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La concejal Mosquera está equivocada, Tappsi no causa ninguna “guerra del centavo”

AWaldraff

Ayer me encontré en el periódico una noticia que llamó mi atención. En ella se anunciaba que Tappsi, posiblemente la aplicación mas famosa del ecosistema emprendedor nacional, había causado una nueva “guerra del centavo” en el sector de los taxis. Incluso una concejal, Nelly Patricia Mosquera, llegó a decir que el servicio de Tappsi estaba prohibido por la ley.

El problema nace de una utilidad que incluyeron los desarrolladores de la aplicación, que permite a los usuarios ofrecer una propina o incentivo al taxista. La legalidad del servicio lo podemos dejar a discreción de los magistrados de las cortes. Me encantaría discutir la afirmación sobre supuesta nueva guerra del centavo, pues creo que nace de un entendimiento erróneo del negocio.

Aclaro que hace un par de años, como mentor de emprendimientos, propuse la idea del incentivo a la oferta, a los desarrolladores de Tappsi. La idea fue implementada posteriormente. No recibí, ni espero recibir, ninguna compensación en ese sentido. No hago parte de la fatídica red de mentores que cobran un porcentaje de la compañía por su asesoría.

La industria de los taxis

La industria de los taxis en Colombia es un caso muy interesante de negocio. La industria está constituida por miles de propietarios de vehículos, que explotan el uso de los mismos. Los propietarios conducen los vehículos, o los “alquilan” a terceros para que los exploten a cambio de un valor diario predeterminado. Es un negocio redondo para el propietario, pues garantiza su ingreso, mientras los costos de operación corren por cuenta de quien opera el vehículo.

En un negocio con estas características, lo mas importante es mantener el carro produciendo ingresos. Es decir ocupado haciendo carreras que generen ingresos al taxista. El sistema de pasear por la ciudad y recoger personas por el camino es muy ineficiente. Así que para aumentar su ocupación, muchos taxis están afiliados a una central de radio que lanza a sus afiliados carreras solicitadas a través de un servicio telefónico. Los taxistas compiten por ganarse las carreras contestando rápidamente a la operadora. Con el tiempo, el sistema de llamadas de nuestras ciudades se convirtió en un monopolio que controla la gran mayoría de los taxis que circulan en nuestras ciudades, abusando de su posición monopólica a través del cabildeo.

La guerra del centavo

Aún hoy el sistema de buses urbanos en nuestro país, funciona sobre un modelo de negocio idéntico al de los taxis. Los dueños de los buses entregan a choferes sus vehículos para su explotación. El chofer debe responder por el costo operativo del bus y un valor fijo diario que debe entregar al dueño. El remanente es su ingreso. Así los choferes de buses tiene que competir entre ellos por recoger pasajeros, haciendo imposible la implementación de un sistema de frecuencias y paraderos organizados en nuestras ciudades. A esa lucha de los choferes por recoger pasajeros se le llama ”guerra del centavo”.

Así que igual que los buses urbanos, los taxistas ya tenían su propia guerra del centavo. No es un fenómeno nuevo. Es la principal causa de la atarbanería de los conductores. Esa guerra se libra en la calle y en las frecuencias de radio. Y ahora, también se libra en aplicaciones de internet.

Aplicaciones de ineternet

Siendo crudos, una aplicación como Tappsi no significa ningún cambio para los usuarios. Simplemente reemplazamos una llamada telefónica, por una aplicación. En cualquiera de los casos el sistema funciona exactamente igual para los usuarios. La verdadera revolución que causó la aplicación, se dió del lado interno del servicio.

No se necesitan grandes estudios para saber que la atención automatizada de clientes, sin importar el sector, es mucho mas eficiente que la atención humana, y genera economías de escala mucho mas grandes.

Con la llegada de una aplicación como Tappsi, la infraestructura del monopolio existente se hizo obsoleta de manera instantánea. Tappsi tiene un modelo de negocio similar o igual al monopolio existente, pero compite con una estructura de costos diferente. Los taxistas prefieren afiliarse a la red de la aplicación porque es mas barata. El negocio del monopolio está en graves problemas, pues su inversión se hizo en activos fijos de manera anticipada.

