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El caso de un servidor de música (y películas) para su red

AWaldraff

© Scanrail – Fotolia.com

Llámenme de la vieja guardia si quieren. A mi me gusta tener mi propia colección de música. No he encontrado la motivación para moverme hacia un servicio de streaming. A mi colección quiero mimarla, consentirla, escucharla, arreglarla. Administrarla es parte de mi alegría de usar y aprovechar tecnología. A este punto he coleccionado mas de 30,000 canciones, divididas en casi 2,500 albums con los géneros mas variados. Podría escuchar música por 84 días consecutivos sin repetir una sola canción.

Desde que inicié mi colección de mp3, hace unos 12 años, siempre he sentido alguna frustración por no poder mover la música hacia donde quiero escucharla. La música está en la casa, pero yo paso 50% de mi tiempo fuera de allí. Aún así la gran ventaja del formato digital es su ubicuidad, es supuestamente fácil transportar grandes cantidades de música. Desgraciadamente la codicia de las casas disqueras lo hace difícil. Los productores de música, quisieran que el usuario comprara los derechos de uso para cada canción por cada uno de sus dispositivos. Afortunadamente la tecnología nos ofrece algunas alternativas, para romper con el modelo de negocio de los productores.

Los mp3 players como el iPod y las tiendas online permitieron masificar el consumo de música. Para un coleccionista, no solo es importante llevar los mp3, sino también la metadata y las estadísticas. La metadata es la informacion asociada a las canciones, como artista, género, álbum, etc.. Las estadísticas se refieren al número de veces que hemos escuchado una canción, cuando lo hicimos por última vez, o en algunos casos, una calificación de acuerdo a nuestros propios parámetros de cada canción. Queremos respondernos preguntas como ¿cual es mi canción preferida de rock de los 80’s? y queremos tenerla disponible para oirla en donde nos encontremos.

Con una colección pequeña, es posible trabajar desde un equipo con buena capacidad de almacenamiento, como un iPhone, iPod o iPad, pero guardar mi colección allí, va en contra de la filosofía práctica de uso. Con una colección grande de música, como la mía, es simplemente imposible. El concepto básico es el de centralizar la colección en algún lugar y llevarla a medios periféricos para su consumo. Para simplificar el concepto, la música está sembrada en un servidor, y el smartphone, el mp3 player, los computadores y equipo de sonido, juegan como un iPod, sincronizando la totalidad o partes de la colección para su consumo. Claramente esta no es la  aproximación preferida de los productores de música, así que la solución no es trivial. 

Jugando con algunas características avanzadas de iTunes como Home Sharing y Shared Libraries, es posible replicar el modelo ideal, claro con algunas imperfecciones. De manera manual y siempre dentro de la misma red, una de las condiciones de los productores de música, es posible consumir el contenido de un dispositivo en otro. Si los computadores o dispositivios hacen parte de la misma cuenta de iTunes es además posible copiar la colección o canciones específicas entre ellos. Si no están en la misma cuenta, solo se puede hacer stream. Las estadísticas también se pueden mantener sincronizadas de esta manera (siempre y cuando estén en la misma cuenta de iTunes). El sistema no se puede automatizar para mover los contenidos de manera trivial y una vez copiadas las canciones, hacen parte de una librería separada con sus propias estadísticas. No es perfecto pero funciona. Si el sistema se acompaña con iTunes Match, funciona relativamente bien, excepto por algunos bugs del servicio que en algunas ocasiones no actualizan bien los datos de la librería.

Yo descubrí una alternativa que tampoco es perfecta, y solo funciona con una calidad decente a través de una conexión de alta velocidad como el 4G, cuando se hace remotamente. En principio todo computador puede funcionar como un servidor de archivos. Obviamente todo es mas fácil cuando se hace entre computadores que comparten el mismo sistema operativo, pero esta no es una obligación. Se trata de usar la misma tecnología que permite conectar dos dispositivos en una red y copiar archivos entre ellos sin necesidad de una USB sino “por la red”. La idea es conectar la libreria de iTunes a un repositorio central de música desde donde cualquier computador puede acceder a la música.  Si la misma librería (un archivo que se llama iTunes.itl) no se usa de manera concurrente (al mismo tiempo) es posible mantenerla sincronizada a través de varios computadores usando programas como DropBox por ejemplo. Aclaro, no es necesario sincronizar los mp3, solo los archivos de la librería. Los mp3 están siempre en un solo computador (el servidor) al cual se accede conectándose remotamente.

He venido refinando el concepto durante los últimos meses y ya tengo un sistema funcional, basado en la capacidad de servir archivos de un sistema como Mac Server. Se puede hacer muy fácilmente también con un computador viejo que tenga un buen disco duro y Linux. Una de las partes mas complejas, es configurar la conectividad a través de internet mientras mantiene su propia red segura. No es un proceso trivial, pero hay ayuda suficiente en la red. No hay razón que impida, mas allá de la velocidad de conexión, usar esta misma configuración para ver películas de su colección también. En una próxima entrega escribiré sobre como hacer todo esto paso a paso y de una manera práctica. En el entretanto puede ver este video donde expertos explican como hacer un servidor de medios de bajo costo.