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De la efectividad de los programas y el retorno de la inversión: OLPC no es un caso único

Catalina Valenzuela

Llegando de un maravilloso fin de semana largo me encuentro con una nota corta de la maravillosa y siempre llena (MUY llena ) de información The Economist patrocinada por @awaldraff que da cuenta del programa One Laptop per Child en Perú y su bajo impacto en el logro de los estudiantes atendidos.

Ya hace unos meses el New York Times también decía que las inversiones en tecnología no estaban dando los resultados esperados. En este blog he insistido que las tecnologías incluidos los lápices y los libros no mejoran los logros de los estudiantes si los maestros no son formados en su uso y además tienen conocimientos pedagógicos y de su asignatura.

¿Entonces por que insisten los gobiernos y otras partes interesadas en promover el uso de las tecnologías en el aula?  Básicamente porque las tecnologías de la información parecen ser la base del conocimiento y en el siglo XXI el que sabe gana y el que no sabe pierde y mucho: en general las cifras de desempleo son más altas para personas con menores niveles de educación.

Sin embargo, comprar “fierros” como dicen un colega no es suficiente, porque no fue suficiente comprar computadores a principios del siglo XXI para que el mundo se volviera plano como bien lo explica Thomas Friedman en su magistral El Mundo es Plano (perdón por la redundancia). 

En ese orden de ideas como bien lo muestra el estudio del BID para OLPC en Perú no es suficiente entregarle un computador a cada niño o a cada maestro para que se mejore el logro de los estudiantes.  Eso lo corroboran también diversos estudios académicos y de otras entidades multilaterales como la Cepal y el Banco Mundial. 

El interés último de las políticas públicas, pienso y creo (en mi ingenuidad tal vez) debe ser mejorar la calidad de los ciudadanos. Y es claro que la implementación de programas como OLPC y otros tienen esa intención: mejorar el nivel de educación de los niños y niñas y así procurarles un mejor futuro. Pero se necesita algo más que tecnología y MUCHO más que buenas intenciones. 

Exactamente como en las empresas cuando se abarataron los computadores, no fue ese el único factor que aplanó el mundo. La tecnología en el aula requiere la combinación de varios factores incluidos los aparatos, el “software” y la conexión a Internet. Para lograr efectos importantes de la tecnología en el logro académico se deben promover programas de capacitación de maestros que vayan más allá de la herramienta, se debe buscar la apropiación de las mismas (saber cuando, como y porque se usa una herramienta) y se deben promover las comunidades de conocimiento.