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Facebook y Wall Street – Un Matrimonio Infeliz

Samir Estefan

Por estos días es común ver titulares como “Facebook a perdido más de la mitad de su valor” haciendo alusión a la estrepitosa caída en el precio de la acción en el Nasdaq. Algunos dan por hecho que estamos en una nueva burbuja de internet y otros incluso hablan del fin de la red social. Me parece importante desligar ambas predicciones pues en este caso una cosa es que el precio de la acción haya caído y otra que el negocio de Facebook se esté desplomando.

Primero hablemos del por qué Facebook salió al mercado de valores.
A diferencia de otras compañías, Facebook no hizo su IPO por una necesidad de obtener recursos. Su IPO se debió a las exigencias de las autoridades norteamericanas con respecto al número máximo de accionistas que puede tener una compañía privada (no listada en bolsa). Es más, la compañía da utilidades desde el 2009, como puede observarse en el siguiente gráfico.

 

Una revisión rápida de los ingresos de los 2 primeros trimestres del 2012 muestra cómo ascienden a US$ 3,300 Millones, casi igualando lo que vendió en todo el año pasado y aunque el último trimestre la operación dio pérdidas, casi todos los analistas coinciden en que la compañía tendrá utilidades al finalizar el año.

Segundo. Hablemos del precio de la acción. 
He tenido incontables discusiones con personas que se preguntan por qué Facebook y su equipo de asesores bancarios salieron “tan arriba” en vez de dejar que los inversionistas se ganaran la esperada plusvalía, como ha pasado con tantos otros IPOs. Es más, el hecho de que el precio objetivo de lanzamiento de la acción hubiera sido incrementado de US$ 25 a US$ 38 en la última semana genera suspicacias y le “echa leña al fuego” a aquellos que creen que gran parte del problema viene de un precio de lanzamiento equivocado. 

Sin embargo, parece interesante mirar el escenario desde otra perspectiva. Zuckerberg y compañía han trabajado en Facebook durante más de 8 años. Muchos de ellos sin recibir remuneración alguna durante largos períodos de tiempo. Por qué si los estructuradores de la emisión creían que podían salir a US$ 38 debían estos personajes sacrificar parte de sus ganancias? Para que los bancos y fondos de pensiones pudieran ganarse el diferencial (cerca de 52%) en un par de horas? A razón de qué? 

Existe una diferencia fundamental entre el pensamiento de los entrepreneurs de Sillicon Valley y los banqueros de Wall Street. Los empresarios innovan, crean, construyen, generan valor. Los banqueros… los banqueros no. Los banqueros especulan. Y punto.

Así es como ganan. Aquellos que hacen plata la hacen comprando cuando las acciones caen (o están baratas) y vendiéndolas cuando suben (y las compra algún incauto que no sabe lo que hace). Y eso es lo que primero que pasó.

La primera caída se dio porque muchos accionistas pre-IPO salieron a vender, al precio que fuera. Un ejemplo: Microsoft vendió el 20% de las acciones que tenía en la compañía. Las vendió por US$ 250 Millones. Eso es US$ 10 Millones que lo que pagó por TOTAL de las acciones que compró (no por el 20% que vendió). Si las hubiera vendido todas se hubiera ganado el 520% de lo que invirtió. 

La segunda caída, menos fuerte pero más constante, se dio por el corto-placismo de los inversionistas institucionales. Wall Street es tan positivo como perverso. Para las compañías que están buscando capital un IPO puede ser la salvación. Pero cualquiera que ha trabajado en una compañía listada en bolsa en Estados Unidos les contará las historias de cómo es preferible cerrar un negocio con 90% de descuento este año fiscal a uno con 20% o 40% el próximo año, incluso si la diferencia es cuestión de días.

Para Wall Street y para sus inversionistas lo único que importa es el trimestre (el “Q” o Quarter como lo llaman). El corto plazo. El hoy. No hay proyecciones que valgan, no hay visión de largo plazo. Lo único importante es cómo subir el precio de la acción para mostrar (así sea en el papel) un mayor retorno sobre la inversión que se hizo.

La última caída, la de la semana pasada, viene por la liberación de acciones que estaban “bloqueadas” por parte de la SEC. Al liberarse y permitirse su venta otros inversionistas pre-IPO vieron la oportunidad de monetizar su esfuerzo, en cantidades importantes de acciones. Peter Thiel, uno de los primeros inversionistas externos de la compañía vendió US$ 400 Millones en acciones (los cuales se suman a los otros US$ 640 que había vendido en Mayo) y que al inundar el mercado presionan su precio a la baja. 

Los inversionistas están presionando la salida de Mark Zuckerberg como CEO de la empresa. En parte por su falta de entendimiento de la compañía en la que invirtieron, en parte por su corto-placismo de sus metas y en parte porque seguro sus asesores (los mismos bancos que compran barato y venden caro) los están “guiando” a que generen dichas demandas.

Y no es que no tengan razón. Sólo falta ver el ejemplo de Google. Larry Page y Sergei Brin son visionarios sin igual pero tuvieron que recurrir a un hombre de negocios, a un “adulto” como Eric Schmidt para que hiciera la labor de Presidente de la compañía en sus etapas iniciales luego de su IPO. Todo para quitarse de encima a los inversionistas. Lo mismo tendrá que hacer Zuckerberg, aunque ojalá pueda no hacerlo.

El reto real para Zuckerberg & Co. con relación a su operación es encontrar la manera de monetizar el creciente número de acceso móviles a la plataforma (cerca de 500 millones según los últimos datos) los cuales han dejado de acceder a la plataforma desde la versión web y por ende no ven la publicidad que la compañía muestra en ella – y de donde vienen el grueso de sus ingresos. 

Tercero (y último). Hablemos de Facebook per se.
Facebook sigue creciendo. Claro, hay mercados en los que el crecimiento es menor que en el pasado (como lo es Estados Unidos) pero es por un tema de saturación del mercado. Con cerca de 1,000 millones de usuarios activos (si quiere quite los 84 Millones que dicen son “fantasmas”), Facebook no es sólo la red social más grande e importante del planeta – lejos del #2 – sino que aún tiene geografías en las que podría crecer exponencialmente, como China (a donde no ha entrado), India y Brazil – estos últimos 2 en donde ha venido creciendo en forma importante en los últimos años.

Su influencia en el contexto actual del Consumo Social es innegable, con cifras que demuestran que la intención de compra de un usuario que llega a una página dirigido desde Facebook es casi 60% superior al de uno que llega por un buscador, y la implementación de nuevas funcionalidades – aunque generen algo de impacto en los usuarios de forma inicial – siguen buscando fuentes alternativas de ingreso para la compañía.

Ahora bien. Todo esto resultará en el fin de Facebook? Los usuarios saldrán corriendo y abandonarán la plataforma porque el precio de la acción cayó? Claro que no. No importa el precio de la acción. Lo que importa es el servicio, la experiencia que el usuario recibe (y percibe). Y hasta ahora, no ha habido ninguna señal de que los usuarios hayan dejado de percibir ese valor.  Aquellos que auguran que Facebook está muriendo tienen otros intereses.