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WhatsApp puede darse el lujo de enfocarse en crecer y no en producir dinero?

Felipe Lizcano
Tener un familiar rico es toda una ventaja, pues al mejor estilo de los hijos de “los hijos de Papi” algunas compañías pueden probar diversas fórmulas para crecer sin importar si ganan o no dinero en el proceso. En un ecosistema como el latinoamericano pensar en algo así sería todo un disparate. Las escuelas de negocios tradicionalmente suelen impartirle a los emprendedores el “gen” de buscar el negocio, el foco de monetización antes de pensar en el crecimiento porque, a la final, en un medio en donde se crean miles de compañías que fracasan en el primer año de vida, es un consejo bastante apropiado.
 
Ahora bien, Sillicon Valley es otra historia totalmente diferente: muchos negocios pueden empezar a existir simplemente como un costoso pasatiempo de sus creadores que, simplemente, se embelesan al ver el número de usuarios mensuales de una determinada aplicación o servicio. Pueden pasar años en los cuales el juego consiste nada mas ni nada menos que en amasar una base instalada hasta que, literalmente, “crezca como lo hacen tortas al meterlas en el horno” y llegue a un monto considerable cercano al billón de usuarios. En ese punto es en donde las cifras se ponen interesantes y se debe empezar a buscar lo mejor para obtener un retorno de la inversión.
 
El caso anterior no es nada nuevo; muchas compañías como YouTube, Twitter y, obviamente WhatsApp, empezaron a figurar en el ecosistema de los negocios de la misma forma y sin un modelo de monetización definido y mucho menos probado. Simplemente demostraron ser muy interesantes para una inmensa masa de usuarios y se volvieron muy populares desde la perspectiva de los inversionistas y los gigantes de Sillicon Valley. Así pues, volviendo al caso de Latinoamérica en donde, generalmente, el inmediatismo del momento hace que los banqueros sólo se interesen por negocios a corto plazo, sería interesante imaginar por un momento, qué habría pasado si una compañía como WhatsApp estuviera buscando capital de riesgo? Seguramente los inversionistas le habrían pegado una buena patada en la retaguardia a los socios y los habrían mandado “a freír espárragos” (irse al diablo)!
 
Pero cuando se tiene de papá a Facebook, la historia es totalmente diferente; el CEO de WhatsApp, Jan Koum, afirma que la compañía aún puede enfocarse en crecer su base instalada de usuarios y no en producir dinero. Como dicen por ahí: “no hay afán”! Lo mejor de todo es que al parecer esa también es la óptica de Zuckerberg que, por ahora, no tiene afán por llenar de anuncios o cobrar suscripciones en la popular aplicación de mensajería. Así pues, al parecer WhatsApp puede seguir experimentando y no necesita demostrar dónde está el modelo de retorno de la inversión de los 19 de billones de dólares gastados por el gigante de las redes sociales.
 

Es posible que el no tener afán por producir dinero y el foco en generar un mejor servicio que el de la competencia sea la receta para el éxito! Pero aún es un poco incierto en el caso de WhatsApp aunque ya se han visto varios buenos ejemplos, como el caso de YouTube, que se demoró bastante tiempo en monetizar pero, de la mano de otro papá rico como Google, ha logrado salir adelante paso a paso, logrando cambiar la percepción de los usuarios de un sitio medianamente básico de videos personales a uno muy avanzado de canales en línea (hasta para corporaciones), disponible a través de cualquier dispositivo o plataforma.

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