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Decisiones cómo cuestan: Qué preguntarse antes de invertir en tecnología y educación

Catalina Valenzuela

Invertir en tecnología, conectarse al mundo, que en las escuelas y colegios haya más computadores para que sean menos niños por computador. Estar interconectados nos sacará de la cruel ignorancia en la que vivimos y la interconexión podrá mejorar los logros académicos de los estudiantes.

Esas frases han llenado los discursos de políticos, hacedores de política, vendedores de tecnología y los padres. A los maestros y maestras les ha caído un poco mal. No porque los docentes sean particularmente resistentes al cambio, es porque a ellos como a todos, la tecnología les cambia la vida y eso no siempre es agradable. Es complicado, es complejo y además implica pensar de una forma distinta. 

Los escépticos y los que pagan la cuenta se preguntan si vale la pena tanta inversión en tecnología. En el Reino Unido se gastaron casi $5 billones de dólares al inicio del siglo XXI. En Estados Unidos se estima que el mercado de educación y tecnología cuesta $7.2 billones. “Y de los logros de los estudiantes que?” Se preguntaba el New York Times hace unos días y seguro se preguntan los que pagan la cuenta también.

Yo digo que sí vale la pena invertir en tecnología, negar que la tecnología mejora la educación sería como negar que la imprenta fue importante para la diseminación del conocimiento. Dicho esto, como con cualquier inversión grande hay que hacer algunas preguntas, hay que establecer algunos compromisos y hay que pensar en escala y en las implicaciones que tiene cambiar: CAMBIAR e INNOVAR. La tecnología per se no garantiza que se enseñe mejor, pero es por obra y gracia de factores como maestros preparados, currículos con integración tecnológica y sistemas confiables y seguros, por ejemplo, que la implementación de tecnología mejora los resultados académicos. Es necesario preguntar y armarse de valor y de dinero.

Acá les dejo una lista de preguntas para hacer antes de invertir en tecnología, antes de comprar artefactos (“gadgets” y “divises”), antes de lanzarse al agua, antes de comprar el tablero mágico, les dicen interactivos, antes de conectarse a la Red, antes de firmar el cheque.

Desde el punto de vista del estudiante:

  1. Interacción con la tecnología: ¿Pueden los estudiantes TOCAR el tablero interactivo? ¿Van a poder aprender haciendo, colaborando?  
  2. Nivel de reto: ¿Se incrementa el reto intelectual a medida que uno avanza en el uso del software educativo? El software educativo funciona como un juego, él que lo usa debe poder andar a su propio paso y debe sentir que está avanzando. 
  3. Interacción con los otros: ¿Pueden los estudiantes interactuar entre ellos? Colaborar es una de las características del ambiente educativo del siglo XXI
  4. Promoción del trabajo independiente: ¿Puede el estudiante usar la tecnología solo, sin la intermediación de un adulto? Puede usarse afuera del ambiente educativo?
  5. Navegante seguro: ¿Están los navegantes seguros en la red? Está el contenido filtrado? Este es un aspecto fundamental para poder trabajar independientemente, colaborar sin sorpresas. Este asunto se merece una entrada aparte y la tendrá pronto.
 
Desde el punto de vista del maestro:
  1.  Evaluación de lo aprendido: ¿Puede el maestro evaluar lo aprendido más fácil? En un mundo donde a todos le miden el desempeño, poder evaluar más rápido es un activo importante. Evaluar lo aprendido durante la clase y evaluar lo que se aprendió durante un periodo más largo. Eso ahorra dinero y lágrimas.
  2. Nivel de movilidad del maestro: ¿Puede el maestro moverse por el salón? Mejor dicho la tecnología debe permitir el uso de un “control remoto”. 
  3. Capacitación: ¿Va a recibir el maestro capacitación? Como todos el docente  necesita tener espacios para poder aprender a usar la tecnología y necesita espacios para poder innovar con la tecnología.
  4. Navegante seguro: ¿Puede el docente asignar actividades y/o tareas sin preocuparse por lo que se puedan encontrar los estudiantes por ahi? Este tema tendrá una o varias entradas especiales pero hay que tenerlo en cuenta. 
 
Para el dueño de la chequera:
  1. ¿Hay presupuesto para pagar el soporte adecuado? Nada más frustrante que una red caída, un retroproyector sin bombillo o más grave software sin actualizar (o sin licencias), redes sin seguridad. En fin, eso vale plata y requiere una persona y un presupuesto. 
  2. ¿Hay presupuesto para el desarrollo profesional? Sí, introducir tecnología requiere introducir cambios profundos en el aula y en la forma como se enseña y Sí eso cuesta plata. Si quiere que la inversión en tecnología debe invertir en capacitar a sus maestros y maestras para incrementar sus ganancias
  3. ¿Hay presupuesto para integrar la tecnología en los currículos?: Los maestros necesitan tiempo extra para: i)integrar la tecnología en los currículos, ii) implementar buenas prácticas, iii) observar buenas prácticas, iv)compartir sus recursos. Y Si eso cuesta dinero. 
  4. Sobre la compra de equipos, software, artefactos y cositas: Esa es la parte más díficil. Si la moda son portátiles serán portátiles o tablets o salas de computadores o….Una inversión de ese calibre no puede estar basada en la moda. Debe estar en un estudio juicioso de necesidades, recursos y expectativas. Acá es donde es conveniente preguntarse por ejemplo: si uno compra software libre o no, o si uno compra Ipads vs. Tablets y …

 

La tecnología y todo lo que viene con ella debe responder a un estudio estratégico y financiero juicioso e informado. El retorno puede ser cero si se compran “artefactos” y nadie los sabe usar, puede ser cero si se compran “artefactos” algunos los saben usar pero la red “está caida”. La frustración de la tecnología en la educación es peor que la de ir a un banco y que no “haya línea, señora” , finalmente estamos hablando de lo que están aprendiendo nuestro hijos e hijas y de una cuenta que seguramente pagueremos nosotros y nuestros hijos también.