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Una nueva forma de discriminación, el internet de Zuckerberg

AWaldraff

La noticia del día de hoy en Colombia fue la visita relámpago de Mark Zuckerberg, el multimillonario fundador de Facebook. Vino a lanzar la iniciativa de internet.org en el país, el primero en hacerlo en latinoamérica y el cuarto en el mundo. Obviamente nuestros políticos se tomaron fotos con el. Luego anunciaron a los cuatro vientos que la visita era un fuerte espaldarazo a las políticas de innovación del presidente. Y cerraron con broche de oro anunciando que gracias a la iniciativa, millones de colombianos podrán acceder a internet completamente gratis. Felicitaciones de todo corazón a los funcionarios del Ministerio de las TIC, quienes hicieron realidad este proyecto.

Pero ahora regresemos a nuestra cruda realidad. Viví y estudié por 7 años en los Estados Unidos. Soy hijo y nieto de ciudadanos estadounidenses. No tengo nada en contra de la patria de mis ancestros. Pero lo que sucedió hoy es una situación típica de la filantropía del republicano conservador norteamericano. Yo sé, soy un malagradecido. Nos trajeron internet gratis para nuestros pobres y yo encima de todo me estoy quejando. Mi problema nace del hecho de que el internet gratis que nos trajeron no es el mismo internet que usamos todos. Es un internet amañado y lisiado que responde a las necesidades que algún personaje se imaginó que tienen nuestros pobres nacionales. Cuando pienso en esto, pienso en el “Tio Sam” que interpretaba Ramón Valdez en el Chapulín Colorado. Todos los latinoamericanos éramos unos imbéciles a los que se les solucionaban sus problemas lanzándoles manotadas de dinero.
Super Sam

Los beneficiarios del internet que trajo Zuckerberg solo podrán acceder a un número limitado de aplicaciones. 10 de ellas son partners de la iniciativa, Facebook Lite, Facebook Messenger, Wikipedia, Saberes, Girl Effect, MAMA, AFP, Accuweather, Unicef y UN Women. Las otras son emprendimientos nacionales e internacionales como 1Doc3, Mitula, SuDinero, Agronet, 24 Symbols y Tamberos. Todas estas aplicaciones y servicios seguramente traen beneficios tangibles para los usuarios. Pero si el objetivo es cerrar la brecha digital, no podemos apelar a un internet para ricos y otro controlado por internet.org, para los pobres. Todos deberíamos tener acceso al internet completo y a las aplicaciones que mejor solucionen nuestros problemas y no a las que un personaje incógnito cree que son las mas apropiadas.

¿Cuál es la razón para ofrecer una versión “Lite” de Facebook?

Hasta donde sé, Facebook Lite es una versión mínima de la red social, optimizada para banda ancha limitada. Había sido abandonada en el 2010, pero veo con sorpresa que ha regresado. ¿Cuál es el motivo para que nuestros pobres necesiten una versión diferente de Facebook? La respuesta escapa a mi comprensión. ¿No tendrán derecho a ver fotos o videos (usan mucha banda ancha)?, o ¿será que está cargada de propagandas para compensar el costo de la conectividad gratis? Esperemos a ver que dicen los discriminados usuarios de ese servicio.

Si por el contrario, el razonamiento es que se necesita porque la velocidad de conexión será muy limitada, entonces se abren para mí toda una suerte de nuevos interrogantes. ¿Los pobres no tienen derecho a un servicio de banda ancha digno? ¿Su caso de uso no exigiría un mayor volumen de contenidos de video y audio, relativos a la educación? Ya que estamos hablando de que tienen casos de uso tan diferentes y usando el tono irónico de este escrito, ¿no será que ellos tienen su propia red social especializada para pobres y Facebook no les sirve?

La discriminación a los pobres no es una novedad traída por Zuckerberg. Cuando trabajé para el Ministerio lideré una iniciativa cuyo objetivo era eliminar los aranceles de los dispositivos tecnológicos. En aquella época empezaban a aparecer los tablet como una alternativa viable a los computadores, así que quisimos incluirlos en la iniciativa. En una reunión a la cual asistí con el Ministro de las TIC, el director de impuestos nos comunicó que “bajo ninguna circunstancia iba a permitir que los juguetes de los ricos estuvieran exentos de impuestos.” Obviamente los damnificados de la decisión “populachera” fueron los pobres, quienes con su ingreso no podían acceder a los tablet, mientras los ricos traían sus dispositivos de sus viajes al exterior, desde luego sin pagar impuestos.

Si buscamos cerrar la brecha digital entre ricos y pobres, la solución no es discriminar a unos y a otros, sino darle a todos las mismas oportunidades de uso y experiencia. Los políticos deberían estar concentrados en bajar el precio del acceso a la banda ancha. En los países donde no hay pobres, como Japón, Suiza, Suecia, Noruega y Dinamarca, también tienen el internet mas barato del planeta. Mi hipótesis es que el factor que crea el supuesto aumento de ingresos y cierra la brecha, es la innovación. A ella no se accede a través de servicios “selectos” sino a través de la posibilidad de usar los mejores servicios disponibles en internet y a crear los propios que puedan usar otros con similares problemas. Eso claramente no sucederá con el internet que trajo Mr. Zuckerberg.

Precios globales del internet
Precios globales del internet

Es posible que la idea de nuestros gobernantes sea crear el hábito de uso entre los mas pobres, justificandose en que como es gratis entonces la gente lo va a usar. Pero la gran mayoría de los servicios de internet son gratis, o mejor dicho, tienen una versión gratuita disponible. Pero solo unos pocos son verdaderamente exitosos. La premisa de que la gente usa aplicaciones o servicios porque están allí y son gratis es completamente falsa. Me temo que para el usuario objetivo del internet gratuito de Zuckerberg, usar Facebook Lite difícilmente va a cambiar sus vidas.

Es el caso contrario a Agronet, también incluída en el paquete. Agronet si podría cambiar la vida de los campesinos nacionales, desde luego si ellos pudieran acceder al internet gratuito. El problema es que las zonas rurales, a pesar de que la fibra óptica se desplegó por todo el país, siguen teniendo muy mala cobertura. Allí el problema no es de costo del acceso, sino de existencia del mismo. Ese debería ser el problema que debería atacar el gobierno.

En fin, yo celebro la visita de Zuckerberg, pero soy extraordinariamente escéptico frente al objetivo final de su filantropía. Haríamos mucho mas generando una verdadera igualdad social, que debería verse reflejada en el servicio que nos ofrecen. Este tipo de discriminación lleva a diferencias injustas, que son el caldo de cultivo para los movimientos sociales violentos que tanto nos agobian. La intención puede ser buena, pero la implementación claramente no. Creo que Felipe se quedó corto en su artículo. Critiquémonos a nosotros mismos, no nos dejemos tomar del pelo del primer gringo que alerce con sus dólares por el país.