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Echando Código: una hora al año, no hace daño con Hour of Code.

Catalina Valenzuela

La organización con las cifras de crecimiento y de impacto más grandes en el mundo de la tecnología no son las de Apple, ni tampoco las de Samsung, Microsoft o similares. Muchísimo menos las de los ministerios con sus programas de “repartición de dispositivos” y sus iniciativas de educación y tecnología.

Para mi,  las cifras de impacto MAS importantes son las de code.org: una organización que con un curso de una hora, creo más de 4,880 mil líneas de código en su segundo año de operaciones, el 2014. Esas son 80 veces más líneas de código que las que tiene Microsoft Windows. 

Esta iniciativa tuvo como “vocero” o “coders” a personas tan disímiles como Shakira que además de cantar ha sido una abanderada y vocera de la educación, a geeks como Zuckerberg, el SI un coder como uds y yo sabemos. Bill Gates, el mega geek, uno de los hombres MAS ricos del mundo y quizás el filántropo MAS relevante hoy, da una clase acá. También el presidente Obama participó en el programa y el basquetbolista Chris Bosh del MiamiHeat. 

Y a ellos se le suman ocho millones de estudiantes. Si ocho millones de estudiantes en Estados Unidos, en los distritos escolares más pobres, más éticamente diversos. De esos ocho millones: uno fueron niñas y otros africanos-americanos.

Esos ocho millones de estudiantes americanos son equivalentes  a que uno de cada tres estudiantes registrados en una escuela pública americana participó en la “hora del código”.

En el mundo, 60 millones, si 60 millones de estudiantes echaron código en el 2014.

No sigo para que no nos de vergüenza a los analistas de las empresas de tecnología,  mis colegas y a mi que hemos conversado, discutido y escrito sobre muchos éxitos de las empresas de tecnología, de programas innovadores de profesores, colegios, sociedades, universidades etc.

code.org es una fundación sin ánimo de lucro fundada principalmente Hadi Partovi, un inversionista angel de compañías como Facebook, Dropbox, Zappos, con un equipo de lujo que incluyen a Maggie Johnson, la directora de Google para las relaciones con las instituciones educativas entre otros y una junta directiva que incluyen a los CEOS de las compañías de tecnología más importantes de Estados Unidos y de algunas universidades pioneras en el tema de educación y tecnología. 

¿Y qué hace code.org para ser tan exitoso? Primero quitarle el “fucu” , el miedo y el misterio al tema. Si esas personas pueden echar código, todos podemos. Es fácil, es divertido.

Nada como un “role model” para poner, imponer, una moda. Y si“Echar código”, programar, se puso de moda, se volvió de un momento para otro en una necesidad, en algo que nuestros hijos deben aprender y nosotros también.

El tema de programar ha cogido TANTA fuerza  que algunos analistas han incluso especulado que no saber programar, es como no saber leer o escribir. No estoy TAN segura. 

¿Qué si programar es una habilidad esencial para los jóvenes del siglo XXI? ¿Qué esa sea la diferencia entre tener empleo o no entre los milenios? No lo sé.

Con saber echar código viene, como también lo recalca el programa de code.org, una ética de trabajo colaborativo, creativo, de prueba y error. Y esas SI son habilidades que han sido importantes en el mundo del trabajo desde siempre y son vitales en la economía del conocimiento. 

Esa es la lección MAS interesante y relevante de este programa:  la sensación de logro. Eso es lo que motiva a los estudiantes a querer aprender más, a investigar, a colaborar, a conversar los unos con los otros y a “echar más código”.

Y esto es lo que deberían buscar TODOS los programas educativos, todas las lecciones de cualquier materia, de cualquier idioma en los salones de clase: sentido de logro, de éxito. Empoderar a los estudiantes a que lleguen a la excelencia, a SU excelencia.