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¡A pagar por entrar a Facebook o buscar en Google!

AWaldraff

La neutralidad de la red sufre un golpe muy fuerte

Ayer, la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, resolvió un recurso de reposición a favor de las Telcos y en contra de la FCC (Federal Communications Comission), como ente regulador de los servicios de comunicaciones. El fallo definió que bajo las leyes actuales, la FCC no podrá imponer reglas a los proveedores de servicio de internet respecto a favorecer, limitar o prohibir el acceso a websites.

¿Cuál es el asunto de la neutralidad de la red?

Desde que el internet se popularizó hemos tenido una discusión muy fuerte entre las empresas proveedoras del servicio de conectividad y los usuarios y empresas, como usuarios de internet.

De un lado, los proveedores de servicio de internet argumentan que los usuarios estamos explotando su red como habilitador para hacer negocios y por este motivo ellas (las telcos) deberían tener una participación económica de esa torta. Para defender su posición las telcos aducen que solo pueden garantizar la calidad del servicio si pueden restringir y cobrar por el uso de los sitios de internet que consumen mayor ancho de banda.

De lado contrario, los usuarios argumentamos que ya pagamos un costo (no trivial, mucho menos barato) por acceder al servicio. Estamos en nuestro derecho de usar el servicio como queramos, visitando los websites y usando los servicios que mejor se acomoden a nuestras necesidades.

A esta discusión se le conoce como el problema de la neutralidad de la red

¿Cómo nos afecta la neutralidad de la red a los usuarios?

Si las Telcos tienen lo que quieren, internet pasará a funcionar de la misma manera como funciona la televisión por cable. Los proveedores de servicio tendrán que negociar con los sitios de internet, para que estos paguen un valor para entrar en su “parrilla”.

Por ejemplo, en la televisión por cable el usuario debe pagar “extra” por acceder a los canales “premium” como HBO. En el escenario sin neutralidad de la red, ud. tendría que pagar “extra” por acceder a un servicio “premium” como Facebook. Si su proveedor de cable no logra llegar a una negociación con los dueños de los derechos de un torneo de fútbol, ud. no podrá ver los partidos usando ese proveedor. De la misma manera si Google y su proveedor de internet no llegan a una negociación, su proveedor podrá obligarlo a usar Bing o Yahoo! para sus búsquedas.
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El costo de todas estas negociaciones será indefectiblemente trasladado al usuario de una u otra manera.

La neutralidad de la red afecta la innovación

Uno de los grandes efectos que el internet neutral ha tenido sobre nuestras vidas tiene que ver con la innovación. Gracias al bajo costo de hacer negocios a través de internet, hemos podido, como usuarios, acceder a servicios muy convenientes y novedosos a un costo muy bajo.

Bajo un escenario sin neutralidad de la red, los grandes sitios de internet, los de mayor popularidad y uso, tendrán la ventaja. Mientras Google o Facebook tienen los recursos para negociar con las Telcos, Tappsi o TECHcetera no. Muy posiblemente seremos eliminados del mercado rápidamente. Desde luego queda en el aire el argumento de que Google o Facebook no serían lo que son, si no hubiese habido neutralidad de la red cuando nacieron, pero esa es otra discusión. El asunto es que quedaríamos a merced de quienes tienen mayor poder económico y pondríamos la disrupción en el congelador.

La posición de las Telcos es codiciosa

Las telcos han argumentado por años, que su negocio no es viable si son simples “tubos tontos”. El negocio que menos le gusta a las telcos es el de proveer la conectividad y no tener ninguna inferencia sobre el contenido. Por años han intentado proveer ellos mismos contenido y han fracasado rotundamente. Su modelo de negocio está basado en un indicador conocido como ARPU (Average Revenue per User) que en términos simples significa cuanto dinero le pueden “exprimir” a cada usuario. Bajo este modelo, si venden únicamente la conectividad, su capacidad de aumentar el ARPU es limitada.

De otro lado el argumento de la capacidad de la banda ancha es una falacia. El costo de limitar o bloquear el acceso a servicios es mas alto que el de mejorar la capacidad de la infraestructura. Pero es mas fácil argumentar el costo de lobby y abogados que el de instalar fibra óptica que no se usa al máximo de su capacidad. De hecho con o sin neutralidad, la inversión en infraestructura será necesaria. Las limitaciones son un esquema para aumentar el ARPU y no tiene nada que ver con la calidad del servicio para los usuarios. Me atrevo a asegurar que el servicio empeorará bajo un escenario sin neutralidad de la red.

La decisión es de la Corte Suprema de los Estados Unidos. ¿Cómo nos afecta en nuestros países?

Si bien la decisión no necesariamente aplica en países diferentes a los Estados Unidos, es importante tener en cuenta que la mayor parte de los contenidos e información está alojada en ese país.

En el corto/mediano plazo podemos encontrarnos con un escenario similar al que vivimos en el pasado con los costos de las llamadas de larga distancia. Nuestro proveedor local nos trasladará el costo en el que se incurra al usar la infraestructura de terceros, ellos si en Estados Unidos, para acceder a nuestra información. Los servicios, como las llamadas en su momento, tendrán un costo exorbitante.

En el largo plazo, y si en nuestros países no seguimos los pasos regulatorios de los Estados Unidos, posiblemente usaremos servicios alojados en otro país (porqué no el nuestro). Pero ese es un efecto que de todas maneras va a suceder por un tema diferente, que tiene que ver con las políticas de privacidad y acceso a los datos. Esperemos que los reguladores locales tengan la inteligencia suficiente para evitar este embrollo en nuestros países y seguir los ejemplos de los países nórdicos y Korea.

La decisión de la Corte Suprema huele feo

A veces pareciera que la corrupción es endémica a nuestra región pero no es así. La decisión de la Corte Suprema se sustenta en que la FCC hace 10 años denominó el internet un “servicio de información” y no un “servicio de comunicación”. Por esta razón la Corte definió que la FCC no tiene el poder para vigilar o regular este servicio.

Lo curioso del asunto, es que esa decisión la tomó un personaje llamado Michael Powell, que en ese momento era el director de la FCC. Michael Powell es hoy el lobbista jefe de la industria de la TV por cable y las telcos en Washington. ¿Coincidencia? Lo dudo.

La esperanza recae ahora en el congreso de los Estados Unidos, quienes tendrán que diseñar y aprobar una ley al respecto. Esto tardará años, y tendrá que sobrevivir las manipulaciones políticas y económicas de los interesados. Es un día triste para quienes usamos y disfrutamos internet.