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SOPA – Tech vs. Media

Samir Estefan

Las protestas virtuales de la semana pasada en contra de SOPA y PIPA han dejado al descubierto una gran diferencia entre las visiones de las compañías de Medios y las compañías de Tecnología con respecto al futuro de los medios digitales. Una diferencia que tiende a escalar y convertirse en una pelea de proporciones épicas en las que los grandes perdedores sólo serán los usuarios.

En un lado del cuadrilátero están las compañías de medios de Hollywood lideradas por el Recording Industry Association of America (RIAA) y el Motion Picture Association of America (MPAA), quienes a punta de donaciones a la campaña de Lamar Smith y de millones de dólares invertidos en lobby promovieron la presentación de SOPA al congreso de Estados Unidos, de manera similar a como lo han hecho en otros países como España en donde se aprobó la llamada Ley Sinde.

Y del otro lado están las compañías de tecnología de Sillicon Valley, lideradas por Google, Wikipedia, Mozilla, WordPress, Facebook y hasta Microsoft quienes, en diferentes medidas, promovieron la protesta o se mostraron en contra de ambas iniciativas.

Es importante entender que ambas partes están de acuerdo en la importancia de tener mecanismos para proteger los derechos de propiedad intelectual de aquellos que producen canciones, libros, películas, juegos y software. La diferencia está en hasta donde se está dispuesto a llegar y qué mecanismos se utilizan para ejercer esa protección.

Las mismas compañías que hoy promueven SOPA, hace unos años se opusieron al VHS y al primer reproductor de MP3, son la razón por la que los DVDs vienen con zonas y siguen creyendo que es justo que un usuario tenga que comprar 12 canciones para disfrutar las 2 que en realidad le gustan. Son las únicas responsables de que en ciertas regiones no se pueda ni alquilar ni comprar cierto contenido ni siquiera de forma legal (mire el contenido de canciones de iTunes en Estados Unidos y compárelo contra el mismo contenido en cualquiera de las tiendas de iTunes en América Latina para que vea a qué me refiero).

Las que se oponen a SOPA, son las responsables que el internet sea lo que es – con sus cosas buenas y malas – y de la revolución del conocimiento que ya ha empezado a cambiar el mundo en el que vivimos (piense en cómo el social media y el internet han apoyado al cambio en regiones como el medio oriente). Ven en la libertad de expresión y la abundancia de conocimiento el futuro del planeta, aún cuando esto cree disrupciones en algunas industrias, como la de la música.

Lo que los Pro-SOPA no entienden, y no quieren entender, es que el mundo ha cambiado; que las personas ya no son sólo consumidores sino también productores de contenido (ha oído hablar del web 2.0?); que en el grueso de los casos si el producto está disponible y a un precio justo, la gente lo comprará, alquilará o accederá de forma legal; que la necesidad de posesión (ej: comprar un CD) sigue en picada gracias a las opciones de acceso que surgen todos los días (ej: servicios de streaming de música) y que por ende la caída en ventas no es sólo culpa de la piratería; y que la gente no quiere tener que esperar 1, 2 o 6 meses para poder ver la última película que se estrenó en Estados Unidos ayer.

Seguro, el tema de la piratería es importante y hay que combatirlo. Pero no siempre el fin justifica los medios. Las propuestas presentadas tienen problemas de fondo y forma, son tan ambiguas y generan tantos riesgos de “daño colateral” que los líderes de la industria con más crecimiento en los últimos 10 años se oponen a ella.

Ninguna de ellas han muerto; volverán a presentarse una vez pasen las elecciones en Estados Unidos y los riesgos de polarización sean menores. Sólo queda esperar a que el próximo texto propuesto sea más conciso y acorde con la realidad del siglo XXI y menos parecido a las leyes creadas en el medioevo.