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Les presento a la empleada del servicio (Roomba)

Felipe Lizcano

Debo confesarlo, no soy el más hábil para barrer, ni aspirar y desde siempre he soñado con un robot o una máquina que “haga el trabajo sucio por mi”. Por esa razón, después de averiguar un poco, me encontré con Roomba una aspiradora robótica de gama baja que puede “alcahuetearle” la pereza a más de uno (como yo) a quien no le gusta o por temas médicos, no debe hacer el esfuerzo requerido para limpiar los pisos.

 

En general la Roomba de iRobot no se parece en nada a “Robotina”, el androide con forma de ama de llaves de los supersónicos (un programa de dibujos animados que hace ya varios años mostraba una visión muy pintoresca del futuro), pero, aunque se toma su tiempo para hacer el trabajo (no es uno de esos dispositivos que se puede usar cuando uno está de afán) dado que presenta cierta itinerancia en la manera de explorar los lugares: primero suele dar vueltas en círculo antes de empezar a explorar el espacio y, realmente, llega a pasar entre 3 y 5 veces por el mismo lugar, sorteando los obstáculos y ayudando a recoger el mugre hasta donde su abultado tamaño y la geografía del terreno se lo permiten.

Otra cosa interesante de Roomba es que no usa una bolsa por recoger el mugre, lo cual hace más fácil el trabajo de limpieza del polvo y los desechos recogidos. Aunque llevo poco tiempo probando la Roomba 620, puedo decir que vale la pena usarla con un protector que evite rayones o golpes contra los muebles delicados, pues pueda llegar a perjudicar los sensores del dispositivo y la vida útil de los muebles.

 

Hasta el momento no puedo emitir un juicio de valor definitivo sobre la Roomba, pero durante los siguientes días la estaré sometiendo a más pruebas para tener un veredicto final sobre su eficacia, el cual publicaré en el formato de las reseñas habituales de TECHcetera.