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Aprender, enseñar en línea: sí, no, quizás, SÍ (parte 1)

Catalina Valenzuela

“Una universidad no es más que unos edificios alrededor de una biblioteca”. Esto me llegó ayer por Twitter. Me quedé pensando todo el día en el asunto. En realidad la universidad es más que eso, es el intercambio increíble de ideas, rumbas, sonrisas y complicidades, y claro, libros y cuadernos, y ahora me imagino que textos, trinos, etc.

También esta semana, la Revista Dinero publicó una nota corta listando como “estudiar” gratis en siete de las universidades más prestigiosas (y caras) de los Estados Unidos.  Y aunque en realidad uno puede tomar unos cursos gratis, vivir la experiencia universitaria, tal vez no. Una universidad es en realidad mucho más. Es redes sociales en su definición más pura: me conoces, te conozco, nos conocemos e intercambiamos conocimiento, y rumba y en mi época números de teléfono y unos años después correos electrónicos.

Pero una universidad es también conocimiento, oír al profesor o profesora dictar su verdad, su conocimiento y uno escucha y después trata de decir o escribir algo medianamente inteligente. Ese es el modelo tradicional: redes sociales puras o digamos de carne y hueso, y repartidores de conocimiento, verdades, ideas, discusiones, etc.

Lo primero y lo segundo se parecen ¿no? Esa vieja discusión de las organizaciones de verdad (de ladrillo y cemento) y las virtuales y lo que quedaría en la mitad que no sé como se llama (sugerencias son bienvenidas).

¿Entonces uno debería ir a Harvard, o tomar el curso desde la comodidad de su hogar? Hmm! Ir a Harvard requiere entre otros tener habilidades académicas excepcionales. Harvard ha estado consistentemente entre las cinco mejores universidades del mundo bajo cualquier medida. Entonces tener la posibilidad de ser parte de esa élite, claro que dan ganas.

 

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Además porque ese acceso es un factor igualador. Uno puede acceder al conocimiento de un centro académico mundial de excelencia. Solo necesito una conexión a Internet y saber inglés. Me da la impresión que puede ser más fácil lo primero que lo segundo. Pero digamos que uno puede acceder a ESA educación, puede de alguna manera ser parte de esa élite académica desde el computador personal o en un auditorio con otras personas interesadas.

Existen otros modelos de educación en línea, que son 100% en línea como Kahn’ s University o Phoenix University. Ambas con modelos de negocios diferentes logran objetivos similares. Proveen acceso a la educación para aquellas personas que por las circunstancias de su vida, incluido no entenderle al profesor de verdad,  o no poder ir a una universidad de esas de edificios y bibliotecas de ladrillo y cemento porque no puede dejar el trabajo.

Khan’s University no cobra, no está clasificada como centro de excelencia académica, no da créditos. Pero es un recurso vital para muchos estudiantes, profesores y tutores del mundo porque resuelve problemas prácticos de la vida, como por ejemplo cómo solucionar ecuaciones diferenciales 1, 2, 3 y 4 (esa última para locos de remates o estudiantes de doctorado).

Con videos cortos, un profesor habla y resuelve las ecuaciones, como en la clase tradicional pero uno lo puede ver, repetir, ponerlo al volumen que le provoque, como y cuando le provoque, usando el aparato que le acomode. La biblioteca de videos tiene 2,700 videos, él que quiera más que le piquen caña, como dicen.

El profesor resuelve ecuaciones y similares y uno puede aprender de historia del arte, de más matemáticas y casi que cualquier cosa. El site de Khan dice que ha “dado”  más de 86 millones de clases. También se pueden hacer ejercicios de práctica y llamar a un tutor en caso de desesperación.

Todo gratis, todo hecho por voluntarios, todo “as service” y gratis (si ya dije eso pero piensen cuanto cuesta repetir una materia en la universidad o perder el año en el colegio). También tiene un sistema de evaluación donde el estudiante puede seguir su progreso. Mecanismo clave de auto responsabilidad: darse cuenta si uno está aprendiendo o no, y principio básico de cualquier sistema de aprendizaje.

Pero no todo es rosa en la tierra de Khan’s university, los cursos no dan créditos pero son gratis (sí, ya dije) y la oferta en otros idiomas es menos amplia. Esos son los dos peros de Khan’s university.

El modelo de la universidad de Phoenix es el de una verdadera universidad pero en línea, como el modelo del Open University inglesa. Dan créditos, hay que hacer trabajos individuales y en grupo, hay clases, algunas son “on service” y otras no, hay que levantar la mano y decir cosas inteligentes. Hay tutores que uno conoce en sesiones virtuales o presenciales. Uno puede hacer cursos libres, cursos conducentes a títulos profesionales como contador o académicos incluidos doctorados.

Estas universidades pueden ser criticadas porque no ofrecen la experiencia universitaria completa y cuestan lo mismo que una universidad de su nivel en Estados Unidos y que cualquier otra universidad en Inglaterra. Sin embargo, también resuelven problemas prácticos: desplazamientos restringidos por la vida personal o profesional, formación de posgrado organizada alrededor de la vida del estudiante y el ahorro de los costos de vivienda y traslado a otra ciudad o país.

 

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Considero que el elearning, el aprendizaje en línea, es un factor igualador, aunque sea un poquito con las élites académicas del mundo. Es un gran factor igualador cuando puedo acceder a educación de calidad para entender cálculo, para ser finalmente profesional u obtener un master o para continuar aprendiendo sobre temas y asuntos que seguro van a enriquecerme como individuo.

En cuanto a los cursos gratis de las siete universidades de élite de Estados Unidos? Voy a mirar que ofrecen para contarles y para inscribirme en alguna cosa interesante que de una digo no será nada que contenga números. Y usted ¿a qué se va a inscribir? ¿Qué va a aprender hoy?