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Las redes sociales nos darán el poder!

Las redes sociales nos darán el poder!
Julián Gómez

Tras un mes de la muerte de George Floyd a manos de un agente de policía en Mineápolis, el mundo ha presenciado el resurgimiento masivo de los movimientos por la defensa de los derechos civiles, en especial aquellos que exigen el respeto a las comunidades afrodescendientes y condenan el abuso de la autoridad por parte de la policía.

 

Al tiempo que vuelven a aparecer con fuerza movimientos como Black Lives Matter (Las vidas negras importan), surgido en 2013 como respuesta a la absolución de otro agente de policía que asesinó al joven Trayvon Martin, se recrudecen las manifestaciones en muchas ciudades del planeta y los actos de protesta pacífica son acompañados por algunos hechos violentos de parte de grupos radicales como Antifa (movimiento antifascista estadounidense), que amenazan su credibilidad ideológica y le dan a gobiernos como el de Donald Trump la justificación para volver a aplicar la fuerza represiva, contra lo que considera como “terrorismo doméstico”.

 

Si bien este panorama convulso es la suma de muchas causas y tendencias sociales que van desde movimientos de protesta simbólica hasta acciones violentas sin un sustento sólido, parece innegable que constituye un reflejo de esas nuevas ciudadanías y formas de habitar el mundo que caracterizan nuestra época. Un gigantesco y a veces caótico conjunto de acciones que, aún con sus diferencias evidentes, tienen en común el hecho de:

 

Nacer y consolidarse a través de las redes sociales y los medios de comunicación alternativos, a la vez que encarnan la creciente inconformidad de millones de ciudadanos ante las políticas impopulares y la información que se difunde a través de los medios mainstream.

 

La historia reciente ha demostrado que a la par que se imponen gobiernos y medidas estatales de corte totalitario y los grandes poderes económicos y políticos procuran mantener el dominio de la información, los ciudadanos del mundo recurren cada vez más a las redes sociales para informarse, comunicar con libertad, expresarse, denunciar y configurar revoluciones de alcance global.

 

Esto, como ya lo hemos visto en las dos últimas décadas, le ha otorgado a las personas comunes y corrientes el poder para influir en el curso de los acontecimientos y asumir roles protagónicos en una sociedad que, hasta hace poco, limitaba a la gran mayoría de las personas el acceso a la información y la opinión pública.

 

En tiempos en que la crisis mundial por la pandemia del coronavirus ya ha despertado la suspicacia de millones de personas que buscan versiones diferentes de los sucesos, hechos como la brutalidad policiaca vienen a encender aún más el escepticismo frente a los poderes dominantes y agudizan un escenario de crisis en el cual el acceso democrático a la información desafía constantemente la credibilidad en el sistema económico y político.

 

Incluso si muchos movimientos sociales tienen un carácter fugaz y, a veces predomina el simple activismo virtual, es innegable que crece exponencialmente el número de personas con conciencia crítica que aprenden a capitalizar los canales de comunicación que día tras día las nuevas tecnologías ponen al alcance del mundo. Los ciudadanos informados ya no parecen conformes frente al “statu quo”, el manejo de la economía, las políticas sociales, el abuso de los recursos naturales, la administración pública e incluso los modelos de vida y progreso impuestos por la lógica capitalista.

 

Hay quienes dicen que el panorama de profundos cambios del que hoy somos testigos es la fase de transición hacia una nueva era de la humanidad y apenas hemos entrado en la crisis que ha de conducirnos a esa nueva parte de nuestra historia. Eso no podemos saberlo con certeza y, ahora más que nunca, hemos de movernos dentro de un sinfín de incertidumbres a las que no estábamos acostumbrados.

 

De cualquier manera, lo que sí podemos decir es que cada día estamos evidenciando transformaciones en las cuales, tanto nuestro espíritu de cambio como la tecnología, desempeñan un rol fundamental.