El trabajador fue engañado para que asistiera a una videollamada con lo que pensaba que eran otros miembros del personal, pero la verdad era que, todos ellos eran recreaciones ultrafalsas.
La comisión señala que tener una directiva para toda la Unión Europea que aborde concretamente esos actos particulares ayudará a las víctimas en los Estados miembros que aún no los han criminalizado.