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Esto es lo que sucede cuando algo le “gusta” en Facebook o Twitter

Andrés Waldraff
  • El 20 agosto, 2014
  • Geek de corazón, pero administrador de profesión, estoy sentado en la confluencia entre los negocios y la tecnología. Soy emprendedor e inversionista. Hoy dedico mi tiempo a mi mayor pasión, impulsar la innovación empresarial a través del emprendimiento. Me puede encontrar en Twitter como @awaldraff

Por estos días mi timeline de Facebook está completamente dominado por personas que se lanzan un balde de hielo en la cabeza. Es un movimiento filantrópico que tiene como objetivo crear conciencia sobre el ALS (Amyotrophic Lateral Sclerosis, por sus siglas en ingles) y recolectar fondos para encontrar su cura. Mientras tanto en mi otro timeline, el de Twitter, los temas relevantes se refieren a la situación en Ferguson, Misuri, el cese al fuego de Gaza y los desaciertos del gobierno nacional y local. Me pregunto, ¿cuál es la razón para la diferencia?

La última edición de la revista Wired contiene un artículo muy interesante sobre Facebook. Durante una semana el autor del artículo hizo “Like” a todo lo que apareció en su timeline.

By liking everything, I turned Facebook into a place where there was nothing I liked. To be honest, I really didn’t like it. I didn’t like what I had done.

Los resultados del experimento son apocalípticos. El timeline del autor se convirtió en una incesante propaganda donde los humanos brillaban por su ausencia. Peor aún, sus amigos también sufrieron las consecuencias. Sus timelines también se llenaron de la información relevante para el autor del artículo. El algoritmo de Facebook no está roto. Está optimizado para el negocio de Facebook, que es presentarle propagandas a los usuarios. Mi conclusión personal: De ahora en adelante solo debo hacer “like” si en efecto es algo que personalmente me interesa y ademas creo que a mis amigos les puede interesar. Olvídense de los videos del tiburón que se comió una pareja en cuestión de segundos. ¡Quiero ver fotos de sus amigos y familia, no opiniones de política ni fútbol!

Del otro lado, me enteré esta madrugada que en cualquier momento empezaré a encontrar tweets de personas que no sigo en mi timeline. Aparentemente esto es una característica de Twitter, no un error en su funcionamiento. Esto dicen los términos de uso del servicio, recientemente actualizados:

Additionally, when we identify a Tweet, an account to follow, or other content that’s popular or relevant, we may add it to your timeline. This means you will sometimes see Tweets from accounts you don’t follow. We select each Tweet using a variety of signals, including how popular it is and how people in your network are interacting with it. Our goal is to make your home timeline even more relevant and interesting.

Es decir que Twitter va por el mismo camino apocalíptico de Facebook. El equivalente al “like” allí es el “favorite” y el “retweet”. El asunto importante aquí, es que perdimos el control de nuestros timelines. Vamos a leer lo que los algoritmos creen que queremos leer. O mejor dicho, leeremos lo que quieran que leamos quienes paguen a Facebook y Twitter. Me empiezo a sentir como en la películas de The Matrix. Mi problema no es con la relevancia, sino con la manipulación.

Antes de que salga corriendo a cancelar sus perfiles de Twitter y Facebook, debo decirle que todavía tenemos como “cascarle al establecimiento”. El secreto radica en solo darle “like”, “retweet” o “favorite” a lo que en efecto nos gusta, y pensar que lo que nos gusta a nosotros tiene efectos sobre los demás que nos siguen. Es decir que tenemos que ejercer un gusto “responsable”. Al menos yo no estoy listo para abandonar las redes sociales todavía.