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Teletrabajo: de la presencia remota a la existencia remota

Teletrabajo: de la presencia remota a la existencia remota
Samir Estefan

Si le hablo de telepresencia es posible que usted piense en otra llamada de Zoom o de Google Meet o de Microsoft Teams. Al fin y al cabo esa ha sido la realidad para muchos trabajadores durante esta pandemia.

Pero déjeme ir más allá y llevarlo a un escenario no de reuniones y de llamadas sino de trabajo físico, en el qué hay que manipular objetos y maquinaria, labor que se realiza de manera remota por medio de la manupulación de un robot desde la distancia.

Algo a lo que se le empieza a conocer como “TeleExistencia” y en el que es posible tener personas que manejan montacargas o camiones, un operario que levanta cajas gracias a un robot en una bodega, un doctor que realiza cirugías de manera remota o hasta un operario de un robot en otro planeta 

Un escenario en el que las medidas restrictivas asociadas a la post-pandemia o a la “nueva normalidad” no permiten tener el mismo número de trabajadores en una bodega o en una planta, que los que trabajaron en ella hasta marzo de este año. 

Un escenario en el que la automatización completa -es decir, reemplazar las personas por robots 100%- no es posible por la variación de las rutinas o en donde sale más barato contratar un trabajador remoto que uno 100% automatizado.

Un escenario en el que un trabajador, en su casa, se pone un exoesqueleto, unas gafas de realidad virtual y un par de controles en sus manos y se conecta a un robot ubicado en la planta de la empresa y comienza a manipularlo de forma remota, viendo lo que este ve gracias a un par de cámaras instaladas donde estarían los ojos del trabajador y sintiendo el peso y la resistencia de sus actos gracias al exoesqueleto.

Algo así, como lo que ocurre en una pequeña tienda de Japón: 

El Model-T es un robot semiautónomo que puede ser operado a distancia por un “piloto”.

Es la creación de una compañía japonesa llamada Telexistence para algo que ha llamado “Plataforma de Trabajo Aumentada” y que va de la mano de una iniciativa del Gobierno Japonés de convertir, para el 2050, la mayoría de los trabajos manuales para que puedan ser ejecutados por “robots avatares” que puedan ser operados por cualquier ciudadano japonés sin importar su edad o limitaciones físicas.

[No sé por qué, pero me acordó de la película Surrogates del 2015. No es TAN buena, pero el concepto es interesante].

¿Muy loco?  Cómo casi todo lo que viene Japón, si! Pero piense en la composición de su sociedad, en cómo se está volviendo cada vez más vieja y hay menos jóvenes y entenderá por qué el Gobierno está pensando “fuera de la caja” en soluciones que le permitan ampliar la vida útil de los trabajadores.

El Model-T de Telexistence

Por su lado, la tienda de conveniencia donde se ha probado el Model-T ha informado que espera instalar robots en al menos 20 de sus tiendas en los próximos 24 meses y ha encontrado ahorros en este modelo de operación asociado a la productividad de sus trabajadores, al ahorro en los tiempos de traslado entre tiendas y al control de actividades automático que ha logrado generar la plataforma.

Claro, muchos dirán que esto ocurre en Japón y de pronto ocurrirá en las economías avanzadas. Pero no es loco pensar que pronto veamos implementaciones similares en América Latina, donde somos testigos que la pandemia ha sido el gran acelerador de la Transformación Digital y la 4ta Revolución Industrial.