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Un Mundo sin Fronteras (por lo menos virtuales)

Samir Estefan

En el mundo digital no existen fronteras. Entonces por qué los distribuidores de contenido digital siguen utilizándolas? Este fin de semana me topé con el arcaico modelo de los derechos internacionales de distribución en al menos 4 ocasiones, lo que me puso a pensar, nuevamente, en cómo el actual modelo de distribución de contenido es en parte responsable de la piratería.

1. El viernes vi la entrevista que le hicieron a Kim Dotcom luego de su liberación bajo fianza (la pueden ver aquí). Dotcom es el dueño de Megaupload, la “empresa de violación de derechos de propiedad intelectual más grande del mundo” según el FBI. En la entrevista, Dotcom dice que una de las razones para la existencia de la piratería es la falta de contenido en ciertas regiones. Y aunque su argumento es bien simplista, representa la complejidad de una industria que no ha querido evolucionar. Y aunque no me gusta la piratería, estoy de acuerdo con él. Y al parecer las grandes compañías de internet también lo están, como se vio en el enfrentamiento por la ley SOPA hace unos meses.

2. El sábado quería ver una película en Netflix. El contenido que recibo, por el que pago mensualmente, depende exclusivamente de donde estoy ubicado. Pero esa ubicación es en verdad un ubicación virtual, no una ubicación física. Con sólo encender mi servicio de VPN, el cual he comprado legalmente y por el que pago anualmente, el contenido que me ofrece Netflix cambia. Sin moverme, sin cruzar ninguna frontera. Nada. Desde mi computador, desde mi iPad, incluso desde mi iPhone vía 3G.

3. El domingo quería ver un video de Saturday Night Live (SNL), el cual ha cobrado viralidad en las últimas 24 horas. SNL no se trasmite (lamentablemente) en mi país. Ni un día después, ni dos, NUNCA. Y sin embargo, esto fue lo que recibí.

Es que mi plata no vale? Es que mi raza no vale? Es que mi país no es suficientemente “worthy”? Será que para CBS es mejor que la gente entre a Cuevana y lo vea desde ahí de forma “irregular”?  

Por último, leí una entrevista en TNW acerca de Pandora, mi servicio de música favorito. En ella, Tim Westergren, habla de cómo ha tenido que luchar contra las disqueras y las casas de distribución para crear y mantener un servicio que, siendo la evolución natural de la radio, hoy cuenta con 125 Millones de usuarios registrados. Un servicio que, lamentablemente, no se puede disfrutar libremente sino en Estados Unidos por los derechos de comercialización de las canciones a nivel internacional (a menos que ud. tenga una VPN).

Está comprobado que el ofrecer un producto o servicio a un precio que el mercado percibe como “justo” fomenta la compra de dicho o servicio y los beneficios del volumen contrarrestan los riesgos del menor precio. El mejor ejemplo es Rovio, el productor del famoso y exitoso juego Angry Birds, quien a punta de ventas de US$ 0.99 han creado una de las franquicias más rentables de la historia de los videojuegos.

En una economía global como la actual, en la que las telecomunicaciones han “aplanado el planeta” como diría Thomás Friedman, no hace sentido que se segmente la población que puede o no ver, oír o disfrutar de un servicio por la avaricia o la estupidez de las casas de distribución de contenido.

Si no quieren que en Asia pirateen una película, láncela al mismo tiempo en todo el planeta! Y no sólo en cine, sino en Pay per View, en iTunes, en todos y cada uno de los servicios por medio de los cuales puedan expandir su distribución de forma rentable. Si no quieren que en América Latina se descargue una canción de forma ilegal, véndanla a un precio justo sin obligarnos a comprar todo el disco! En línea, por el celular, por donde quieran. Si no quieren que la gente descargue ilegalmente el videoclip de SNL, dejen que la gente lo pueda ver en línea (con comerciales, está bien) desde el día siguiente a su emisión. Es el mismo modelo de Hulu pero Global. 

La discusión de la piratería es como la discusión del Huevo y la Gallina. Ya no importa quién existió primero. Lo importante es la oportunidad que existe hoy para cambiar y evolucionar el mercado de los medios. Un mercado en el cual el futuro es claramente el de contenidos digitales, contenidos que existen en un sistema que no tiene (y no debería tener) fronteras.