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Sobre el chat de los papas en WhatsApp

AWaldraff

En redes sociales se esta viralizando un artículo titulado “me niego a ser la agenda de mi hija por whatsapp”. El artículo, escrito por una mamá de una niña en edad escolar, explica como ella cae en cuenta que su hija se está volviendo dependiente de un chat, en lugar de depender de su memoria y responsabilidad propia para completar sus tareas y asignaturas.

“Tú no debes confiar en que el móvil de tu madre responda a tus olvidos ya que, es tu responsabilidad traer tu agenda con tus ejercicios.”

Tuve que leer varias veces el articulo. Por la manera como está escrito, pareciera decir que el chat de mamas podría ser el culpable de que la niña no estuviera desarrollando su capacidad de asumir responsabilidades. El argumento que me confundió es esta frase específica: “Tú no debes confiar en que el móvil de tu madre responda a tus olvidos ya que, es tu responsabilidad traer tu agenda con tus ejercicios.” Un par de lecturas adicionales y comprendí que el problema en realidad es la molestia de la mamá, por tener que conseguir los insumos para la tarea, y no necesariamente el uso del chat.

“Los niños ya no leen libros”. “A este paso no van a aprender a escribir, sino a digitar”

Tengo 2 hijos pequeños, una niña de 7 años y un niño de 6. Y una discusión repetitiva entre los padres compañeros de mis hijos en el colegio es el tema tecnológico. ¿Qué tanto debemos dejarlos depender de la tecnología para el aprendizaje? y ¿qué tanto deben desarrollarse las capacidades de aprender “a la antigua”? Una mayoría de los papas del curso, argumenta que el uso de la tecnología hace daño. “Los niños ya no leen libros”. “A este paso no van a aprender a escribir, sino a digitar”. El colegio también argumenta algo similar. Según ellos los procesos de aprendizaje y lectoescritura son claves para poder formar los métodos de aprendizaje que usarán en los años subsiguientes, la tecnología coarta ese aprendizaje. Así, el colegio, a propósito, ha prohibido el uso de tabletas y celulares entre los alumnos. Estoy seguro que ya existen estudios científicos que comprueban la posición de ambos, colegio y padres retrógrados tecnológicos. Pero por alguna razón, yo personalmente me debato desde la posición contraria.

Tengo la sensación de que el problema no es de tecnología sino de rechazo al cambio. Para el colegio es un dolor de cabeza cambiar su metodología y reentrenar a los profesores para adaptarlos a los avances tecnológicos. El rol del profesor, apoyado en la tecnología es completamente diferente al rol del profesor tradicional. La realidad es que los niños tienen acceso a mas información de la que pueden tener los profesores, pues tienen la posibilidad de construir el conocimiento de una manera colectiva. La relación con el profesor se está invirtiendo. Si antes el profesor comunicaba conocimiento, hoy, con el apoyo de la tecnología, los niños se lo están comunicando. El concepto del “conocimiento colectivo” es absolutamente clave, pues no solo tiene efectos sobre la educación, sino también sobre la estructura y desempeño de las organizaciones modernas.

He tenido en infortunio de trabajar en empresas en donde los chats y redes sociales son vistas como el “enemigo”. Los directivos y expertos tecnológicos, preocupados por la seguridad de la información y por la productividad de los empleados cierran completamente la puerta a la colaboración usando herramientas de tecnología. No son muy diferentes a la mamá del articulo. Desde luego sabemos que los empleados encuentran la manera de colaborar y trabajar a su manera. Si bien es cierto que hay riesgos, ya esta demostrado hasta la saciedad que los beneficios de generar “conocimiento colectivo” sobrepasan por mucho los peligros de “liberar” la información. para la muestra un botón, hoy vemos “hordas de emprendedores” participando en eventos en los cuales cuentan sin ningún temor una y otra vez los modelos de negocio de sus ideas innovadoras. Mientras tanto los empresarios que siguen escondiendo sus “secretos industriales”, se preguntan como hacen esos “chinos” para disrumpir sus negocios con recursos tan limitados.

Mi preocupación, en realidad, es que los niños no se estén familiarizando desde una edad temprana con las tecnologías colaborativas existentes.

Los papas nos maravillamos por los beneficios del chat a través de Whatsapp. La señora del artículo se preocupa por la dependencia de su hija con el móvil. Y los profesores del colegio hacen todo tipo de advertencias porque el famoso chat también es una fuente de discordias y peleas entre padres. Mi preocupación, en realidad, es que los niños no se estén familiarizando desde una edad temprana con las tecnologías colaborativas existentes. Desde mi perspectiva, la niña del artículo no debería estar pidiéndole a su mamá que pregunte por el chat si alguien tiene los ejercicios de matemáticas. Esa debería ser la bandera roja para la mama. Esa señora debería preguntarse por qué su hija no está conectada con sus compañeros, en el chat de slack o evernote que crearon (en el mundo ideal lo debió abrir el profesor) para encontrar, entre todos, la solución de los problemas de matemáticas. Tener los ejercicios de matemáticas y recordar donde están, es tal vez lo menos importante del proceso. Lo verdaderamente crítico es encontrar a quienes saben del tema en cuestión para adquirir de primera mano su conocimiento.

Seguro que algunos niños aprovecharan la coyuntura y en lugar de aprender, copiarán lo hecho por otros. Pero pienso que justamente eso es lo que queremos que suceda. Quienes son buenos para matemáticas liderarán el esfuerzo de resolver los ejercicios. Otros, con fortalezas en ciencias sociales o artes, por mencionar solo un par de asignaturas, liderarán otros esfuerzos. Así, cada niño tendría la oportunidad de sobresalir por sus fortalezas, ayudando al colectivo a ganar conocimiento. ¿No es precisamente eso lo que las empresas modernas quieren de sus empleados? !Sería el triunfo de lo colectivo por encima de la competitividad individual!

Esto solo puede suceder si permitimos a los niños acceder a este tipo de herramientas. En el mundo moderno, la memoria es un “commodity”. Todos podemos buscar fácilmente en internet la respuesta de grandes expertos a nuestros problemas. El problema está en discernir entre tanta información cuál es la información relevante y aplicable. Se trata de un cambio de paradigma para quienes crecimos en la era análoga. No será fácil adaptarnos, pero va a suceder. Vuelvo a leer el artículo y ya estoy convencido que la señora lo que tiene es miedo de perder el control de su hija. Ojalá la autora, en un par de años, saque un artículo titulado “mi hija me enseño como es que se maneja correctamente una agenda en mi smartphone”.