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Startups Nacionales

AWaldraff

Ser emprendedor, especialmente en temas de base tecnológica, está de moda en nuestro país. Cada vez encuentro más personas, de todas las edades y carreras académicas, que toman el camino de fundar su propia empresa y buscan sacar adelante sus ideas, en contraposición al camino profesional tradicional de ser empleado y generar valor para terceros. No se trata para nada de una tarea fácil, estas personas trabajan con un mínimo de recursos, típicamente viviendo de sus ahorros por meses, mientras logran encontrar financiamiento para su proyecto. Yo lo sé de primera mano, TECHcetera está montado sobre esa misma premisa.

Alrededor de los emprendedores he visto también crecer en este tiempo un ecosistema de soporte, público y privado, que busca crear las condiciones generales para que florezca la industria. Se trata de emprendedores en sí mismos (yo también soy uno de ellos) cuya idea de negocio es acelerar con conocimiento, contactos o financiación a los emprendedores. Desde luego al tratarse también de emprendedores con sus propios retos, van a la misma velocidad o inclusive mas lento que la industria en general.

El gobierno también ha hecho su parte, apoyando el emprendimiento con iniciativas como Innpulsa y apps.co (y hago la aclaración, dirigí apps.co el año pasado, pero su actual éxito se debe a un gran equipo de trabajo y tiene poco o nada que ver con mi gestión como líder de la iniciativa), de una manera muy interesante, evitando irrigar el sistema con dinero, y a cambio trayendo apoyo y capacitación calificadas a los emprendedores. Están enseñando a pescar y no entregando el pescado. Es así, como en los últimos meses han venido al país expertos en emprendimiento del talante de Alex Osterwalder y Bob Dorf, pagados por el gobierno, que han dejado en el país su conocimiento y mejores prácticas.

Entre más observo en detalle el avance del ecosistema emprendedor, más creo que en Colombia se está cocinando una mezcla muy interesante de ideas y apoyo que va a determinar la aparición de grandes oportunidades para invertir en los próximos años. El sistema en general está aún en un estado de madurez temprana, pero se empiezan a vislumbrar ciertos espacios de disrupción a industrias consolidadas, con avances paquidérmicos en el uso (y abuso) de las TICs. Caso ejemplo, son el sistema financiero y el triste estado de la banca en línea, industrias como las publicaciones tradicionales, el comercio, transporte y obviamente las que siempre están en crisis operacional, gobierno, salud y educación.

Si bien se ha avanzado bastante por la ruta correcta, aún pareciera estar desconectado el sistema financiero de toda esta realidad. Es interesante leer en las noticias como inversionistas de capital prefieren hacer (y perder su dinero) operaciones repo multimillonarias con acciones sobrevaloradas de empresas del mundo tradicional como colateral (y claramente de mayor riesgo, si no pregunten en Interbolsa), a poner sumas irrisorias (en comparación) para financiar emprendedores con excelentes ideas y alta capacidad de ejecución (y alto riesgo obviamente , hay que decirlo). Claramente no se ha percibido en las esferas inversionistas que éste sea el rincón del mundo desde donde se crearán oportunidades de uso de las TICs para generar disrupción.

El sistema educativo también está relativamente aislado de esta realidad. Aunque hay programas de emprendimiento, los cursos aún están encaminados a preparar gente para el mundo corporativo y están lejos de hacerlo para el emprendimiento. Uno quisiera ver que los profesores se recogieran las mangas para trabajar de la mano de los emprendedores para convertir en negocios (y empleos, y oportunidades) toda esa teoría que se dicta en las cátedras. De paso que a través de las universidades se formen puntos de encuentro entre inversionistas y emprendedores de donde salgan fortalecidas ambas partes del ecosistema. Final¡mente, los conocimientos técnicos aún están atrasados frente a las necesidades del sector e iniciativas como Talento Digital, ayudan pero son inapropiadas (esa será discusión de una próxima columna) 

Seré claro con mis lectores. Les puedo asegurar que de Colombia no va a salir la próxima gran idea de tecnología disruptiva en los próximos 5-10 años, pero si van a aparecer un sinnúmero de aplicaciones de TICs que resuelven problemas y molestias cotidianas. Pedir comida a domicilio a través de www.domiciliosbogota.com, pagar sus compras y servicios vía internet, por www.pagosenlinea.com, comprar pasajes aéreos de descuento en www.escapar.co, son ya una realidad en Colombia. Sé además, porque los he asesorado, que hay gente trabajando en ayudarle a conseguir, via internet, un peluquero a domicilio, a organizar grupos de car-pooling, y hay muchas otras ideas, buenas, malas, regulares y hasta absurdas.

Si no le suenan estos como si fueran los próximos grandes negocios del futuro, deténgase y piense en esto. Pronto una cosa llevará a la otra y alguien encontrará el espacio de monetizar su innovadora idea de cómo gestionar historias clínicas online, de cómo gestionar cupos y estudiantes en instituciones educativas, de cómo arreglar el problema de conseguir un taxi en horas pico, de cómo arreglar el problema de rutas y frecuencias de los sistemas de transporte masivo, de cómo romper el pérfido cartel financiero que cobra sumas absurdas por proveer servicios financieros en línea y justo en ese momento estaremos hablando de oportunidades de generar grandes capitales. Ud. como inversionista no se querrá perder ese momento. Para eso tendrá que financiar también los fracasos y pequeños éxitos de las ideas “chiquitas” que florecen hoy. Hay que aprender a invertir y a perder en chico también.