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Los políticos se metieron con Google, ahora miren las consecuencias

AWaldraff

Tal vez no reconozca este nombre: Mario Costeja Gonzalez. Costeja es un ciudadano español que en 1998 entró en dificultades económicas y tuvo que subastar su casa como parte de un acuerdo de pagos. Costeja pensó que con la subasta podría acabar para siempre con su problema, pero no fue así. Su nombre, sus problemas económicos y la subasta seguían apareciendo en internet. Costeja argumentó ante una corte que esto le hacía daño a su reputación. Y 16 años después, la Corte Suprema Europea le dio la razón, sentando el precedente de lo que ahora se conoce como “el derecho a ser olvidado”. Así que hace ya algunas semanas, Google tuvo que abrir un espacio para que las personas pudieran eliminarse completamente de sus resultados de internet.

Un derecho va en contravía de otro

Tras solo unas semanas, el sistema ya está bajo presión. El problema es que el “derecho a ser olvidado” va en contravía del “derecho de la libre expresión y del acceso a la información”. Algunos medios tan reconocidos y reputados en el mundo como The Guardian y la BBC han recibido notificaciones legales para eliminar artículos de sus publicaciones. Y obviamente han puesto el grito en el cielo. Entre los artículos que han exigido eliminar hay varios escándalos de corrupción. La discusión sobre la libertad de prensa se ha encendido nuevamente. Es un problema de difícil solución. Por cada artículo que se censura bajo la nueva ley, aparecen uno o varios nuevos que posiblemente la quiebran. ¡Es una ley casi imposible de cumplir!

Esta discusión me lleva a recordar las fallidas Ley Lleras y Ley Lleras recargada. El hoy elegido Vicepresidente de la República, como Ministro del Interior, intentó pasar por el Congreso una legislación leonina, cuyo objetivo era proteger la propiedad intelectual de las grandes empresas, pasando por encima de los derechos y necesidades de los usuarios. De haberse aprobado esta ley, los usuarios por ejemplo estaríamos en peligro de ir a la cárcel por digitalizar un CD.

El gran problema es el analfabetismo digital de los gobernantes

Uno de los problemas mas grandes que tenemos los ciudadanos es que los gobernantes y legisladores son usuarios ignorantes de la tecnología. No es un problema único de Colombia, también sucede en otros países. Desde el presidente y hacia abajo, los gobernantes no saben usar la tecnología y por esa misma razón terminan creando precedentes absurdos y decisiones decrépitas que afectan al ciudadano y afectan la innovación y la conveniencia de los usuarios. Tome el ejemplo de la televisión digital terrestre. Suena bacanísimo ver el mundial en alta definición por televisión abierta. Lo que no suena tan chévere es que el espectro radiomagnético necesario para hacer esto una realidad, consume el espectro que urgentemente necesitamos para mejorar los servicios inalámbricos de transmisión de datos que tan mal funcionan en nuestro país. La TDT como esta planteada es una tecnología obsoleta e innecesaria. Si se masificara la verdadera banda ancha, estos mismos contenidos se podrían transmitir por internet sin consumir el valiosísimo dividendo digital del espectro radiomagnético. Pero el interés político prima por sobre la necesidad de los usuarios. Así que el¡n los medios vemos como el gobierno se vanagloria de la TDT a diario.

Las campañas de ciudadanía digital de los gobiernos podrían empezar por casa. Tengo la certeza de que mas de un ministro es incapaz de leer su correo electrónico. Se de algunos que tienen una secretaria que los imprime para ellos leerlos. Los tweets de los altos funcionarios públicos son resultado de campañas de PR diseñadas por comunicadores y no el resultado de una conversación abierta, cándida y sincera con los ciudadanos. La urna de cristal del gobierno, se convirtió en un mecanismo de autopropaganda y no un medio para recibir los comentarios ciudadanos como estaba diseñada originalmente.

Mas que una fuente de crecimiento económico, la tecnología debería ser vista como una fuente de conveniencia para la gente. El gobierno podría favorecerse de la información allí contenida y producida para tomar mejores decisiones. El ex-alcalde Bloomberg de la ciudad de Nueva York lo entendió así, y a partir de la tecnología logró eliminar muchos de los problemas que aquejaban a la ciudad. En nuestros países estamos muy lejos de lograrlo. El ”derecho a ser olvidado” debería aplicar principalmente a las políticas absurdas de nuestros gobernantes. Necesitamos mas gobernantes geeks y menos vendedores de humo!