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¿Un computador nuevo?, ¿para qué?

Andrés Felipe Sánchez

Luego de un breve respiro, la industria de los PCs vuelve a la crisis. Según informes separados publicados por IDC y Gartner, la industria decreció alrededor del 6% en el primer trimestre de 2015. Es importante aclarar que no todos los fabricantes corrieron la misma suerte. Tanto Apple como Lenovo, vieron incrementos sustanciales en las ventas de sus computadores, mientras Dell y Acer fueron los grandes perdedores.

Algunos analistas coinciden en que el incremento en las ventas vivido el año pasado estaba atado a una renovación de equipos por cuenta de la obsolescencia de Windows XP, y no por un factor de uso que impulsara la recuperación en las ventas de la industria.

Pensábamos equivocadamente que la subida de las ventas de los PCs estaba relacionada con la caída de las ventas de tablets. La evidencia nos ha demostrado lo contrario. Pienso que ambas industrias están sufriendo del mismo problema. Los ciclos de reemplazo se están alargando. Si antes cambiábamos de computador cada 3 o 4 años, ahora lo estamos haciendo casi 6 años después de adquirirlos.

No creo que los hábitos de los consumidores hayan cambiado estructuralmente. ¿Entonces por qué no cambiamos de computador tan a menudo como antes? La respuesta podría estar en los mercados de aplicaciones y más específicamente en la computación en la nube. La velocidad del procesador solía ser el cuello de botella en el uso de dispositivos electrónicos. Pero de un tiempo hacia acá ya no lo es. Mi hipótesis es que las aplicaciones han trasladado el procesamiento hacia la nube. La restricción está dada por el ancho de banda, nuestra velocidad de conexión a internet y no por procesos locales en nuestras máquinas. Mejor aún, las técnicas de programación creadas para optimizar el uso de smartphones y dispositivos móviles también han favorecido a los computadores.

Apple y Google parecen haber entendido este hecho con anticipación a sus competidores. El Macbook Air, lanzado al mercado hace 7 años fue el primero en hacer a un lado la capacidad de procesamiento a cambio de un factor de forma mas liviano y moderno. Las críticas fueron inmediatas, pero el tiempo le dio la razón a Steve Jobs. Hoy prácticamente todos los fabricantes han lanzando una línea de ultraportátiles. La dominancia de Apple golpeó a los fabricantes en la gama alta. Google por su lado apostó a los Chromebooks en el 2011. Se trata de computadores que tienen un sistema operativo liviano que depende casi completamente de la nube para su funcionamiento. Por su simplicidad los precios de estos equipos han recortado el mercado en la parte baja del espectro.

De las presentaciones y ruedas de prensa de fabricantes a las que he asistido en los últimos años, siempre he salido pensando que están perdidos. La realidad, que alguna vez me confesó en voz baja un product manager de un fabricante, es que todos los equipos son prácticamente iguales en términos de sus componentes. Así que el único ”gancho” que tienen los fabricantes para diferenciar su producto es el diseño. Pero pocos de ellos son buenos en esa labor. A Dell le tomó 7 años sacar un modelo que pudiera competir con el Macbook Air, solo para que Apple rediseñara su linea ultraportátil un par de semanas después y los volviera a dejar atrás.

A la industria tampoco la ayudaron los errores garrafales de Microsoft. Primero con Windows Vista y luego con Windows 8. Los problemas de estos sistemas operativos terminaron por afectar las ventas de equipos. ¡Los consumidores no querían dejar atrás a Windows XP! La única salida fue eliminar completamente el soporte de estos equipos, lo que obligó a los compradores corporativos a renovar su inventario. Los consumidores, por su parte, se volcaron hacia los dispositivos móviles como tablets y smartphones y retrasaron la compra de nuevos computadores. ¡Muchos de ellos ni siquiera los necesitan!

No creo que el 2015 traiga una recuperación para la industria, a pesar del lanzamiento de Windows 10. Los consumidores aún no encuentran razones de peso para actualizar sus dispositivos. La industria de la tecnología seguirá volcada hacia las aplicaciones, donde las tasas de crecimiento son mucho mayores, lo que ha llevado a algunos analistas a hablar de una posible burbuja.