Desde hace un tiempo a través, he buscado solucionar la incómoda situación de cargar con llaves; de la oficina, de la casa, del carro, de la bodega, etc, etc. Se vuelve tedioso y abrumador el número de llaves que se deben cargar todos los días.
Mi historia habla por si sola, y solo basta con hacer un recuento de las situaciones en las que las llaves se han extraviado como por arte de magia; aunque realmente la razón es una, olvido y/o descuido.
Lo cierto es que son detestables, además, de la infinidad de  opciones novedosas que existen para sustituir éstas por lo cual hace inexplicable que estas piezas de bronce poco hayan evolucionado.

Pues bien, hace un poco mas de 4 años, decidí incursionar en la nueva modalidad de llaves mediante el uso del smartphone, con la investigación realizada decidí comprar la Kiwkset Kevo, fue una relación tormentosa al inicio, como pionero entendí que era producto de ser primerizo; tuve que cambiar la cerradura por garantía por que simplemente no funcionaba, sin embargo, luego de un poco mas de 1 año de insistir y ser fiel a ella, la relación mejoró, se torno en una relación sin igual, ella estaba pendiente de su carga de batería y me avisaba con tiempo, yo fiel a ella la mantenía con la carga full para evitar situaciones que piensa uno no sucederían, entre otras cosas.

Dado que me gusta prevenir situaciones y que a pesar de no haber usado una llave para abrir la puerta de mi casa por algo mas de 3 años, siempre cargaba copia de la llave tradicional en el carro para evitar alguna sorpresa, sin embargo, ese día llego, justo cuando había bajado guardia en mi relación con ella, dejando las llaves tradicionales dentro de la casa, el día que venia cargado, con bolsas, maletas y cuanto elemento es posible cargar, al momento del tacto con la llave sentí una descarga eléctrica breve, situación que me llamó la atención pues el piso sobre el que estaba no es alfombrado  y el clima no daba para pensar que estuviera cargado, sin embargo, esa descarga – pareciera que por protección del sistema de la cerradura – aisló el mecanismo dejando este totalmente inútil, sin que generará alguna acción ante el tacto de la cerradura. En otras palabras, la cerradura NO ABRIÓ.

No hubo mas remedio que llamar a un cerrajero, quién luego de intentar abrir la cerradura por mas de 1 hora no lo logro pues el sistema quizás es tan seguro que no permite abrirla sin la llave o sólo quizás, el cerrajero era tan malo que no pudo abrirla, ante esto, no hubo mas opción que dañar el cilindro a punta de taladro para permitir el acceso.

Lo que fue una relación que duró casi los 4 años o mas, en tan solo un día se vino abajo, fallo de la peor forma y ante esto tambaleó el futuro y convicción de estos elementos, por lo cual pienso en volver a usar la bendita llave de bronce.

Insisto, las llaves deben evolucionar, pero me pregunto si esta evolución contempla todos los escenarios posibles ante una situación como éstas? o quizás fui lo suficientemente de malas para pensar que no había otra sino dañar la cerradura?

Kwikset ha hecho una maravillosa labor, pero hoy, dudo si he de volver con ella o no, pues me defraudó y me dejó en la calle, será buscar una nueva que pueda ser fiel, quizás la August Smartlock es una opción, o quizás he de volver a usar las benditas llaves tradicionales.
Juan Fernando Vallejo

About Juan Fernando Vallejo

Apasionado por la tecnología, del pensamiento en que es posible hacer las cosas mejor, más simples, más eficientes. Desde pequeño estuve rodeado de computadores, absorbido por ese mágico mundo y aroma que sale de un computador recien encendido. Me cautiva el poder de la tecnología y su rápida evolución... tuve la gran oportunidad de pertenecer a grandes empresas del sector por algo más de 14 años. Pasé por empresas de la talla de Oracle, Movistar, Hewlett-Packard, Carvajal, entre otros, incursioné en el sector público dejando en las dependencias prácticas tecnológicas y soluciones galardonadas a nivel nacional como las mejores en su categoria, colabore en la transformación de las Empresas Municipales de Cali hacia un proveedor de servicios estratégico, luego decidí retomar ese rumbo hacia lo desconocido, ese fantástico rumbo del emprendimiento, de alli nació Takúm, empresa dedicada a la creación constante de valor, de innovar, de crear software capaz de transformar esa idea en algo real, en pensar en que se puede cuando se sueña, que es posible pensar distinto y cumplir sueños. Takúm es una empresa Caleña, dedicada a cumplir realidad los sueños que todos como empresarios alguna vez tuvimos.

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