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En estas elecciones a ningún candidato le preocupa la política de tecnología

AWaldraff
En un país como Colombia, el debate político electoral, por razones obvias, gira alrededor de temas como la paz, el empleo, la educación y la infraestructura. Pero es preocupante que no haya ningún debate alrededor de la tecnología. La tecnología y las comunicaciones son un tema secundario en los programas presidenciales. Y por que no decirlo, también lo ha sido en la ejecución gubernamental. El ministro estrella del gabinete ha sido Diego Molano. Pero la comunicación presidencial rara vez incluye los logros del MinTIC. Es evidente que al presidente no le interesa o no entiende este tema.

El objetivo del MinTIC, que era triplicar las conexiones de banda ancha se cumplió con creces. El país también está interconectado con fibra óptica. Las escuelas están llenas de computadores y dispositivos. Le quitaron los impuestos a la tecnología y la hicieron mas accesible. Han hecho grandes esfuerzos para llevar tecnología a los estratos mas bajos y a las microempresas. El apoyo a los emprendedores digitales está en todas partes. Hay que decirlo, la gestión del MinTIC ha sido exitosa.

Personalmente difiero del discurso electorero alrededor del impacto de la tecnología en el país. Tengo dudas muy fuertes de que en efecto la conectividad haya generado crecimiento económico directamente. Si bien la infraestructura esta implementada, y la conectividad ha crecido, el uso productivo de la tecnología sigue deprimido. Una cosa es comprar conectividad a internet, y otra cosa muy diferente es que se produzca crecimiento económico con esa conectividad. Como mucho de lo que ha sucedido en el gobierno Santos, estamos llenos de anuncios pero muy cortos de realidades. La conectividad, en efecto, está disparada. Pero no se trata de banda ancha real, sino de una definición conveniente que incluye conexiones lentas, como si fuera banda ancha. Crece el acceso a redes sociales y a entretenimiento en línea, pero la consolidación de los negocios digitales no avanza. El panorama del ecosistema digital en nuestro país sigue siendo desértico. No reconozco un solo emprendimiento digital que esté generando una diferencia, y créanme que he visto muchísimos.
Es cierto que hay muchos eventos y mas apoyo gubernamental. Es muy posible que rinda frutos en el mediano o largo plazo. En el corto plazo no está sucediendo mucho. Seguimos llenos de expertos en ganarse las convocatorias y concursos, pero sin visionarios. Los cursillos enseñan a los emprendedores a diseñar y construir páginas de internet, pero pocos saben crear una estrategia de mercadeo y ventas que funcione. Hay muy pocos emprendimientos digitales viables para inversión. Por eso tampoco hay muchos inversionistas digitales en el país. Algunas empresas empiezan a ver a la innovación como una fuente de negocios, pero estamos lejos de hablar de algo generalizado.

La experiencia de usuario para el ciudadano sigue siendo deprimente. Gobierno en Línea es una oficina alterna de atención que noos ahorra un desplazamiento. Los usuarios seguimos actuando como mensajeros del estado, recogiendo papeles, algo que debería hacer el mismo estado por nosotros, para cumplir con requisitos inútiles. Las notarías siguen siendo reductos del papel. En las cámaras de comercios nos obligan a entregar nuestra información y nos cobran para también venderla. Nadie, ni el mismo gobierno, respeta las leyes de privacidad de datos. La urna de cristal, que fue diseñada como una ventana de transparencia para el ciudadano, hoy es un medio de comunicación que reenvía los mensajes de la campaña de reelección de Santos. Ni hablar de la calidad de los servicios de telefonía y datos, tanto móviles como fijos. Los abusos son rampantes. Para el usuario no hay de donde escoger, todos son malos. Ninguna empresa hace un esfuerzo por mejorar la infraestructura, no están incentivados correctamente. Lo único que cuenta es colocar conexiones. La experiencia del usuario es irrelevante.

No tengo grandes expectativas respecto al futuro de la política gubernamental de tecnología. Tengo entendido que el ministro no continuará en el escenario de una eventual reelección presidencial. He visto a la viceministra-comunicadora, haciendo campaña activamente para obtener su ascenso. Los demás candidatos no parecen tener el tema de la tecnología en sus programas de gobierno.
Mi visión personal del futuro de la tecnología estatal es la de una serie de repositorios interconectados entre sí, con APIs abiertas de manera que los emprendedores puedan explotar tanto los datos como la interface para generar información, contexto y una mejor experiencia de usuario. Me imagino a los proveedores de conectividad incentivados correctamente para ofrecer calidad mas que cantidad. Imagino al emprendimiento digital, incentivado desde lo fiscal, mejorando y revolucionando la experiencia de los usuarios. En la televisión o radio nacional, los contenidos no son atractivos. No hay incentivos a la innovación en este espacio. Ojalá se estructurara correctamente una ley de contenidos, no una que busque penalizar a los usuarios como la Ley Lleras, sino una que fortalezca la creatividad.
Íbamos por un camino difícil pero de progreso. De estas elecciones me preocupa el futuro del sector. No se ve bien, porque con la excepción de Diego Molano, no hay visionarios. Ojalá no se pierda lo caminado en los últimos 4 años.