recursos de los clientes internos y de ver el potencial que tenía de convertirse en un producto apto para cierto nicho de mercado, por coincidencias de la vida, me encontré con el caso de “Google Glass”. El cual todavía tiene “mucha tela de donde cortar”, dado que, aunque es una aproximación a un producto bastante novedoso, aún no tiene un nicho de mercado definido, lo cual produce un poco de confusión e indiferencia, toda vez que muchos aún no se sienten clientes potenciales de un adminículo que, literalmente, “ayuda a llevar la interface del teléfono en la cara”, lo cual conlleva algunos problemas de privacidad y usabilidad.

Así pues, lo anterior demuestra que, tal como se murmura: “en todas partes se cuecen habas”; hasta las empresas grandes con todo su talento humano, base instalada de clientes y capital también tienen sus tropiezos de vez en cuando y, a veces hasta a Google le cuesta encontrar un mercado para sus productos. Por lo mismo, el gigante de internet ha encargado nada más y nada menos que al diseñador del afamado “iPod”, Tony Fadell, la tarea de sacar a “Google Glass” de las aguas tormentosas y llevarlo a tierra firme. Dicho diseñador debe cambiar la estrategia usada hasta el momento de abrir un programa beta y preguntarle a los participantes qué uso le darían, por donde el producto tenga una narrativa que le hable al usuario de sus bondades y funciones.

Ahora bien, tal como lo decía Andrés en uno de sus artículos anteriores“La diferencia estructural entre Apple y Google está basada en la capacidad de una y otra compañía de explicar los casos de uso de sus productos. Por regla general, uno podría decir que Google está llegando primero a muchos mercados. Pero Apple tiene una manera de conectarse con sus usuarios que hace parecer que el producto se acopla mucho mejor a la necesidad del usuario. Algunos llaman a este fenómeno ”el campo de distorsión de Steve Jobs”. Para mi simplemente Apple hace un mejor trabajo de explicar la necesidad del producto desde la perspectiva de las personas del común y corriente. Google sigue siendo percibida como una compañía de mucha complejidad y para personas mas inteligentes que el común”.

Por lo mismo, va a ser bastante interesante ver cómo una persona con la experiencia y el talante de Fadell va a contar una historia que no sólo tenga un sentido sino que llegue al punto de convencer y atraer a los clientes potenciales de un dispositivo “manos-libres” como “Google Glass” que hasta el momento no se ven identificados con el producto. Así pues, creo que la popular canción del Rey que dice: “que no hay que llegar primero sino hay que saber llegar”, tiene toda la razón! En el momento de ir al mercado siempre se deben tener en cuenta no sólo las bondades del producto sino también la forma de explicárselas a los compradores potenciales!