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Quien dijo que WhatsApp no es seguro? (y cómo un VP en la cárcel demuestra lo contrario)

Quien dijo que WhatsApp no es seguro? (y cómo un VP en la cárcel demuestra lo contrario)
Samir Estefan

No sé si han notado pero siempre que algún servicio de mensajería quiere compararse con WhatsApp habla de seguridad, como dando a entender que WhatsApp no es tan seguro. 

Apple y Blackberry, por ejemplo, siempre se han distanciado del servicio de propiedad de Facebook hablando de encripción end-to-end, SOMA – una aplicación de mensajería lanzada el año pasado y que parecería haber logrado cierta aceptación en la región – utilizó el tema del sus niveles de encripción – de 2048bit RSA y 256bit AES – como uno de los 2 ganchos para mostrarse como una mejor alternativa a Whatsapp (el otro fue el precio – gratis – pero ese ya no funciona). Y cada vez que se menciona Telegram – que recién cruzó la barrera de los 100 millones de usuarios (Whatsapp tiene más de 900 millones) – se habla de la aplicación de chat “segura”.

Es más, a finales del 2014 el Electronic Frontier Foundation le dio una calificación de 2 sobre 7 a la aplicación en su Secure Messaging Scorecard lejos de quienes encabezaron el ranking.

Derivado de todo esto podría pensarse que los mensajes que mandamos por Whatsapp están desprotegidos, que cualquier persona con un conocimiento suficiente puede leerlos y que incluso la compañía podrá entregar la información de lo que compartimos a través de la plataforma con cualquier autoridad que así lo requiera.  

Pero no. No es así. Cabe recordar que a comienzos del año pasado la compañía completó el rollout de la encripción end-to-end de su plataforma y que esta no guarda ningún mensaje enviado por medio de la aplicación en sus servidores. 

Desde 2015 Whatsapp no guarda los mensajes enviados por su plataforma en sus servidores y estos van encriptados de comienzo a fin

Ahora bien, si necesita más pruebas de esto, unas no tan técnicas quizá, el bochornoso espectáculo protagonizado esta semana por la Polícia Federal de Brazil debería despejar todas sus dudas. Si no se ha enterado, el día de ayer las autoridades brasileñas arrestaron a Diego Dzodan, el VP de Facebook para América Latina, en la ciudad de Sao Paulo. 

La detención fue ordenada por un juez luego de que por un período de aproximadamente 2 meses Facebook – el dueño de Whatsapp – se “negara” a entregar a las autoridades los contenidos de unos mensajes enviados por medio de la plataforma por unos narcotraficantes. La compañía, durante ese período, ha informado a las autoridades (1) Que si bien Whatsapp es de propiedad de Facebook, estas siguen siendo 2 compañías independientes (y que Whatsapp no tiene presencial comercial en Brasil) y (2) que no tiene como proveer la información requerida porque sencillamente no la tiene ni tiene acceso a ella.

Y aunque la medida parece exagerada e incluso un juez federal la calificó como “desproporcionada”, pone en evidencia la constante lucha de los fabricantes de tecnología y las autoridades judiciales por el incremento en los niveles de seguridad que los primeros imprimen a sus dispositivos y servicios y la falta de conocimiento de cómo funcionan estas plataformas por parte de los segundos. Es más, el caso sigue una línea similar a la del caso del FBI y de Apple por uno de los teléfonos del asesino de la matanza de San Bernardino, que ha estado en las noticias recientemente.

El caso es que haría poco sentido para WhatsApp (y para Facebook) no colaborar con las autoridades en un caso legítimo, documentado y respaldado por órdenes judiciales si lo pudiera hacer, por lo que pareciera que quienes dicen que las comunicaciones a través de WhatsApp no son seguras sencillamente no saben de lo que está hablando. 

Ojo. Esto no quiere decir que todo lo que usted reciba vía WhatsApp sea seguro. Estamos hablando de la capacidad de otros de leer lo que usted envía y recibe y no de los continuos y permanentes ataques que se presentan a través de la plataforma, como el de las supuestas 
videollamadas que ha surgido en las últimas semanas