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Tappsi y el Capitalismo Salvaje

Samir Estefan
Dentro de la Apps colombianas más reconocidas siempre se menciona a Tappsi como un gran ejemplo. Todos sacan pecho por ella, desde sus fundadores hasta los taxistas que se han asociado al App, pasando por todos aquellos que como mentores, jueces, jurados, colados y demás participaron en al menos una sesión de trabajo o en un pitch con ellos (he visto más de una hoja de vida de personas que se ufanan del éxito de la compañía como si fuera propio, cuando en realidad los acompañaron sólo en una sesión de entrenamiento).
Para Apps.Co, la iniciativa del Ministerio de las TIC encargada de promover el emprendimiento digital en el país, Tappsi es el ejemplo a mostrar para motivar a los jóvenes emprendedores colombianos que quieren dedicarse a desarrollar aplicaciones y servicios móviles. Y no es para menos, Tappsi ha generado una revolución en un sector que por décadas ha estado gobernado por el monopolio y la tiranía de unos pocos gamonales que explotan al taxista.

La revolución le ha permitido a los taxistas y dueños de taxis bajar sus costos operativos (fíjese sólo en la afiliación a una compañía de taxis que cuesta más de $120Mil mensuales vs lo que Tappsi les cobra a sus afiliados y verá ahorros de al menos 60%) y le ha dado la opción a los usuarios de conseguir un taxi de forma segura y rápida usando una App que incluye funciones súper interesantes como geo-posicionamiento y datos del conductor que lo recogerá. Ha sido una disrupción que le ha dado dinamismo al mercado y que ha impulsado la llegada de otras aplicaciones similares al país como EasyTaxi e incluso Uber

Poco a poco la bola de nieve ha venido creciendo: cada vez más taxistas interesados en ahorrar costos y liberarse del infernal ruido de los radioteléfonos, cada vez más usuarios utilizando la aplicación, cada vez más transacciones, cada vez más cubrimiento de los medios nacionales.

Todo era perfecto…. hasta que algún taxista se dio cuenta que podía explotar el modelo para sacarle más plata a los usuarios. 

Para nadie es un secreto que tomar un taxi en Bogotá en hora pico es una pesadilla. La alta demanda, el pico y placa para vehículos de servicio público y los trancones hacen de la actividad una verdadera odisea. Y si llueve ni hablar! Hace unos meses Tappsi abrió la opción de que los usuarios que necesitaran el servicio con urgencia pudieran dar una “propina” para que el servicio fuese más expedito.

Gran idea!, no? En principio parecía que sí pues incorporaba un modelo económico avanzado de oferta-demanda a la prestación del servicio. Sin embargo, como las tarifas están reguladas el único que puede perder es el usuario y el problema es que la “propina” pasó de ser un “opcional” a ser un “requerido”. No es suficiente con los ahorros que Tappsi les genera a los taxistas. Ellos quieren más. Ellos lo quieren todo. 

Hoy por hoy es prácticamente imposible tomar un Tappsi sin pagar la “propinita” especialmente en las horas pico. Los taxistas, que están cerca de los usuarios han decidido no responder las solicitudes inmediatamente sino esperar a que el desespero de los usuarios se convierta en plata. Y así el capitalismo salvaje, el mismo que los lleva a pedir la llamada prima de navidad, se suma a un gremio que actúa como mafia (se acuerdan cuando bloquearon la ciudad hace unos años?) y en gavilla (no ha visto lo que pasa cuando alguien es tan desafortunado de estrellarse con un taxista?) para destruir lo que tanto han ganado con la llegada de la tecnología al sector.