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Las expectativas infladas del emprendimiento nacional

Andrés Waldraff
  • El 21 agosto, 2014
  • Geek de corazón, pero administrador de profesión, estoy sentado en la confluencia entre los negocios y la tecnología. Soy emprendedor e inversionista. Hoy dedico mi tiempo a mi mayor pasión, impulsar la innovación empresarial a través del emprendimiento. Me puede encontrar en Twitter como @awaldraff

Cada año Gartner libera su informe sobre el ciclo de expectativa de la tecnología. El marco de análisis que usa Gartner es un excelente predictor de lo que puede suceder en ciertos contextos, especialmente aquellos que tienen que ver con la tecnología.

Gartner-Hype-Cycle-v2

El ciclo, en principio se divide en 5 etapas principales.

  1. Un “gatillo” tecnológico”, mas precisamente una visión del potencial de alguna tecnología. De la capacidad de articulación y comunicación del visionario, depende que un adelanto gane expectativa. Para personas como Steve Jobs, era suficiente hacer una mención de una idea, para que la expectativa suba como espuma. Otros, mas normales como nosotros tenemos que recorrer un largo camino para entusiasmar a otros con nuestras ideas.
  2. Si la idea toma tracción, llega a lo que se conoce como ”el pico de las grandes expectativas”. Es en este momento cuando todo el mundo está hablando del adelanto y del potencial que tiene para cambiar al mundo. Es el estado actual del iWatch de Apple que nadie ha visto, pero que ha impulsado la acción a su máximo histórico. Es, entre otras, el momento ideal para vender una empresa.
  3. En la medida en que el producto o adelanto, no cumple con las expectativas infladas que se esperan, vienen una fuerte caída, a lo que se conoce como ”el valle de la desilusión”. Es usualmente la muerte de productos que definitivamente no pegaron, y un aterrizaje a la realidad de un producto. En esta etapa encontramos ahora mismo al NFC, una promesa incumplida que nos iba a llevar a un mundo sin efectivo ni tarjetas de crédito. En esencia hoy la expectativa de esta tecnología es que “no sirve para nada”
  4. Algunos productos logran sobrevivir y entran en lo que se conoce como ”la loma de la iluminación”. En esta etapa alguien recoge las lecciones aprendidas y encuentra solución a los problemas de opción de uso que hacen que la tecnología tenga finalmente una aplicación práctica.
  5. Finalmente encontramos lo que se conoce como ”el altiplano de la productividad”, donde en efecto aparecen modelos de negocio reales sustentados sobre un avance, y con expectativas reales y aterrizaras sobre su realidad, que nunca están ni cerca de lo que se esperaba inicialmente.

Hoy quisiera argumentar que el emprendimiento de la región, en especial el Colombiano, se encuentra muy cerca del pico de las grandes expectativas. Durante los últimos 3 o 4 años se ha venido creando un mundo cuasi-imaginario en donde algunos empiezan a pensar que el emprendimiento nacional va a ser la gran panacea que resuelve todos los problemas del país. Aunque las expectativas no nacen únicamente del gobierno, es claro que en un año electoral los políticos aprovechar para sobrevender sus programas. Para la muestra un botón, miren esta entrevista del ministro Diego Molano al Wall Street Journal. Según el ministro, los emprendedores Colombianos ya están creando las aplicaciones que van a resolver los problemas de pobreza, no solo de Colombia, sino del mundo.

Desde luego que aún hay espacio para crear mas expectativas. Hay tanto entusiasmo, que no descarto que en un momento no muy lejano, algunos emprendedores nacionales reciba, por ejemplo, una fuerte inversión de capital de riesgo. Cuando eso suceda, vamos a ver a todo el mundo sacando pecho y valoraciones extraordinarias por ideas insignificantes. Para mi gusto, sin embargo, dado que esta burbuja viene impulsada principalmente desde los recursos del gobierno, es cuestión de tiempo para que reviente, y caigamos vertiginosamente hacia el valle de la desilusión. Los sucesos pueden provenir de variada índole. Puede suceder un escándalo con recursos públicos mal administrados, o una mega inversión que no funciona correctamente y hace perder dinero a muchos inversionistas. Los peligros son muchos y créanme que la posibilidad de que algo suceda se acerca al 100%. Lo digo porque la abundancia de recursos ha convertido al sector del emprendimiento en un nido de teguas y charlatanes.

Yo considero que el problema de combatir pobreza con tecnología es que es una guerra para la cual estamos preparando las armas equivocadas. Desde el Ministerio de las TIC claman la necesidad de 90 mil ingenieros de sistemas. Y es posible que si se necesiten todos esos ingenieros, pero claramente no son la necesidad inmediata ni principal. La mayoría de los problemas que aquejan a la base de la pirámide, provienen de la variedad de comportamientos de un segmento gigantesco de personas. Por encima de la tecnología hay asuntos culturales y de comportamiento, legales, históricos, etc.., que tendrán que ser resueltos por profesionales como antropólogos, historiadores, filósofos, abogados, doctores, etc..

La tecnología nunca ha sido una solución a ningún problema. Siempre ha sido un facilitador y tiene que seguir siendo vista así, implementado sobre un diseño previo que permita aprovechar sus ventajas. Miles de implementaciones de software fallidas, soportan mi punto de vista. Antes que ingenieros de sistemas necesitamos muchos líderes de opinion, expertos y visionarios que nos muestren el camino que debemos andar hacia el futuro. Si ese futuro incluye tecnología, es un tema accesorio a la solución del problema. Puedo asegurar que todos los problemas se pueden solucionar sin tecnología.

Prepárense que la caída no va a ser amable con nadie, en especial con quienes han apostado completamente a las iniciativas de gobierno. Aclaro, no argumento que el gobierno este haciendo las cosas mal. Esta situación es una realidad de un ciclo que aplica consistentemente en estas situaciones. No es un contexto que podamos evitar, aunque si podremos amortiguar. Como hacerlo depende de otros actores, y de cuanto vamos a comprar y a apostar en las expectativas infladas que nos están vendiendo a los emprendedores.