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“Este teléfono corre Google” (Y como matar un producto antes de su lanzamiento)

Samir Estefan

Si usted va a lanzar un nuevo dispositivo, uno que sea diferente a lo que usted le ha presentado a sus clientes por años, uno que espera que se venda (porque los que tiene en el mercado no los compra nadie), uno que lo saque de la quiebra y que le devuelva la relevancia que alguna vez tuvo como líder del mercado, lo mínimo es entender su producto. Lo mínimo es saber qué corre, cómo funciona, cómo se usa y cuál es la propuesta de valor. 

Lo mínimo es haberlo usado aunque sea una vez antes de salir a demostrarlo. Lo mínimo es poder demostrar por qué este dispositivo no es otro (desesperado) intento más por “pertenecer”. ¿No? ¿Es mucho pedir que quien nos va convencer de los beneficios de un producto los tenga por lo menos claros y lo sepa usar? (Y más si usted va a darle a un medio de comunicación una primicia, una exclusiva mundial, de lo que será ese dispositivo).

Si usted va a presentar su nuevo dispositivo usted no dice “este teléfono corre ‘Google’… ” cuando en realidad quiere decir que este teléfono corre ANDROID. Google y Android son cosas completamente diferentes (es más el iPhone corre Google, los Lumia corren Google y los BB viejos corren Google porque Google es un buscador web!!!)

Usted no saca de su bolsillo un teléfono que no ha configurado. Usted no demuestra – en vivo – que nunca en la vida ha usado el dispositivo y que no tiene ni idea cómo se hacen las cosas más elementales. Usted no duda sobre qué significa el nombre (Privacidad? Privilegio? Ambos? Ninguno?) y usted se asegura que si va a abrir una aplicación – piense en el navegador (no hay nada más básico) – este no tome 2 toques de la pantalla y 3 segundos para lanzarse (y luego darse cuenta que no lo tiene registrado y no va a servir).

Esta es la historia de John Chen, el CEO de Blackberry, demostrando su nuevo dispositivo: el BB PRIV.

Respeto mucho a John Chen. Su paso por Sybase es uno de los ejemplos de rescate empresarial más importantes de los últimos años. Cuando fue nombrado en Blackberry pensé, seriamente, que si había alguien que pudiera sacar la compañía del hueco en que lo dejaron sus cofundadores (a mí me gustó el trabajo de Thorsten mientras estuvo pero poco o dejaron hacer los inversionistas).

Pero cada día que pasa creo que me equivoqué en ese assesment y creo que Chen es el reflejo perfecto de los clientes e inversionistas de la que fuera en algún momento la compañía de dispositivos móviles más importante del mundo pero que hoy sólo es un recuerdo y el caso de estudio de miopía empresarial más importante del Siglo XXI.

Chen demuestra lo desconectado que está de la realidad actual, de las necesidades de sus usuarios, de cómo y para qué se usan los dispositivos y de paso sentencia de muerte el Priv, un dispositivo que aún no ha salido con su desconocimiento sobre el producto, sobre cómo se usa, sobre cómo funciona, sobre qué significa y sobre por qué alguien debería comprarlo (si el selling point fuera que este tiene disponibles todas las aplicaciones de “Google” Amazon no habría fracasado con el Fire Phone). 

Creo que la compañía, y sus directivos, están en mora de aceptar que su foco debería ser el software y los servicios y deberían dedicarse a ese segmento en vez de seguir “haciendo el oso” – como decimos en Colombia – con este tipo de productos, demos y demás.