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Móvil al baño de maria? La diferencia entre vivir con arroz o morir ahogado

Felipe Lizcano

Antes de comenzar algunas películas, los estudios suelen desplegar algunos letreros con clausulas legales que los exoneran de cualquier disputa, así que he decidido en este artículo imitarlos y, por lo mismo, voy a iniciar con mi propia versión del aviso: “Las marcas, nombres y personajes incluidos en el siguiente artículo son producto de la interpretación del autor y cualquier parecido con la realidad es pura y mera coincidencia”.

En días pasados el personaje principal de la historia que por casualidad se llama igual que el autor, se encontraba llegando a la casa de su novia cuando de pronto, una amiga (nada más que una amiga) le comento que en un inesperado accidente, la noche anterior su preciado móvil casi inteligente (semi-SmartPhone) cuya marca incluye dos veces la letra B (BB) había decidido suicidarse, al lanzarse a un lavamanos lleno de agua.

Lo más cruel de los suicidios suele ser cuando el suicida queda vivo! Lastimosamente, este es el caso, el móvil agonizaba y solamente mostraba líneas y líneas de letras sin sentido alguno cada vez que se intentaba encender el dispositivo y ejecutar cualquiera de sus funciones. Al verlo, el personaje principal intento practicarle los primeros auxilios de la manera tradicional:

  • Quitándole la batería, SIM y demás partes removibles
  • Secándolo con material absorbente

Pero su amiga ya había hecho dicha labor y el móvil continuaba desahuciado (en la mala, en las ultimas, mejor dicho: en la inmunda!). Esto constituía todo un reto y hasta el momento las opciones para la amiga del personaje eran las siguientes:

  • Comprar un móvil nuevo con un OS inteligente (iOS, Mango o Android).
  • Botar el cuasi-SmartPhone.
  • Contactar al operador (carrier) para tramitar la reposición por un celular de gama aún menor (lo que coloquialmente se denomina como una flecha).
  • Intentar de nuevo revivir el antiguo celular usando un secador de pelo.

En medio de tanta pensadera y drama, el personaje principal, recordó haber leído un artículo de una marca Finlandesa de móviles que recomendaba usar arroz para secar un móvil cuando por cualquier motivo, razón o circunstancia éste había decidido nadar en algún líquido con propiedades y densidad idéntica a la del agua. Lo único que no recordaba era la manera de salvar al desahuciado BB, así pues, como todo buen latino, deicidio recurrir al don de la improvisación y a sus conocimientos súper-ultra-básicos de culinaria y le recomendó a su amiga lo siguiente:

  • Conseguir dos bolsas re-sellables.
  • Una olla llena de agua.
  • Arroz suficiente para sumergir el móvil completamente.

Aquí viene la parte que podrá llegar a sorprender a los lectores cuando lean el consejo real de Nokia para este tipo de situaciones. En medio de su mala memoria, el protagonista le recomendó a su amiga:

  • Sumergir el móvil en una bolsa llena de arroz y sellarla.
  • Meter la bolsa sellada en una nueva bolsa y proceder a sellar esta también.
  • Poner el móvil en-bolsado (protegido por las bolsas) dentro de la olla y dejarlo a baño de María (método empleado en la cocina, para calentar lentamente alimentos, sumergiendo un recipiente que actúa como contenedor de los alimentos en otro mayor con agua que va calentando) sin que éste llegará a hervir.

La risa de la amiga no se hizo esperar y al mejor estilo de Les Luthiers, el personaje principal pensó: “Mi honra está en juego y de aquí no me muevo”, aunque inmediatamente recordó que en contados instantes debía ir a cine con su novia, así que modifico ligeramente su pensamiento a: “Mi honra está en juego y me cuenta como le va después de cine”… después de tanto pensar simplemente le dijo a la amiga que procediera a realizar las pruebas y le contara más tarde porque se iba para cine.

3 horas más tarde, el enfermo terminal (el móvil) comenzó a dar visos de estar mejorando: ya permitía escribir una que otra palabra coherente, hasta que llego a un punto en donde recupero todo! hasta la molesta funcionalidad de poder chatear en todas partes y con todos sus amigos del PIN (funcionalidad de comunicación entre BB).

Nota: las imágenes constituyen representaciones de lo sucedido más no son las imágenes de la situación narrada en el artículo.  

Después de toda esta odisea, se reviso el artículo original (publicado en este enlace) que inspiro toda esta idea y fue donde el personaje y su amiga se dieron cuenta que se habían hecho unas ligeras modificaciones a la receta inicial pero con muy buenos resultados! Espero que los lectores juzguen por si mismos, lo que implicaban dichos cambios:

  1. Si el ‘smartphone’ se cae en el agua, lo primero es dejar que se escurra todo el líquido. Como si de tender la ropa se tratase, los usuarios deben dejar que la mayor parte de líquido caiga del dispositivo antes de realizar cualquier otro paso. Es fundamental que la mayor cantidad posible de líquido salga para que el proceso tenga mayores posibilidades de éxito.
  2. El segundo paso es extraer tarjetas y batería. Los usuarios deben retirar su tarjeta SIM, las tarjetas de memoria que pueda haber en el dispositivo y, si se puede, extraer la batería. Según Nokia con esto se persigue prevenir un cortocircuito que pueda hacer que el agua sea el menor de los problemas de los usuarios. Además, es posible que estas partes ya no funcionen, aunque habrá que comprobarlo más tarde.
  3. En tercer lugar está el secado del dispositivo propiamente dicho. Con una toalla o paño seco, los usuarios deben frotar el dispositivo para intentar secar el máximo posible de su superficie. En este punto, está expresamente prohibido el uso de papel y de secadores eléctricos. El papel, al contacto con el líquido, podría afectar a partes del dispositivo y los secadores, normalmente de aire caliente, pueden tener un efecto nocivo similar. Por ello, los usuarios deben usar toallas o paños.
  4. El siguiente paso, el cuarto, es el que despeja una de las dudas universales. El mito del arroz parece real. Nokia recomienda meter el terminal, una vez secado con la toalla, en una bolsa llena de arroz. Dicha bolsa se debe colocar sobre un radiador y lo ideal es dejarla allí al menos durante el equivalente a toda una noche. El objetivo de usar el arroz es conseguir un material absorbente que pueda quedase con la humedad que el terminal tiene en su interior. De esta forma, Nokia confirma que el mito de utilizar arroz es real, y se recomienda su uso en este tipo de situaciones.
  5. El último paso es comprobar que el dispositivo enciende. En este caso, el consejo de Nokia es volver a poner las piezas que se han retirado en el segundo punto y esperar a ver si el dispositivo reacciona. Si hay suerte, el móvil volverá a la vida y el agua habrá sido una anécdota. En caso contrario, Nokia espera que los usuarios hayan realizado una copia de seguridad de sus contenidos.

Por ultimo, creo que vale la pena mencionar otro método más antiguo que no incluye el arroz.

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Enlaces relacionados:

  • http://www.abc.es/20120327/tecnologia/abci-secar-movil-arroz-mito-201203271904.html
  • http://youtu.be/U0HOG4fBM8Y