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Un minuto de silencio, por el Observatorio de Arecibo

Un minuto de silencio, por el Observatorio de Arecibo
Andrés Felipe Sánchez

Ustedes lo han visto, ya sea que fuera en manos de Jodie Foster buscando señales extraterrestres en Contacto, o mientras un muy mal entonado James Bond peleaba a muerte contra su enemigo mortal Alec Trevelian en Goldeneye. En cualquiera de estos o muchos otros momentos fueron testigos de la magnificencia del Observatorio Arecibo en Puerto Rico.

 

 

Estas son solo dos muestras del profundo impacto cultural del Observatorio que, trágicamente, fue cerrado a finales de 2020 y cuyo legado se mantendrá por muchos años de aquí en adelante.  Hablemos un poco de la historia e importancia de este ícono de la ciencia y la cultura.

 

 

Más de 50 años.

 

En 1960 comenzó a construirse el Observatorio de Arecibo en Puerto Rico. Operado inicialmente por la Universidad de Cornell durante más de 45 años, su nombre oficial, de hecho, era National Astronomy and Ionesphere Center o NAIC, aunque muy poca gente más allá de las esferas científicas lo conocía así.

El observatorio en todo su esplendor.

 

La idea original durante los años 60 era aprovechar la topografía  y aislamiento de la zona (aunque esto último cambió durante los años), para construir el radiotelescopio parabólico más grande del mundo con un diámetro de 305 metros. Este título lo mantuvo hasta la creación del ruso Ratan 600 aunque, cabe aclarar, este es un radiotelescopio anular, es decir, parece más un anillo que un plato.

 

Esta plataforma era la que se movía a través de un complejo sistema de poleas.

 

La obra de ingeniería era y sigue siendo revolucionaria, un plato fijo con dos espejos (primarios y secundarios) que se movían a través de un sistema de poleas a lo largo del disco a una altura de 150 metros y que les permitía enfocar así, diversas regiones del cielo.

 

Contrario a lo que pueda pensarse y, según la revista Nature, a lo largo de los años el Observatorio recibió una gran cantidad de actualización de equipos, no siendo este el caso de la estructura, que, además de estar localizada en mitad del caribe, con unos niveles de humedad altísimos, debió soportar huracanes y tormentas tropicales a lo largo de los años. Además la falta de cuidado ha sido ampliamente criticada por distintos investigadores a nivel mundial culpando a Cornell y a la National Science Fundation como responsables de su deterioro.

 

Un oído hacia nuestro universo.

 

Lo que pasó en 2020.

 

Llegó 2020. Ya 60 años de construcción y 57 de funcionamiento pasaron factura sobre el observatorio y el día 10 de Agosto, uno de los cables de soporte se dañó, afectando a su vez al disco principal, de nuevo el 7 de Noviembre un segundo cable cayó perforando el disco, a lo que siguió el anuncio, por parte de la NSC el día de 19 de Noviembre, del desmantelamiento de telescopio pero, desafortunadamente, el día 1 de Diciembre el telescopio principal cayó sobre el disco más allá de cualquier intento de arreglo o recuperación. Un día trágico para la ciencia.

 

 

El Legado.

 

Pero exactamente, ¿qué le debemos al telescopio de Arecibo? ¿Para qué se usaba actualmente?

 

Los daños a la estructura fueron intensos.

 

La perdida de Arecibo es grave y no sólo desde un punto de vista científico. El telescopio era una de las piedras angulares del programa NEAR que busca de manera activa objetos cercanos a la tierra y potencialmente peligrosos para la vida en el planeta. Además de prestar soporte a labores de búsqueda de agua en la Luna, algo clave para futuras misiones al satélite y mucho más allá.

 

Además durante muchos años fue uno de los activos más valiosos en el programa de búsqueda de inteligencia extraterrestre o SETI.

 

 

Pero más que eso, veamos un poco de los aportes del telescopio al mundo de la ciencia y el conocimiento humano.

 

1964: El Observatorio confirma que el periodo de rotación de Mercurio es de 58 días y no 88 como se creía.

 

1974: Russel Alan Hulse y Joseph Hooton Taylor mientras observaban en el objeto conocido como PSR B1913+16 descubren el primer sistema de pulsares dobles, algo que no sólo se creía imposible sino, que ayudaba, a confirmar varios de los puntos de la teoría General de la Relatividad.

 

Este fue el mensaje que se envió desde Arecibo ¿Recibiremos respuesta?

 

1974: Fue en ese mismo que año que, bajo la dirección de los astrónomos Frank Drake y Carl Sagan, el observatorio de Arecibo emitió una señal hacia M 13 o el Cluster Estelar de Hércules, conteniendo información sobre la raza humana, nuestra apariencia, genética, posición en el universo y  tecnología. Este cúmulo estelar está a 22.180 años luz de distancia así que, para cuando alguien lo escuche allá, todos los que hoy leemos esto, seremos polvo.

 

1982 a 1992: Los primeros planetas más allá del sistema solar fueron descubiertos desde Arecibo orbitando un Pulsar (que es el cadaver de una estrella y gira rápidamente, despidiendo altos niveles de radicación), sus nombres, Draugr, Poltergeist y Phobetor, nombres infernales para una estrella llena de radiación.

 

2008: El Observatorio detectó rastros de Metanamina y Cianuro de Hidrógeno, dos de los ingredientes claves de la vida en el espacio profundo.

 

2018: Arecibo descubre la primera emisión de radio utra rápida proveniente del espacio, un fenómeno del que aún hoy se desconoce su origen.

 

2019: Las observaciones sobre el pulsar doble J1906+0746 son claves para seguir entendiendo y comprobando la teoría general de la relatividad.

 

 

El futuro:

 

Recientemente se han elevado múltiples peticiones para la reconstrucción de Arecibo, de hecho la gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vásquez ha anunciado una partida de 8 millones de dólares, adicional de 4 millones que ya se tenían destinados para su mantenimiento, como parte del presupuesto para reconstruir al telescopio. Es un buen inicio pero, los cálculos para un nuevo Arecibo fluctúan entre los 200 y 300 millones de dólares.

 

Si quieren formar pueden ir a change.org

 

En un mundo en el que cada vez más es necesario escucharnos, mirar las estrellas, apoyar e impulsar el pensamiento crítico y científico la pérdida de Arecibo es grande, triste y un ejemplo de los amargos tiempos actuales. Esperemos que este tiempo sin escuchar a las estrellas pase pronto.

 

Hablemos en Twitter

Andrés Felipe Sánchez

@andresfesac