Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

No Comments

A un click del invierno nevado: colaborando en clase (Bienvenidos al Futuro, parte 2)

Catalina Valenzuela

“Hoy conversé con Jim sobre el invierno en Minnesota. Me explicó que las  praderas cerca de su casa se habían llenado de nieve y las pude ver” “Ah si!” le respondería yo algo aterrada a mi hijo porque en su clase nadie se llama Jim y porque a los seis años no tiene permiso de andar por ahi conversando con personas.

Le pregunté quién era Jim y me dijo sin parpadear que es un niño que vive cerca de Saint Paul, Minnesota y que les contó a él y a sus compañeros cómo era el invierno cerca de su colegio y de su casa. También me dijo que habían visto fotos y que habían conversado con otros niños sobre el asunto. Mi hijo a su vez, le contó a sus “colegas” cómo era el invierno en la soleada Florida. Y entre todos empezaron a tratar de entender por qué caía nieve en el norte y no en la Florida.

Las maestras (o maestros) previamente habían decidido los temas de la conversación basados en objetivos de aprendizaje comunes, las herramientas que sus estudiantes utilizarían y como se organizarían los grupos entre otros asuntos. Mi hijo y Jim, con otros dos, presentarían unas ideas sobre las diferencias de temperaturas en las diferentes estaciones y como eso afecta el paisaje que los rodea. Otros grupos hablarían sobre otros temas como por ejemplo la ropa que se usa. Al final cada grupo comentaría sobre las presentaciones y llegaría a una especie de acuerdo sobre el tema de las temperaturas y del invierno con nieve o sin nieve.

Esta es una clase del siglo XXI. Una clase donde mi hijo desde el sur de la Florida comparte con su amigo Jim el invierno y los objetivos de aprendizaje. Donde ambos conversan sobre los cambios de temperatura y qué le sucede a su ciudad, al patio de recreo y a su ropa cuando la temperatura baja.

Este es el tipo de aprendizaje que es facilitado por la tecnología y logrado por dos maestros que conversaron e hicieron posible que los niños del sur de la Florida conversaran con los de Minnesota y que entre todos entendieran el fenómeno natural de la nieve. Pero para mi observadora, eso no fue lo único que paso.

Desde el punto de vista de los maestros, ellos hicieron de “back office”, de soporte y de facilitadores. Ellos fueron en esa clase maestros del siglo XXI. Hay muchas definiciones de maestros del siglo XXI, académicas y no académicas. Mi conclusión, no definitiva, es que un maestro del siglo XXI es capaz de usar la tecnología para:

  1. Integrar el currículo para que la clase de geografía, como en el ejemplo, involucre matemáticas y ciencia. Así cada asignatura cobra relevancia en el contexto de los estudiantes.
  2. Producir y exhibir el trabajo de sus estudiantes con herramientas colaborativas, permitiendo a los estudiantes producir el trabajo a una, dos o más manos en tiempo real o no. Pueden además mostrarle su trabajo al mundo entero, incluidos los papás.
  3. Diferenciar como sus estudiantes adquieren conocimiento y habilidades. No todos los niños (ni los adultos) aprenden a la misma velocidad, ni aprenden de la misma forma. El uso de la tecnología le permite al maestro diferenciar esas velocidades de aprendizaje, le permite al estudiante ir a su ritmo.
  4. Promover habilidades de comunicación independientemente de la asignatura.  Un estudiante del siglo XXI tiene que ser capaz de escribir una idea en 140 caracteres en Twitter, ser capaz de hablar en público sin que le tiemble la voz, ser capaz de escribir (aunque sea) un párrafo sin errores de ortografía y de gramática, entre otros. El maestro y su instrucción deben fortalecer esas habilidades en todos los escenarios posibles.
  5. Colaborar con sus estudiantes, sus colegas, los padres y la administración: Colaborar en equipos multidisciplinarios y multiétnicos es una realidad del mundo laboral de hoy y lo es cada día más gracias a las comunicaciones, al “mundo plano” y otras bondades. Además las herramientas colaborativas permiten a los maestros trabajar eficientemente con sus colegas de la clase de al lado y con sus colegas de otros partes. Los padres pueden también hacerle seguimiento al progreso de sus hijos. La administración puede, entre otras, darse cuenta que SI vale la pena tener conexión a Internet ultra rápida y que en efecto tener computadores no es una moda sino una herramienta para lograr mejores resultados académicos de largo plazo.

Estas características que describo acá están lejos de ser definitivas. Son simplemente una primera aproximación al tema de ser maestro en el siglo XXI y aprovechar el uso de la tecnología. El diseño de la lección o de un grupo de lecciones es ante todo la suma de los talentos de los maestros que motivados deciden usar la “tecnología” para poner a  sus alumnos a conversar sobre el invierno. Y sobretodo y ante todo para aprender.

Como maestra me pregunto, qué aprendió mi hijo hoy?

Mi hijo hoy aprendió entre otras cosas a:

  1. Observar la naturaleza como lo que es la suma de varias cosas entre ellas: la geografía, las ciencias y las matemáticas
  2. Trabajar con sus “colegas” efectivamente sin necesidad de estar presentes físicamente.
  3. Explicar a otros cómo es su medio ambiente.
  4. Escuchar a los demás.

También aprendió que la temperatura y la nieve tiene que ver con el invierno. Pero eso en particular también lo hubiera podido aprender en otros contextos incluido visitar a Jim, ver el Discovery Channel, o cualquier otro medio.

Sin embargo, mi hijo está empezando a adquirir habilidades que no se pueden tercerizar y que son para toda la vida. Está aprendiendo a jugar en un equipo con jugadores de diferentes habilidades, está comunicándose y está observando y describiendo, descubriendo su ambiente, su contexto para que otros lo compartan y lo entiendan y claro, lo descubran. Esas son las habilidades del ciudadano del siglo XXI.

Las herramientas tecnológicas y de comunicaciones fueron medios que facilitaron esos objetivos de aprendizaje. Fueron los maestros los que lograron que la tecnología “funcionara” para el beneficio de sus estudiantes. La tecnología per sé no logra esos resultados, entre otras porque los niños de la edad de mi hijo no deben navegar solos por la Web. (De la seguridad del internauta también hablaremos).

Créditos: Imagen Destacada – Natasha Overbo