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Una alegoría al cambio tecnológico en un colegio….

Catalina Valenzuela
  • El 13 abril, 2012
  • Maestra y estudiante perpetua. Intrigada por la interacción entre la tecnología y la educación. Cree que todos y todas se merecen una educación de calidad. Edupreneur. Lectora voraz. Exploradora de comida interesante con sabor a casa y a mundo. Mamá y esposa.

Por una de esas casualidades de la vida me encontré con este libro ” Pencil me in: A Journey in the Fight for Graphite“. Es un libro que a la mejor manera de la ciencia ficción cuenta la historia de un profesor recién entrado a la profesión que quiere que sus estudiantes usen lápiz y papel en vez de pizarra y tiza. Estamos a principios del siglo XX en plena revolución industrial donde los niños se ven pero no se oyen.

Spencer el autor, a la mejor manera de los grandes de la ciencia ficción nos lleva de la mano por las batallas y victorias con las que se encuentra Tom en su camino a introducir la “tecnología” del lápiz y papel en su colegio. 

Tom se enfrenta a sus colegas que consideran que usar lapices es peligroso, los niños se pueden sacar los ojos. También discute con los vendedores de tecnologías tales como hojas de trabajo que casi que se auto califican sin que se mida lo aprendido. Las conversaciones con el director del colegio confrontan las ideas nuevas con las viejas.  En el salón de profesores, todos sus colegas incluido el rector le dicen, entre chiste y no “Techno Tommy”.  

Y así van pasando por su vida los personajes que descalifican la introducción de la tecnología por las razones equivocadas: por peligrosas, por empoderadoras, por cambiar las relaciones de poder en el aula y por darle independencia a los estudiantes para experimentar y aprender.

Por supuesto, el narrador es el heroe, sus estudiantes lo adoran y todo parece pasar sin contratiempos a medida que el lápiz y el papel son introducidos en su clase. Lo que me más me ha gustado del libro es como se burla del mundo educativo y como Spencer nos recuerda que en la clase lo importante es aprender y no con QUE se aprende.

Otro de los puntos críticos que toca Spencer en este libro es la contradicción entre “los nativos del lápiz“y “los ciudadanos del lápiz“. Los primeros usan los lápices para jugar ahorcado y los segundos usan los lápices para jugar ahorcado y para buscar información y para repasar las reglas básicas de un debate y para….

Ya ven, no se le queda ningún punto por fuera al autor sobre el uso de la tecnología en el salón de clase. Tal cual como no se le quedo un punto por fuera a Verne cuando dibujo la primera nave espacial o a Orwell cuando el Gran Hermano te está mirando.

PD: Desafortunadamente el libro no está traducido. Esperemos que ahora que Amazon y otros se lanzaron a la conquista del mercado de libros en español, alguien se lancé a traducir este libro maravilloso y divertidísimo.