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Tecnología en Vacaciones

AWaldraff

 

© Rido – Fotolia.com

Acaba de terminar la Semana Santa, temporada de vacaciones en algunos de nuestros países. Para esta corta semana decidí hacer el máximo uso de los recursos digitales, pero manteniendo al mínimo la interacción con internet. Así que “empaqué” en mi iPhone e iPad algunos libros, películas y mucha música. Debo decir que mi experimento fue exitoso. Casi no me logro conectar a internet, no gracias a mi decisión de hacerlo, sino a la pésima cobertura de internet en el país. No fuí a la mitad de la selva, tampoco a zonas alejadas de Bogota. Estuve a menos de 40 kilómetros por carretera de Bogotá.  Lograr conectividad en este lugar es poco menos que un milagro.

Desde hace ya 3 años, el Ministerio de las TIC ha anunciado con bombos y platillos que para el año 2014 estarán conectados con fibra óptica prácticamente todos los municipios del país. Y es necesario decir que parece que están cumpliendo. Al municipio de San Antonio del Tequendama, donde me encontraba y parte de la primera ola de municipios conectados con fibra óptica, ya llegó la superautopista de la información. Según me contaron, ya hay allí una cabecera de la red nacional de fibra óptica. Lo único que no ha sucedido es que la hagan disponible a los ciudadanos. ¿Quién hará las conexiones de última milla en los municipios? ¿Cuáles serán los precios que pagarán los usuarios? ¿Cuales serán los estándares de servicio? Esto es un misterio para los usuarios. No hay ofertas, panfletos o alguna oficina en donde informen como funcionará el asunto.

En mi maletín llevo siempre conexiones 4G de UNE y 3G de Claro, como segunda opción en caso de que la conectividad normal sea intermitente o inexistente. Ni 4G, ni 3G. En este lugar hay unas pésimas conexiones Edge, insuficientes para que cualquier ejercicio de conectividad sea medianamente útil. Con la voz no hay ningún problema, llega a cualquier esquina y con cualquiera de los operadores. Con los datos no es tan cierto lo que dicen los operadores cuando cacarean su cobertura.

Habiendo establecido la “desconectividad” en mi lugar elegido para las vacaciones, migré al plan original de tecnología. Ver películas, oír música y y leer libros. Los contenidos estaban apropiadamente guardados en mis dispositivos. Libros y películas en el iPad, música en el iPhone. El asunto funciona correctamente para uso absolutamente personal, pero con dos niños menores de 6 años, y esposa es medio desastroso el asunto. No se deje engañar por la imágen que encabeza este artículo. Todos quieren ver las películas y oír la música “en familia”, pero nadie sonríe, todos se quejan porque no pueden ver y es evidentemente incómodo. La salvación fue un viejo iPod de cuarta generación (se llamaba iPod Video, creo), con 30Gb de almacenamiento y como 10 minutos de batería disponible y un kit de conectividad que guardo por ahí. Pero el asunto no era tan simple. El iPod necesita que el contenido audiovisual este     guardado en un formato específico. Usando Senuti, logré sacar película por película del iPad y del iPhone convertirlas en mi laptop (cuyo único uso durante las vacaciones fue este) al formato apropiado y volverlas a subir al iPad o iPhone. Con el kit de conectividad vimos películas como en los viejos tiempos, con control remoto “chinomático”, en bajísima definición y la mejor parte, todos juntos. 

el iPod + connection kit salavador

¿Como se podría solucionar el asunto con tecnología? Creo que fácilmente. El software ya está en los dispositivos, y el hardware necesario es un disco duro externo con capacidad para llevar mas películas (nos quedamos algo cortos), y un cable que deje conectar el laptop al televisor (también podría llevar el Apple TV).  Obviamente que si hubiera una buena conectividad de ultima milla, todo sería cuestión de traer los contenidos desde su proveedor favorito en streaming y ya. Pero eso se quedará, creo yo, para otro gobierno, mas o menos por la misma época en que terminen el metro de Bogotá.