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Tendencias 2012: Enseñar y Aprender

Catalina Valenzuela

Para acabar con la serie de las tendencias del 2012:  ¿Qué se espera que pase en el salón de clase? Qué va a pasar con la enseñanza y con el aprendizaje?  Tres asuntos, resalta Mindshift: i) colaboración, ii) mucha tecnología y ii) mezcla de aprendizaje y enseñanza virtual y presencial.

Tendencia 1: Colaborar

El crecimiento de las redes sociales, la inversiones masivas en tecnología educativa por parte de los gobiernos, las organizaciones privadas y los hogares permitirán un mayor acceso a herramientas colaborativas abiertas o cerradas.

Los estudiantes y los profesores se comunicarán en línea para temas “profesionales” y para asuntos administrativos. Eso ya pasa en buena parte de las universidades y en algunos colegios. Pero ahora pasará más.

En el aula de clase, los esfuerzos colaborativos serán para trabajar en equipos, parejas o grupos con colegas de ese salón, del salón de más arriba y con aulas de otros lugares geográficos. Así como el mundo se volvió plano para las empresas al inicio de este siglo. La educación será ahora la gran beneficiaria de esa condición (y de esas inversiones). Como se ha discutido acá, se aprenderá más en línea y se enseñará más en línea.

Los maestros colaborarán más, el uso de las redes sociales por ejemplo, va a consolidarse como un mecanismo crítico para compartir buenas prácticas, pero también para preparar temas conjuntos, para resolver problemas y para encontrar asuntos de discusión. La colaboración en línea permitirá por ejemplo fortalecer las comunidades de conocimiento.

Harán más “back office” juntos pero también van a conversar con más énfasis sobre su práctica, con más espacios para aprender, para entender y para crear conocimiento.

La colaboración no es una ficción ni el trabajo de unos de esos maestros y maestras creativos que un día deciden juntarse en Skype y hacer un hacer un proyecto juntos (Se pueden ver ejemplos fascinantes en Edutopia, por ejemplo). El New York Times reseña Research Gate, un red de científicos que con sus 1.3 millones de usuarios está retando la forma como se hace ciencia, como se escriben artículos y como se publican.

Colaborar es para todos incluidos los científicos que han sido magos de la colaboración y de la no colaboración también.

Tendencia 2: Tecnología a la lata

Cada día más la tecnología permeará lo que se enseña y lo que se aprende. Cada vez más, desaparecerán los cuadernos y los libros y se usarán tablets o tabletas. El contenido, los libros serán electrónicos y casi como por arte de magia el cerebro no será una foto sino que se podrá ver casi que funcionando en la pantalla durante la clase de biología o de anatomía.

Esto como lo discutimos antes, porque será necesario sacarle provecho a las inversiones en tecnología de las instituciones educativas. En la prensa se discute mucho el impacto de la tecnología en el logro académico: es decir si los estudiantes están aprendiendo más gracias a la tecnología.

A mi la discusión me parece un poco de Perogrullo porque digamos es como discutir el impacto de los lápices o de los cuadernos o de los libros. La tecnología; su uso y su impacto en el estudiante no pasará de ser ” distracción” si los maestros no tienen espacios para innovar, para entender y claro para aprender a usar el potencial de las herramientas tecnológicas en su salón de clase.

Un salón de clase no es como una oficina es más complejo. En un salón de clase, pasan tantos mundos como estudiantes más un maestro. En un salón de clase, para que se aprenda se necesita más que un lápiz y también más que un computador. Entonces ya una vez hecha la inversión en tecnología, es el momento de invertir en los maestros y en la apropiación de esa tecnología (y de las habilidades del siglo XXI también)

Las inversiones públicas en software y hardware continuarán creciendo. Los dispositivos serán cada vez más baratos, el contenido cada vez más interactivo y los estudiantes seguirán siendo apáticos (esa es una característica típica de un estudiante) y a los maestros les queda la tarea de enamorarlos, de hacer que su asignatura, su contenido sea memorable y eso no tiene nada que ver con aplicaciones ni aparatos.

En Estados Unidos, se estima que el mercado edtech es decir el mercado de los asuntos de tecnología y educación vale $7.2 billones de dólares. Se comentó en la prensa nacional que el MinTIC se fue al CES entre otros decía la nota a buscar productos nuevos para el Programa Computadores para Aprender y estoy segura que él no fue el único MinTIC de América Latina. Estoy compilando cifras de inversión en Ed Tech en América Latina para discutir un poco los tamaños y que se va a imponer o no en los programas públicos.

Tendencia 3: Mezcla virtual y presencial

Aprender y enseñar no pasará solamente en la clase. Como dijimos antes, los ambientes de aprendizaje serán ubicuos. Sin embargo, vale la pena mencionar que la mezcla de lo virtual y lo presencial se va a empezar en todos los niveles de la educación.

Las universidades ya ofrecen cursos en líneas, y hasta diplomas y PhDs pero los colegios con algo de razón ha sido reacios a montar programas en línea. Las razones son múltiples. La primera es que a la escuela o al colegio uno va a aprender cosas, asignaturas y también a ser persona, como se dice, a ser ciudadanos. A la universidad se va a lo mismo pero digamos que ya la formación ciudadana debería estar en una etapa más avanzada.

La segunda razón puede ser la poca oferta de cursos formales para secundaria e incluso primaria. Esa tendencia está cambiando. Cada vez más se ofrecerán ciertos cursos en línea como parte del proceso de formación sobretodo en los últimos años de la educación básica: los cursos avanzados se pueden tomar en universidades prestigiosas o incluso ya existen autoridades educativas que están aprobando escuelas de secundaria virtuales.

Hay más razones que seguramente se discutirán acá o en otras secciones. Lo interesante es que ya no es un profesor o una profesora los que impartirán el conocimiento. Lo interesante es que los estudiantes (y los profesores) tendrán acceso a fuentes ilimitadas de conocimiento y a cursos formales y no formales.

Las implicaciones de estas tendencias como bien lo dice Mindshift son varias:

1. Cambio en las relaciones de poder en clase: Como dije anteriormente un aula es un lugar muy particular. Tradicionalmente, el profesor o la profesora están de pie y los estudiantes sentados, eso ya de por si marca una diferencia. Tradicionalmente, el profesor o la profesora “echan su rollo” y uno se va a la casa con el rollo a “hacerse un rollo” con los ejercicios. Eso cada vez va a pasar menos porque los estudiantes, nativos digitales, van a saber más sobre como usar las herramientas que el profesor o la profesora (independientemente de lo “geek” que este o esta sean y de las horas de entrenamiento recibidos). Todos van a aprender de todos, como bien lo dice la bloguista de Mindshift.

Adicionalmente, los profesores y profesores ya no serán detentores del poder serán facilitadores de procesos, ayudarán, colaborarán pero no tendrán el conocimiento absoluto.

2. La hora de clase se va a llenar de manera distinta: menos charla y más conversación. Menos tablero y más trabajo en equipo, menos discurso y más conversación. Menos memoria y más pensamiento crítico. La clase al revés (The flipped class) va a empezar a ser más recurrente.

3. La colaboración convertirá a los estudiantes y a los profesores en personas más globales, mejor informadas y más listas para enfrentar los retos de la vida y del mundo.