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Seis razones por qué la educación en línea SI afecta la educación superior tradicional

Catalina Valenzuela

Hace unos días Coursera, el consorcio de 18 de las mejores universidades americanas (y casi que del mundo) y la Escuela Politécnica de Lausana (Suiza) para proveer cursos en línea, anunció que había llegado al millón de usuarios en el mundo. Coursera abrió en abril de 2012. Y ya cualquier universidad  quisiera tener un millón de estudiantes. De entrada digo que los cursos son gratis pero eso no quiere decir que siempre vaya a ser así ni que el modelo este basado en dar TODO lo que ofrece un lugar como Coursera vaya a ser gratis en el futuro. Otros consorcios de universidades también ofrecen cursos en línea de primera calidad. Acá los referimos. 

Una pregunta recurrente, para mi y otros interesados en el tema del acceso a la educación por lo menos, es cual puede ser el impacto de la educación superior en línea en la educación superior tradicional.

Cómo lo dije antes: una de las funciones fundamentales de las universidades desde tiempos inmemoriables es crear redes de personas que comparten intereses comunes. Una va a la universidad a socializar y claro a aprender. Esa premisa, en el mundo interconectado de hoy parece desaparecer gracias a las redes sociales virtuales. Otra de las funciones fundamentales de la educación es por supuesto EDUCAR, facilitar el aprendizaje, promover el aprendizaje y enseñar claro.

¿En ese orden de ideas, cuál es el impacto de la educación virtual en la educación tradicional?   

1. Cursos ubicuos: Esa es una realidad. La tecnología permite ahora que uno pueda aprender en cualquier tipo de dispositivos en cualquier parte y a cualquier hora. Así los cursos no se toman cuando dice la universidad sino cuando uno puede (y quiere). Además de Coursera, uno puede tomar cursos gratis o pagando poco en casi todos los temas académicos y no académicos. Hay cursos rápidos, o clases y hay cursos largos, hay cursos que hacen parte de un diplomado, de una maestría e incluso de PhDs.

Coursera ofrece 119 cursos, Kahn’s Academy ofrece más 200 y el profesor Julio ofrece 100 videos en su canal de You Tube. Estos solo unos ejemplos de cursos en línea que uno puede acceder con solo prender el dispositivo. Y son gratis, y son fáciles de navegar y de acceder.

2. Cursos más baratos: Para el estudiante, el hecho de no desplazarse hacia el lugar de aprendizaje reduce sus costos de transporte y otros costos asociados a llegar. Además puede tomar cursos en universidades extranjeras sin tener que coger un avión. También puede tomar cursos sobre temas MUY puntuales que le ayuden a avanzar profesionalmente o a resolver problemas puntuales de su vida profesional y personal. Por ejemplo cada vez más las asociaciones profesionales ofrecen cursos en línea como una manera de reducir los costos asociados a los desplazamientos de los interesados. 

3. Cursos de calidad: Una de las críticas fuertes a los cursos en línea es su calidad, medida por_____. Ahi está el problema, y uno de los grandes problemas (a veces parece más un enigma) como medirle la calidad a los cursos en línea y a los presenciales también. A priori uno pensaría que a los cursos dictados por universidades de élite no hay que medirles la calidad. Finalmente los cursos de Coursera, por ejemplo los dictan profesores altamente calificados de las  mejores universidades del mundo. 

Otros cursos los dictan las asociaciones encargadas de dar dar las acreditaciones y otros cursos los dictan entendidos del tema. Otros los dictan personas que quieren resolverle problemas a las personas. Se me vienen a la cabeza el Kahn’s Academy y el maravilloso Profe Julio. Ambos son famosos por lo mismo: le resuelven el problema a los estudiantes que no entiende matemáticas. Kahn’s ahora es un monstruo de la educación al revés y el profe Julio cada día tiene más adeptos .  

Y eso también es educación resolver problemas y preguntas sin necesidad de títulos, evaluaciones y clases con tiza y tablero.

4. Título de universidad internacional: Algunos cursos en línea son conducentes a títulos en universidades extranjeras. La experiencia de @samirestefan es un buen ejemplo. Además para obtener ese título, posiblemente hay que desplazarse para tomar las evaluaciones (cada vez menos) o posiblemente no. Uno puede ser o no ser ” snob” con el lugar donde se obtiene el título pero es una realidad que hay mejores universidades que otras. Y las de América Latina no salen muy bien “rankeadas” bajo ninguna medición. Entonces puede que ser que un título de una universidad extranjera sea un activo más valioso. Y ya hay algunas universidades de las “bien rankeadas” que ofrecen diplomados en línea, que serán tan valiosos como los otros de papel. 

5. Red internacional de colegas: No hay que entrar en muchos detalles sobre este asunto, me parece. La realidad es que en el mundo plano en el que vivimos los profesionales, cada vez más nuestra red de colegas es la que hemos hechos en la universidad, el trabajo y las redes sociales abiertas y cerradas. El éxito de LinkedIn como una red profesional es innegable. Y si para algo sirve una red profesional es para buscar negocios y/o trabajo.  Un estudio del mercado laboral de Estados Unidos mostró que 22 millones de americanos usaron redes sociales para buscar trabajo en 2011 y 15% lo encontraron. Me atrevo a decir que esos porcentajes van a seguir subiendo a medida que los empleadores y los buscadores de trabajo se sientan más cómodos usando las redes no tradicionales para llenar sus vacantes y para encontrar el trabajo de sus sueños.  

6. Posibilidades de convalidar créditos y títulos: Con la entrada en vigencia de los tratados de libre comercio y otros acuerdos comerciales y de desarrollo de ciencia y tecnología, el asunto de la convalidación de títulos va a ser más una traba comercial y burocrática que un asunto de desarrollo profesional. A mi en el único lugar del mundo que me han pedido mis títulos convalidados fue en Colombia, para trabajar en el sector público. (Y he trabajado en el sector público de otros países) Así que las convalidaciones cada vez más se darán, como se den en las economías competitivas, por el nombre de la universidad o por las habilidades que uno haya adquirido en el trabajo o en los cursos de educación continuada que por la validez del título. 

Para concluir esta nota, debo decir que no cambiaría mi experiencia ni la oportunidad de haber estudiado en el exterior en universidades de ladrillo por nada del mundo. Sin embargo, creo que cada vez más las universidades en línea, los cursos en línea responderán a necesidades de los “consumidores” como: i) ahorro de dinero, ii) ahorro de tiempo (que viene siendo lo mismo), iii)más calidad y menos charla, iv) más interconexión y v) más cursos de educación continuada en línea. ¿Están las universidades latinoamericanas, colombianas, preparadas para estos cambios?