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Ley Netflix, o cómo legislar la innovación.

La Ley Netflix, puede sentar un precedente muy peligroso para el desarrollo de plataformas tecnológicas de alto valor en el país.

De la misma gente que les trajo la Ley Lleras y de los mismos creadores la Ley Diomedes, nuestra querida rama Legislativa, les trae el proyecto de ley número 077 de 2015, que dice estar en: “busca que servicios de provisión de contenidos audiovisuales sobre redes de comunicaciones sean considerados un servicio público y que sean regulados por una entidad gubernamental”.

Esta es una prueba más de lo que estamos presenciando en Colombia desde hace tiempo, una total falta de sincronía de lo público con las innovaciones y nuevos modelos de negocio que generan poder en favor del consumidor, que está dispuesto a pagar si ve que el valor agregado así lo amerita, desde UBER, hasta SPOTIFY, desde Whatsapp (que las compañías de telefonía han intentado demandar desde que les disminuyó el valor de la facturación de los mensajes de texto y voz), hasta la guerra frontal que muchos hoteles les han hecho a Airbnb, lo que se ha visto es que el mundo digital permite hacer propuestas que cambian el eje de poder entre empresas y consumidores, dejando en estos últimos el poder de elegir lo que más les convenga y decidan libremente consumir, hasta dónde yo recuerdo , la libertad de elección es un valor democrático fundamental, seguramente los padres de la patria me podrán  sacar del error.

El proyecto de Ley número 077 de 2015, mejor conocido como “La ley Netflix” es  un cabildeo que se escuda en la “protección de la igualdad de competencia de mercado” para proteger los derechos de grupos de presión económica a los que una gran idea los cogió fuera de base y que simplemente no comprenden, porque señores, el problema acá no es la competencia de un servicio como NETFLIX, es el cambio de valores de una sociedad que a través de plataformas digitales ve en la desintermediación una fuente de innovación que le entrega como nunca antes el poder al consumidor, el reto a manejar es grande, pues en la era del servicio todo se trata de la funcionalidad y el acceso, tanto es así que servicios como UBER y AIRBNB cambian la dinámica de mercados sin ni siquiera tener que poseer, es decir, estas empresas no tienen ni un carro, ni un cuarto de hotel y aun así son las mejores en sus respectivos mercados, campanazo de alerta, así funciona el mundo global de hoy. Un consejo señores legisladores a leerse pero ya, Geekonomía de Hugo Pardo Kuklinski (tranquilos que increíblemente  es de descarga libre y ahora no digan que afecta el negocio de las editoriales) y el número de Julio/Agosto de The Atlantic (gasten el aumento de sueldo en algo que si vale la pena).

Más allá de los argumentos presentados lo que me preocupa de este tipo de iniciativas es el precedente que crean, obviamente no se trata de una defensa del bien público, es una acción de cabildeo que abre las puertas a cualquier grupo de lobistas que quieran seguir detrás, Mercadolibre prohibida por que afecta a los centros comerciales, Spotify en líos con Sayco, Domicilios.com amenazada por los call center, Amazon en líos con las librerías, CookApp por poner en riesgo a los restaurantes, OpenEnglish demandado por las institutos de inglés, no falta sino que digan que InstaWeather pone en riesgo la existencia del IDEAM.

Y el gobierno en conjunto se termina contradiciendo, por un lado iniciativas como Fiti, Apps.Co o los ViveLab buscan crear una masa crítica de desarrolladores y emprendedores que nos conviertan en una potencia tecnológica, por otro lado, legislamos para controlar lo que en otras latitudes se llama democratización del consumo.

Quisiera saber sus opiniones al respecto, todas serán bien recibidas.

Andrés Felipe Sánchez Cano 
@innovandres

  1. Felicitaciones Andrés, excelente artículo. Cuando ocurrió lo de Meagupload, recuerdo que Alejandro Piscitelli lo etiquetó como “una segunda quema de la biblioteca de Alejandría”. Lo que no se entiende en las nuevas dinámicas de mercado se destruye. ¡Un Saludo!

  2. esos sinverguenzas tienen la capacidad economica, siempre legislan para que el consumidor pague todo. Y nosotros de estupidos, los seguimos eligiendo.

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