Es claro que hay una correlación entre el uso de la tecnología y el ingresos de un país. El Plan Vive Digital, que durante 6 años fue la carta de navegación en tecnología del gobierno Colombiano, estaba basado en esa premisa. Entre mas tecnología usa un país, mas rico se hace.

Siempre tuve dudas acerca de la relación de causalidad. Creo que el gobierno Colombiano tenía la ecuación invertida. La riqueza atrae el uso de tecnología y no al contrario. Para la muestra un botón. Japón, un país que percibimos como altamente tecnológico (y muy rico), en la realidad es uno de los que menores índices de uso de la tecnología tiene.

“Las compañías japonesas están atrasadas entre 5 y 10 años en adopción tecnológica, particularmente aquellas de software”

Una cosa es usar tecnología y otra es productividad

No es extraño encontrar que en las empresas japonesas todavía se use el fax y el correo físico como medio de comunicación. Skype, el almacenamiento en la nube y las herramientas colaborativas de productividad son una rareza en el mundo corporativo japonés. ¿Quiere enviar un archivo? ¡En una empresa Japonesa típica eso se hace con un CD!

No es sorpresivo encontrar que la productividad en Japón sea muy baja. Entre los países de la OECD, Japón es el de menor índice de productividad no manufacturera. Menos de la mitad de la productividad de los Estados Unidos. Japón esta obsesionado con poner robots en sus fábricas, mas no con la automatización de procesos de atención y relacionamiento.

El efecto, por cierto, es interesante. Japón tiene uno de los índices de desempleo mas bajos del mundo. Pero también tiene uno de los índices de emprendimiento mas bajos del mundo y una de las tasas de suicidio mas altas del mundo. Puesto de manera simple, trabajar en Japón no es para nada conveniente.

Que importa lo que pase en Japón, ellos son ricos y nosotros pobres

En nuestros países tenemos una oportunidad de oro. Hace solo un par de días hablaba de las ventajas de empezar desde 0. En Latinoamérica muchas personas pasaron directamente a la telefonía celular sin haber usado jamás la telefonía fija. En Latinoamérica algunas personas llegarán a la banca móvil sin haber usado nunca los servicios de un banco. Como en nuestros países usamos tecnologías completamente depreciadas, instalar las nuevas puede ser menos doloroso que en otros países.

“Por sobre mi cadaver voy a permitir que los juguetes de los ricos entren al país sin pagar impuestos”

Eso sucede, obviamente si el gobierno tiene la voluntad de hacerlo. Hace 5 años, cuando fui asesor de Diego Molano, entonces Ministro de las TIC en Colombia, estuve a cargo de eliminar las barreras tarifarias y arancelarias de los dispositivos electrónicos en Colombia. En nuestra discusión con el director de la Dirección de Impuestos y Aduanas salió esta frase: “Por sobre mi cadaver voy a permitir que los juguetes de los ricos entren al país sin pagar impuestos”. Finalmente tuvimos que transar por poner una línea ficticia de costo, en donde el director de impuestos consideraba que los dispositivos dejaban de ser los juguetes de los ricos.

La realidad, obviamente es muy diferente. Ante la subida del dólar y las medidas impositivas recientes, los ricos de nuestros países ahora compran sus dispositivos en sus viajes al exterior. Los pobres, que antes compraban dispositivos en el país, ahora no los compran. Con una medida populista, incrementamos la brecha digital entre ricos y pobres por el capricho populachero de un director gubernamental. Obviamente el argumento aplica, no solo para las personas, sino también para las empresas. Las grandes empresas cubren el sobrecosto de la tecnología. Las pequeñas, aplazan la decisión.

Estamos apoyando la reducción del desempleo, deben pensar en el gobierno

Si en Japón hay bajo desempleo por cuenta del bajo uso de tecnología, no crea que va a pasar en Colombia también. Déjenme parafrasear a Donald Trump, sin ninguna pretensión de apoyo a su campaña, por un instante: WRONG!

La diferencia entre el Japón y nuestros países es que allá, el estado ha construido una presencia institucional en todas las localidades. En nuestros países, el estado a duras penas llega a las grandes ciudades. La tecnología en nuestros países no es un habilitador de productividad. Es un habilitador de presencia. Gracias a la tecnología es posible desplegar los servicios del estado y los privados, a lugares en donde no es económicamente viable llegar.

Así, tasar la tecnología es justamente el contrario de lo que queremos hacer, que es reducir la brecha entre ricos y pobres en nuestros países. En el caso Colombiano, donde la paz se ha convertido en el tema principal de la discusión política este asunto debería tener una preponderancia mucho mayor. Nuestro Ministro de Tecnología está completamente desaparecido de la discusión. Los dinosaurios tecnológicos del gobierno están ganando el partido por goleada.

Si queremos construir una paz duradera, es importante empezar por la transparencia. El uso de la tecnología como punto de contacto entre ciudadano y estado es un extraordinario habilitador de la transparencia. No me lo estoy inventado yo, durante 4 años ese fue el discurso de este mismo gobierno a través de iniciativas como la Urna de Cristal y Gobierno en Línea.

Hasta el día de mañana seré empleado del sector público Colombiano. Así que no le cuenten a nadie que les dije estoy hoy. Los invito a pensar en un voto de castigo hacia el gobierno. Gobierno que tiene una doble personalidad frente al tema de innovación y emprendimiento. Por un lado entrega zanahorias chiquitas, y por el otro golpea con garrotes grandes. Colombia necesita coherencia en su política de innovación ty tecnología. 

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About Andrés Waldraff

Geek de corazón, pero administrador de profesión, estoy sentado en la confluencia entre los negocios y la tecnología. Soy emprendedor e inversionista. Hoy dedico mi tiempo a mi mayor pasión, impulsar la innovación empresarial a través del emprendimiento. Me puede encontrar en Twitter como @awaldraff

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