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Se han visto impuestos absurdos y este!

Felipe Lizcano
Tradicionalmente los gobiernos manifiestan su preocupaciónpor el bienestar de los contribuyentes y,en tal sentido, es común que presenten una política arancelaria definida y clara! O por lo menos eso se esperaría, pues, como dicen por ahí “del dicho al hecho hay mucho trecho” ( o sea: una cosas es la teoría y otra la realidad). Las cosas se empiezan a complicar cuando por X o Y motivos el presupuesto del Estado empieza a quedarse corto o, en el peor de los caso, a escasear los recursos. En ese punto es en donde los jefes de Estado suelen empezar a buscar dinero “hasta debajo de las piedras”! Así, pues, en algunos países de Latinoamérica se han visto gravámenes al patrimonio o  impuestos a las transacciones (como el 4X1000) que, cuando se ponen en marcha, llegan a ser temporales pero que como  lo demuestra la experiencia, se aplica aquello de que: “no hay nada más permanente que lo temporal”.
 
Posiblemente para este punto no sea muy clara la relación del párrafo anterior con la tecnología y, mucho menos, la razón de tener un contenido así en TECHcetera, pero, en breve, todo se hará evidente. Siguiendo con algunas medidas absurdas de los gobiernos, en Hungría están pensando en instaurar un impuesto que va a irse de frente en contra la tendencia global de conectividad. Lo anterior va en contra-posición con el esfuerzo de muchos países para ofrecer el acceso de internet a sus habitantes, bien sea por medio de la banda ancha de hogares o móviles.
 
Señor lector no se si usted recuerda la época en la cual aparecieron las primeras conexiones de banda ancha por medio de fibra óptica (en Colombia fue hacia comienzos del 2000). Eso era un lujo que sólo ricos podían costear. Para esa época era comprensible que los operadores quisieran tener un retorno de la inversión limitando el consumo de los usuarios. Pero póngase a pensar en el momento actual, en donde prácticamente hasta los electrodomésticos como la nevera se conectan a internet,  qué pasaría si fuese necesario ponerse a racionalizar el consumo de los mismos. De ser así, olvídese de servicios como el streaming de Música y mucho menos del de video, que prácticamente le costaría “un ojo de la cara”.
 
Ahora bien, volviendo al caso de Hungría, en donde los políticos y gobernantes parecen ser ajenos a la tendencia mundial de conectividad de la era de la información, están proponiendo un nuevo impuesto que pretende gravar el tráfico de Internet en dicho país, por medio de un proyecto de ley que quiere imponer una cuota de 150 florines por cada gigabyte transferido. Honestamente no creo que los húngaros estén muy felices con la medida, pero falta ver si es aprobada, dado que el país está pasando por tiempos difíciles en donde necesitan echar mano de cualquier recurso para solventar las deudas.
 
En lo personal, si fuera húngaro, me sentiría viajando como el cangrejo, yendo para atrás; es posible que este tipo de medidas promueva el atraso tecnológico y genere, además, una falta de interés por algunas de las líneas de negocio más rentables de la actualidad, relacionadas con los servicios por demanda y las comunicaciones.