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Microsoft: la década en retrospectiva

Microsoft: la década en retrospectiva
Samir Estefan

Este artículo hace parte de una serie que analiza lo ocurrido con las principales compañías y tecnologías durante la década. Lo invito a que lea el artículo base y el resto de las notas asociadas al especial. 


Piense en una compañía en “animación suspendida”, en pausa. Una compañía que ve el mercado cambiar pero no reacciona. Que ve su liderazgo evaporarse, a sus clientes evolucionar pero no cambia su discurso.

Una compañía enceguecida por su propio éxito, por haber cumplido el sueño de su fundador de poner “un computador en cada escritorio de cada casa“. Una compañía adicta a un producto que le deja 70 centavos de dólar de utilidad operativa por cada dólar en ventas.

Piense en una compañía -una de las más grandes del mundo- con una cultura tan tóxica que promueve la politiquería como mecanismo de ascenso y en la que más que asegurar que a usted le va bien, usted debe garantizar que a sus pares les va mal para sobrevivir, para escalar internamente.

Esa era Microsoft al comienzo de la década.

 

La década perdida

No creo que exista mejor explicación de lo ocurrido con Microsoft durante la administración de Steve Ballmer que el famoso artículo de Kurt Eichenwald para Vanity Fair en Julio de 2012 titulado La Década Perdida: Cómo Microsoft Perdió su Mojo. De verdad le recomiendo que se lo lea, si no lo hizo en su momento.

Ballmer fue CEO de Microsoft del 13 de Enero del 2000 al 4 de Febrero de 2014 y para efectos de nuestra serie #LaDecadaEnRetrospectiva podemos decir que en esos últimos 4 años bajo su liderazgo, los primeros 4 años de esta década, Microsoft estuvo en coma.

Si quiere entender la actitud y la miopía, de Microsoft en ese entonces sólo hay que recordar este clip del 2007 luego del anuncio del iPhone.

Si quiere entender la razón de la terquedad de Ballmer sólo hay que mirar sus estados financieros:

Con un margen de 70.2% Windows era, literalmente, una mina de oro. No era la división más grande de Microsoft en el 2010 pero sí era la que más utilidades producía y entre Windows y los ingresos de la división de “negocios”, de la cual Office producía el 90%, Microsoft tenía garantizados  el 60% de sus ingresos y el 84% de su utilidad operacional.

Y si quiere entender el costo que tuvo para Microsoft esta actitud, esta parsimonia, esta terquedad, sólo hay que mirar este gráfico de StatCounter que muestra la evolución del market share de los diferentes sistemas operativos entre 2010 y 2019:

De ser el rey del mundo, Windows pasó a ser uno más. De ser el centro de la revolución tecnológica, Microsoft pasó a ser irrelevante en un mundo en que Apple, Android y Facebook se tomaron los titulares.

 

La resurrección de Microsoft

Déjeme decírselo upfront: la historia de Microsoft desde 2014 es la historia de transformación empresarial más importante de la década y Satya Nadella es uno de mis 2 personajes TIC del período.

Y no lo digo (sólo) por lo números, por las cifras o por la capitalización de mercado.

Lo digo por el cambio cultural que Nadella ha impreso en la compañía y en cada uno de sus empleados (mírelos, se les nota el cambio). Lo digo por el cambio en la misión “empoderar a cada persona y a cada organización en el planeta para lograr más” y por el hecho de esta no se ha quedado en la retórica sino que se siente cuando uno ve lo que hacen y cómo lo hacen.

Lo digo porque Microsoft volvió a ser cool, relevante e importante a pesar de haberse quedado por fuera de la revolución más importante de la década (la revolución móvil), algo que el propio Nadella aceptó desde que llegó al timón de la compañía.


Si usted hubiera invertido USD 10.000 en Enero de 2010 hubiera estado loco. Pero hoy tendría USD 51,340 (y eso teniendo en cuenta que hasta la salida de Ballmer en 2014 no pasó, prácticamente, nada).

La apreciación del precio de la acción de Microsoft, constante, permanente y continua, se debe a ese cambio de foco, a esa transformación que ha tenido la compañía desde Febrero de 2014 y que se ve en la manera en que reporta sus ingresos en la actualidad:

La dependencia perversa en Windows ha desaparecido (aunque el producto sigue siendo importante), las 3 divisiones aportan más o menos lo mismo -tanto en ingresos como en utilidad- y ahora en Microsoft se habla de la nube, de open source, de inteligencia artificial y de Open Data, algo que hace poco hubiera sido considerado un sacrilegio.

Microsoft produce sus propios computadores, unos de los dispositivos más bonitos del mercado…

… es líder en adopción de modelos de Realidad Aumentada y Computación de Ambiente…

… se está metiendo de lleno al mercado de wearables (aunque tuvo que posponer su lanzamiento hasta el 2020) …

… y quiere liderar la adopción de los nuevos form-factors para computadores personales…

… pero tal vez lo más importante es que Microsoft hoy entiende que la tecnología es sólo el habilitador, la herramienta, para que la gente y las compañías puedan realizar sus sueños y cambiar el mundo.

El Microsoft de hoy no es el Microsoft de sus papás. Ni siquiera es el Microsoft que me tocó a mí.

El Microsoft de hoy es más humilde, más humano, más conectado con la realidad. El Microsoft de hoy vuelve a estar a la vanguardia del mundo de la tecnología cuando nos aprestamos a entrar una década en la que todo será un computador, todo estará conectado y tendremos una capa de contenido digital superpuesta al mundo que nos rodea.