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Jelly Bean, Key Lime Pie y el Problema de la Fragmentación de Android

Samir Estefan

Como les comentamos vía Twitter hace un par de días, se ha conocido que la nueva versión del sistema operativo Android será conocida como Jelly Bean y será lanzada en la segunda mitad del año. Incluso ha corrido el rumor de que su sucesor será llamado Key Lime Pie, mostrando lo ocupados que andan en Mountain View con el desarrollo de Android. Sin embargo, creo que uno de los grandes problemas de Android es precisamente esa velocidad.

Ice Cream Sandwich, la versión 4.0 de Android fue lanzada en Noviembre del 2011, tan sólo un mes después de lanzamiento de iOS por parte de Apple. Y mientras el 75% de los usuarios de Apple están en la actualidad en dicha versión, el porcentaje de usuarios de Android que corren ICS es menor al 2%. Pero, por qué?

a) Porque menos del 10% de los equipos disponibles en el mercado pueden correr ICS gracias a sus requerimientos técnicos, y

b) Porque el proceso de homologación de Android es complejo: cada nueva versión del sistema operativo es enviada a los OEMs (fabricantes) quienes deben homologarlo para sus plataformas, adecuar sus skins (ese pequeño sabor que hace de un Android Samsung diferente a un Android LG o a un HTC), homologarlo y certificado para cada uno de sus dispositivos (resoluciones, pantallas, botones, etc). Y luego cada OEM debe enviar ese sabor particular del sistema operativo para cada dispositivo a cada uno de los carriers (operadores de celular) en cuyas redes correrán los dispositivos con este sabor de Android para que ellos también los homologuen y certifiquen sobre su red. 

Es un proceso dispendioso en el que hay demasiados involucrados y el cual ha empezado a cobrar víctimas tan jóvenes como el Samsung Galaxy, uno de los mejores smartphones del 2010 que no recibirá actualización ni siquiera a Ice Cream Sandwich. Es más, tan sólo esta semana hemos visto el lanzamiento de nuevos modelos del Sony Experia que ni siquiera salen al mercado con dicho sistema operativo, sino con uno anterior.

Entiendo la posición de Google y el interés de la compañía por evolucionar y ofrecer más y mejores funcionalidades a sus usuarios, más en el entorno competitivo en el que se encuentra con Apple y ahora con Microsoft. Pero dada la complejidad en la adopción de sus nuevas versiones, creo que Google debería poner el freno y enfocarse en como homogeneizar su plataforma al máximo antes de seguir produciendo versiones.

De lo contrario, el sufrimiento expresado por los desarrollados de la plataforma, quienes ven en la fragmentación una de las principales causas de su baja rentabilidad, llegará a los usuarios finales quienes empezarán a ver problemas de compatibilidad que terminarán afectando lo que ha llevado a que Android sea la plataforma móvil más grande del momento.