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El día después de los anuncios de Apple y Samsung. (Samsung y Android camino a la irrelevancia)

AWaldraff

Los resultados financieros de Samsung fueron desastrosos en Q1. Ya hemos hablado con alguna recurrencia del problema estructural de la división móvil de Samsung. Sus productos quedaron en tierra de nadie. No están bien posicionados para competir en el segmento de alta gama (mas de USD 400) contra Apple. Pero tampoco son lo suficientemente baratos para competir en la parte baja del espectro, donde Xiaomi se está quedando con su mercado. Hoy quiero lanzar una nueva teoría. El problema de la rentabilidad de Samsung es causa directa de decisiones de Google que dejaron a Samsung sin posibilidades de pelear exitosamente la ”guerra termonuclear” de Apple. Samsung está llamado a ser irrelevante.

Si recuerdan, a finales de octubre escribí un artículo donde lancé la hipótesis de que tan pronto Apple empezó a agrandar las pantallas, las ventas de Samsung empezaron a caer. Hoy, a la luz de los números, sabemos que mi hipótesis era cierta. Los usuarios estaban comprando smartphones de Samsung única y exclusivamente por el tamaño de su pantalla, no por una estrategia de innovación, tampoco por una diferencia estructural en desempeño y mucho menos porque Android ofrezca alguna ventaja competitiva.

Google ha sido firme en que todos los licenciatarios de Android reciban el mismo sabor de Android. Pero además ha bloqueado cualquier posibilidad de que Samsung (o cualquier otro licenciatario) haga modificaciones estructurales al sistema operativo que puedan poner en riesgo el dominio de Google sobre la plataforma. Esto ha obligado a todos los fabricantes que usan Android como sistema operativo a pelear única y exclusivamente en términos de precio. Esta afirmación queda demostrada porque incluso cuando Samsung estaba en el pico de sus ventas, antes de que Apple hiciera crecer el tamaño de las pantallas, su división de móviles solo generaba la mitad de las utilidades de Apple.

Las alternativas para Samsung son limitadas. Podría ir a Microsoft y usar Windows Phone como plataforma. Pero estaríamos hablando del mismo cuento con un ogro diferente. O podría usar su propio sistema operativo, Tizen. Mantener una plataforma propia es demasiado costoso. Google y Microsoft han financiado su plataforma con sus productos mas rentables. Y, como lo demostró Amazon el año pasado con su Fire, lanzar un sistema operativo propio y diferenciado no es una tarea trivial. Así que Samsung está amarrado a Google, como lo están todos los demás fabricantes.

Es posible que esta situación le sea conocida. Dell, Acer, HP, Asus, viven al vaivén de los aciertos y decepciones de Microsoft en la industria de los PC. En alguna ocasión, sentado en una reunión con los presidentes en Colombia de algunas de estas empresas, uno de ellos me decía que su problema era de diferenciación. Todos los PCs son exactamente la misma cosa por dentro. Puede haber algunos toques de diseño exterior, pero la funcionalidad, la calidad y el desempeño son exactamente iguales. Como nadie puede diferenciarse del vecino, la única manera de ganar mercado es bajar los precios. Y si el mercado se ajusta, como se ajustó en los últimos 4 años, todos los fabricantes quedan vulnerables.

Personalmente no me queda sino pensar que Samsung está destinado a ser irrelevante rápidamente. La respuesta de los directivos coreanos ha sido vehemente: ”Vamos a producir un portafolio reducido de smartphones mejor diseñados”. Es exactamente la misma estrategia que hemos oído una y otra vez de Blackberry, Nokia, HTC, Dell, HP, Acer, etc…. No es que quiera ser ave de mal agüero, pero….

De otro lado, sin la vitrina de un fabricante dominante, Android podría estar en problemas. Creo que el número de fabricantes que van a optar por la versión abierta de Android se va a incrementar en el mediano plazo. La buena noticia, si no es empleado de Google, es que ese es un catalizador para la innovación. Con Google en una posición cómoda, sin Andy Rubin, sin Motorola ni Samsung, podemos estar hablando del principio del fin de la guerra de las plataformas móviles.