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Moto G: El primero me cautivó, el segundo me encantó y el tercero?

Felipe Lizcano
  • El 23 agosto, 2015
  • Diseñador, especialista en gerencia de diseño, con conocimientos en neuro-marketing y automatización de procesos. Aficionado a investigar sobre el impacto de la “usabilidad” en la interacción entre el ser humano, las tecnologías y el ambiente. Dividido entre: el mundo corporativo y el de la comunicación.

Desde cuando vi el Moto G dual SIM por primera vez, algo (no sé describir muy bien la sensación) se me revolvió en el estomago. La verdad es que, tal como lo decía en aquella ocasión: 

“En mi época de universitario, cuando no había dinero para “juguetes” o “gallos tecnológicos”, tuve una serie de teléfonos  del tipo “flecha” (porque en su momento no había ni forma de pensar en un SmartPhone) que eran un poco grandes y no tan portátiles (en algunas ocasiones me sentí como si me llevará el teléfono inalámbrico de mi casa en la maleta porque no me cabía en el bolsillo), pero que, efectivamente, en mi caso suplían mi necesidad principal: hacer llamadas y recibir mensajes (a un precio que yo podía costear).

En algún momento de mi carrera universitaria se me daño “mi flecha” y los precios de las terminales chinas eran los únicos que estaban al alcance de mi presupuesto.  Así que, después de ver la inmensa oferta, con una innumerable cantidad de colores, tamaños y, aparentemente, hasta funcionalidades o “juguetes” que traían, decidí comprar el teléfono que más juguetes tenía y, para mi desgracia, no reparé en revisar la calidad.

Pasó el tiempo y “de un momento a otro”,  la compra trajo muchos cambios a mi vida en materia de comunicación y diversión:

En el nuevo “aparatejo” habían desaparecido las teclas numéricas y en su lugar existía una pantalla táctil “resistiva” que, efectivamente, se “resistía a funcionar correctamente”,

En teoría, podía ver TV en mi teléfono por medio de una antena bastante larga (parecida a la de los carros a control remoto de los años 80) pero, en la práctica, la señal era bastante borrosa y el tamaño de la pantalla no ayudaba a definir muy bien la imagen, lo cual siempre terminaba por cansar mis ojos,

Aparentemente, mi nueva terminal había tenido algún tipo de retorcida relación con otro de su especie y ahora estaba embarazada con dos tarjetas (DUAL SIM). La característica anterior daba un potencial marginal: supuestamente podía usar al tiempo dos líneas telefónicas diferentes, lo cual sonaba increíble! Me sentía el más afortunado del mundo pero la experiencia no fue nada agradable; con el pasar de los días me di cuenta de algo lamentable:  no me funcionaba correctamente ninguna de las dos SIM y terminé incomunicado por un buen tiempo.

Como dicen las abuelas “perder por conocer, no es perder” y después de un buen tiempo y muchas peripecias logré conseguir dinero para comprar un verdadero SmartPhone y como “la letra con sangre entra”, aprendí mi lección: comprar aparatos de marcas que ofrezcan una buena garantía y soporte técnico global.”

Ahora bien, muchos años más tarde cuando pensé que había superado el trauma de los teléfonos de doble SIM que, a la final, terminaban siendo apenas de media SIM (porque ninguna de las dos terminaban funcionando correctamente), la gente de Motorola llegó a mi puerta para mostrarme la primera versión del Moto G, que tenía todo lo que necesitaba para obtener la revancha frente a mis malas experiencias del pasado  (pantalla táctil capacitiva que realmente funcionaba, soporte para DUAL SIM, aplicaciones y opciones de personalización bastante útiles para el mercado personal y/o empresarial) con excepción de la antena, pero igual, para ese momento mis gustos ya habìan cambiado hasta punto que ya no necesitaba ver TV líneal.

En su momento el “Moto G” de primera generación fue un SmartPhone “triple B” (Bueno, Bonito y Barato) que de cierta forma trajo una propuesta disyuntiva para las condiciones del mercado de aquella época, en donde, a mayores prestaciones más alto era el costo. En cambio, el Moto G puso su “granito de arena” para mejorar el paradigma trayendo grandes prestaciones a un precio justo pero sin descuidar la calidad, la experiencia de usuario ni (hasta cierto punto) las actualizaciones del sistema operativo (que es el dolor de cabeza de la mayoría de usuarios de Android).

Al siguiente año, Motorola llegó al mercado con mejores noticias ya que la gama del Moto G continuaba pero la segunda versión estaba recargada con: 

  • Una pantalla más grande (de 5” HD), 
  • Cámara de 8 MP, un mejor sonido, 
  • Más velocidad gracias a los cuatro núcleos de su procesador 

Lo mejor de todo es que lo único que no había cambiado era el precio! Algo que suele impactar muchísimo a la mayoría de latinoamericanos. Así que el Moto G seguía encantando a sus clientes, siendo amigable y manteniendo la calidad para este segmento de gama media del mercado.

Pero las cosas no terminaron ahí. Hace poco Motorola enfiló toda su artillería y atacó de nuevo con la tercera versión del Moto G, que ahora tiene todos “los juguetes” para complacer al  usuario más exigente que, incluso, quiere usar su SmartPhone hasta en el baño. Pues bien,   la terminal de tercera generación  es resistente al agua y puede sumergirse hasta 1 metro de profundidad por un periodo de 30 minutos (cuenta con una certificación IPX7), lo cual va a permitirle a los usuarios escuchar música y chatear en lugares poco convencionales como la ducha!.

El Moto G de tercera generación llega al mercado dispuesto a superar a sus antecesores, con unas entrañas recargadas entre las cuales tiene:

  • Android 5.1.1 Lollipop,
  • Cámara posterior de 13 MP con flash doble led de corrección de color y frontal de 5 MP
  • Batería de 2470 mAh,
  • Almacenamiento de 8 o 16 GB y soporte para MicroSD hasta de 32 GB,
  • Pantalla HD de 5″,
  • Procesador Qualcomm SnapDragon 410 de 1.4 GHz QuadCore,
  • 1 o 2 GB de Ram (según la capacidad de almacenamiento de 8 o 16 GB respectivamente),
  • Resistente al agua gracias a su protección IPX7 y Corning Gorilla Glass 3,
  • Tiene carcasas intercambiables llamadas “Motorola Shell”, disponibles en varios colores.

Dado que no todo son números, para muchos la experiencia de uso es más importante que las especificaciones; por lo mismo, el experto de Motorola hace las comparaciones del caso y cuenta de primera mano las ventajas de esta nueva versión de la icónica terminal.

Pero, en la vida “no todo es un jardín de rosas” y dadas las condiciones de la economía en Latinoamérica  (el elevado precio del dólar) el Moto G de tercera generación tiene un precio de introducción un poco más elevado del que en su momento tuvieron sus antecesores pero, para disminuir el impacto, Motorola mantiene la oferta de sus dos modelos pasados, los cuales cada vez más representan un buen retorno de la inversión, para todos aquellos que no tiene un alto presupuesto, pero igual, quieren equipos con un buen rendimiento  y que para nada desmerezcan el linaje tecnológico de marca!.