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¡Se cayó el sistema!

¡Se cayó el sistema!
AWaldraff

Los últimos dos días han sido de pesadilla para los pasajeros de Delta, la aerolínea mas grande de los Estados Unidos. Delta ha cancelado mas de 1,000 vuelos y retrasado otros 2,800. ¿La causa? Un switch eléctrico falló e hizo que los principales sistemas de cómputo de la aerolínea se apagaran. ¡Llevan dos días reiniciando todo!

Las grandes empresas son cada vez mas vulnerables a fallas en su tecnología. A pesar de tener muchos procedimientos y sistemas de seguridad, a veces sucede una tormenta perfecta que causa problemas inesperados. Las grandes empresas miden la disponibilidad de sus servicios tecnológicos en “nueves”. Tener 3 “nueves” significa 99.999% de disponibilidad. Tener 5 “nueves” es 99.99999% de disponibilidad. Cada “nueve” adicional puede costar millones de dólares, un costo que aumenta exponencialmente con cada “nueve” adicional.

Obviamente las empresas se contentan con administrar un costo viable financieramente y toman el riesgo del remanente probabilístico. Es lo que le sucedió a Delta esta semana y a Bancolombia, el mayor banco de Colombia hace un mes. Desde luego, hay un evidente problema de dependencia y complejidad que hace imposible la operación de algunos negocios sin la disponibilidad de tecnología. Pero desde mi perspectiva el gran problema está en los sistemas de legado. En el caso de Delta, los sistemas que están tratando de recuperar están en operación desde hace casi 3 décadas.

No solo es un problema de las aerolíneas. Hace mas o menos un año descubrimos que el sistema de lanzamiento de misiles nucleares de los Estados Unidos funciona con diskettes de 8 pulgadas. Así mismo, muchos bancos funcionan con sistemas AS/400 que están a punto de cumplir 30 años en funcionamiento, posiblemente sin mostrar ninguna falla… ¡Hasta que fallen!

Cambiar los sistemas críticos de una gran empresa no es una tarea fácil. En el banco en dónde trabajo hemos estimado que cambiar nuestro sistema “core” requerirá una inversion estimada de 100 millones de dólares. Mas doloroso aún es que con toda certeza será un proyecto con sobrecostos. Y posiblemente le costará su puesto y reputación a varios líderes de la organización. ¿Adivinen que? ¡Llevamos 5 años analizando la idea y nadie se atreve a tomar la decisión!

El efecto de esta problemática se manifiesta en problemas como el que sufre Delta hoy. Retrasos para volver a la operación en el caso de una eventual falla. Pero también se ve en lentitud para desplegar productos y servicios, entre otros. Obviamente que también hay efectos directos sobre la rentabilidad del negocio. Cada vez es mas difícil retener el recurso humano capacitado para administrar estos sistemas.

No se sorprendan entonces que emprendedores con poco dinero y recursos limitados sean capaces de poner en jaque a las grandes empresas. La mayoría de las veces es un simple problema de velocidad. Aunque quieran, las grandes empresas no pueden moverse a la velocidad que les exige el mercado.