La oferta de valor para el usuario

Una vez establecida la disrupción, es posible aprovechar las ventajas que ofrece el sistema automatizado, para mejorar el servicio de los usuarios. Los problemas mas dolorosos para un usuario de taxi en Colombia son 2.

      1. La seguridad. Los taxis se habían convertido en un medio de transporte inseguro. El pasajero es víctima fácil de atracadores. Los desarrolladores de Tappsi atacaron el problema haciendo un control previo a los taxistas afiliados a su red.
      2. La disponibilidad. En horas pico, cuando la demanda supera ampliamente la oferta, los taxistas prefieren evitar el sistema de llamadas, pues consiguen mantener sus vehículos ocupados sin mayor esfuerzo. Ni con el sistema de radio, ni con el sistema de aplicación es posible conseguir un taxi en hora pico. La solución es de teoría económica básica. El precio cierra la brecha entre oferta y demanda. Dependiendo de nuestra urgencia, los usuarios estamos dispuestos a pagar mas, por recibir un servicio cuando no lo encontramos. Así que Tappsi, trabajando con lo que la ley les permitió, implementó un sistema de “propinas” que incentiva la generación de oferta en el mercado.

El problema es que los usuarios ahora sienten que no se consiguen taxis sin antes ofrecer una ”propina”. La percepción es posiblemente verdadera. La causa no es la aplicación, sino el diferencial entre la demanda y la oferta. Si la cebolla y la zanahoria suben de precio en tiempos de escasez, ¿por qué no debe subir el costo de una carrera de taxi cuando los taxis son escasos? El problema crece con las medidas de pico y placa, tanto de particulares que aumentan la demanda, como de servicio público, que restringen la oferta. Con o sin Tappsi, los usuarios no iban a conseguir un taxi durante la hora pico, pero ahora tienen la posibilidad de incentivar la oferta y recibir un servicio. Es una ventaja clara para los usuarios. Si se siente estafado con el costo de su viaje, es porque el valor que ud. mismo asigna a su urgencia sigue sin cerrar la brecha de oferta y demanda.

No obstante, el sistema si es susceptible de mejorar. Mi propuesta es hacer el sistema mas transparente. Si, como usuario, puedo saber cuanto están ofreciendo otros usuarios cerca de mí, me sentiré mas tranquilo con mi oferta. El secreto esta en eliminar la asimetría de la información. Que todos sepamos cuanto está costando un taxi cuando lo necesito.

La pelea legal, señal inequívoca de disrupción

No podría suceder de otra manera. Como tomado de un libro que explica la teoría de la disrupción, las declaraciones de la concejal ayer, son una primera muestra de la existencia de la disrupción. El próximo paso del libro de la teoría es una batalla legal. Apelar al cabildeo y a la pelea legal es la única salida que tiene el monopolio. Ya es demasiado tarde para ellos, detrás de Tappsi, hay una fila interminable de disruptores.

La concejal debería estar preocupada por otro asunto. Si el servicio de pedidos de taxis, cuyo costo es regulado por el gobierno, vale una décima parte del servicio por radio. ¿Por qué mejor no discuten como nos van a transferir esos ahorros a los usuarios? Estoy seguro que la concejal entiende perfectamente las leyes de la oferta y la demanda. Su reacción, para mi, tiene 2 explicaciones. O hace parte de un esquema de cabildeo, o simplemente no entiende el modelo de negocio y la industria de los taxis.

Me puedo imaginar que la discusión de los políticos al respecto girará alrededor de complicar aún mas el asunto, cuando es mas fácil descomplicarlo. Si los sistemas de tarifas fueran transparentes, es decir todos tenemos acceso a la información, no sería necesario regularlos.

Tal vez para el monopolio hubiera sido mejor invertir o comprar Tappsi hace unos años cuando apenas empezaba. Es un momento interesante para los usuarios.

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